Paco Soto

Pie de foto: El Rey de Marruecos, Mohamed VI.

El Rey de Marruecos, Mohamed VI, tomó una decisión política que las formaciones parlamentarias y los observadores de la actualidad del país esperaban desde hacía días: la imposibilidad de formar un nuevo gobierno tras haber ganado las elecciones generales del pasado 7 de octubre por parte del secretario general del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), Abdelilah Benkirane, obligó al monarca a apartarlo del poder ejecutivo. El próximo jefe de gobierno será otro dirigente del PJD, según informó en un comunicado difundido por la agencia MAP el Gabinete Real. El primer ministro en funciones Benkirane se enfrentó al partido centrista y liberal Reagrupamiento Nacional Independiente (RNI) del multimillonario Aziz Akhannouch. Esta formación, que fue fundada durante el reinado de Hasan II y está dirigida por tecnócratas, optó después de las legislativas por un gobierno conservador con el PJD, los berberistas del Movimiento Popular (MP) y el partido Unión Constitucional (UC). El RNI se negó a gobernar con el nacionalista Partido Istiqlal (PI). Durante este periodo de cinco meses sin nuevo gobierno, Palacio controló de cerca la crisis.

Pie de foto: El primer ministro en funciones destituido por el monarca, Abdelilah Benkirane.

Tarea imposible

Mohamed VI recibió esta semana a Benkirane para valorar su actividad al frente del Ejecutivo, le agradeció sus esfuerzos, y le comunicó que la formación del nuevo gabinete quedaría en manos de un nuevo dirigente del PJD. El jefe del Estado no precisó el nombre del nuevo primer ministro. Benkirane es el jefe indiscutible y todopoderoso del PJD, que en la anterior legislatura gobernó con el RNI, el MP y el poscomunista Partido del Progreso y el Socialismo (PPS). El monarca alauita encargó a Benkirane formar gobierno tras su victoria en las urnas, pero el primer ministro en funciones, que en su juventud militó en las filas del islamismo violento, no lo consiguió. Gobernar con 125 diputados sobre un total de 395 era una tarea imposible; por eso mismo Benkirane necesitaba sellar alianzas con otras fuerzas. Pero Benkirane no pudo superar las trabas que le puso el RNI.

Normas constitucionales

En esta ocasión, de poco sirvió que la Constitución de 2011 establezca que el partido más votado tiene que encabezar la formación del ejecutivo. El bloqueo institucional obligó a Mohamed VI a intervenir. Marruecos, por motivos políticos y económicos, no podía seguir más tiempo sin gobierno e instalarse en la incertidumbre. Muchos analistas destacaron durante estos meses que el Rey y el dirigente islamista, que nunca se llevaron bien en términos políticos, libraron un verdadero pulso. Como era de esperar, el duelo político lo ganó el jefe del Estado. Fuentes de Palacio negaron a la agencia EFE que hubieran intervenido en esta crisis. En dicho asunto, según la versión oficial, el monarca decidió destituir a Benkirane “en virtud de las prerrogativas que le otorga la Constitución” y con el reto de “superar el inmovilismo actual”.

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