Carmela Díaz/diarioabierto.es

El nombramiento de La Valeta como ciudad europea de la cultura es la excusa perfecta para viajar hasta Malta, una isla que fusiona el atractivo del Mediterráneo con la cultura. Valeta es, además, Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO y cuenta con 320 monumentos en un área reducida. Es una ciudad empinada en la que parece que el tiempo se detuvo en el medievo, repleta de murallas, fortalezas templarias, calles adoquinadas, fachadas adornadas de celosías y multitud de iglesias. Fue fundada por el Gran Maestre Jean Parisot de la Valette en 1566 como asentamiento para los Caballeros de la Orden de San Juan.

Es una ciudad maravillosa para caminar tranquilamente por todas sus callejuelas (el centro histórico es peatonal), perderte por sus recodos y disfrutar de las terrazas en sus monumentales plazas. Algunas de las mejores panorámicas de la isla se obtienen desde los jardines de Upper Barracca, ubicados sobre el gran puerto. Desde allí se observan las tres ciudades vecinas de La Valeta, Cospicua, Senglea y Vittoriosa; esta última tiene un acceso que recuerda en cierta al Gran Canal veneciano

Otro punto histórico de interés es Mdina, situada en el centro de la isla. Una ciudad que perdió su capitalidad, pero que conservó una ciudadela medieval. Su laberinto de calles estrechas, sus iglesias y palacios son espectaculares. No debemos olvidarnos tampoco de visitar St. Julians y su Spinola Bay, un pintoresco puerto pesquero que se encuentra repleto de coloridos barcos de diversos materiales. Seguramente es uno de los lugares más fotografiados de Malta. Resulta muy agradable la excursión en barco a la isla de Gozo: dejamos de lado la monumentalidad y la historia, pero nos adentramos en pura naturaleza, tierras verdes colinas, valles y bellísimos acantilados.

Debido a la intensa y variada relación que el archipiélago ha mantenido con otros países, su cocina se encuentra influida por otras gastronomías, fundamentalmente la italiana por la cercanía geográfica que mantienen ambos países y la anglosajona; Malta formó parte durante mucho tiempo del Imperio Inglés; por cierto, en la isla todo el mundo habla un perfecto inglés. No dejéis de probar el bigilla, la versión maltesa del hummus, un paté de alubias moradas que se combina con ajo, perejil y guindilla triturado que se suele servir como aperitivo acompañado con pan y queso de cabra. Otro imprescindible es el stuffa tal fenek, el plato más conocido de su gastronomía. En pocos lugares de mundo comerás un plato de conejo tan exquisito. Primero adoban la carne, luego la cocinan a fuego lento durante horas y la sirve con sofrito de tomate o de vino. La soppa tal-armlaes una exquisitez. Se trata de una sopa de verduras que se sirve con los típicos quesos malteses.

Tres recomendaciones imprescindibles en vuestra estancia en Malta:

  • Navega en góndola. Desplázate a la preciosa ciudad de Vittoriosa (solo separada de Valeta por una lengua de mar) en una colorida góndola llamada luzzu.
  • Admira a Caravaggio. Contempla su magnífica obra La decapitación de San Juan Bautista en la Concatedral de La Valeta.
  • Alójate en Ursulino Valletta el hotel más coqueto de la capital que ocupa un edificio maltés típico de la posguerra.