Ana Ferrandis Soler

Pie de foto: Desde el inicio del conflicto en 2015, ha muerto el 25 % de los pacientes de diálisis al año.Imagen tomada por Médicos sin fronteras (MSF).

Ya son varias las organizaciones humanitarias, como Cruz Roja o Médicos sin Fronteras, que vienen denunciando la situación en Yemen. Como ha apuntado recientemente el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), la coyuntura en la zona se torna insostenible. "Las necesidades urgentes de los pacientes de diálisis demuestran cómo el conflicto ha devastado el sistema de salud de Yemen, lo que afecta negativamente a muchas personas con necesidades de atención médica de largo plazo", ha dicho el jefe de la delegación del CICR en el país, Alexandre Faite.

Tras la crisis de cólera de hace unos días, en este momento, el riesgo de muerte incide especialmente en las personas con insuficiencia renal. Se estima que existen unos 4.400 pacientes con esta patología registrados en el país; personas susceptibles de someterse a tratamientos de diálisis, cuyos riñones no son capaces de filtrar adecuadamente las toxinas y otras sustancias de desecho.

La falta de dinero, que impide a los centros de diálisis renovar las máquinas averiadas,  pagar a sus trabajadores o renovar los suministros, amenazan el futuro de estos enfermos.

Desde la escalada de la violencia del conflicto en Yemen (año 2015) se han cerrado múltiples centros y se ha reducido la actividad de muchos otros, al tiempo que más de 1.200 colaboradores médicos extranjeros han abandonado el país, lo que perjudica enormemente los tratamientos médicos periódicos, propio de enfermos crónicos.  Si en condiciones normales un paciente necesitaría una media tres sesiones de diálisis para hacer frente a sus problemas renales, en Yemen, sólo podrá hacer uso de dos tratamientos a la semana.