Pedro Canales

Pie de foto: El rey de Marruecos, Mohamed VI junto a los reyes de España, Felipe VI y Letizia

Bajo este emblema se ha presentado en Madrid el libro del profesor universitario francés Jean Claude Martinez. El libro data de 2015 en su edición en francés. La edición en lengua española de Ediciones Lacre presentada en Madrid, en el Club Geográfico, entra de lleno en un tema tan polémico como ignorado por la opinión pública española, más propensa a dejarse llevar por los prejuicios históricos y la demagogia populista.

El autor del libro, jurista de formación y de carrera política muy marcada – fue vicepresidente del Frente Nacional y ferviente defensor de su creador Jean Marie Le Pen -, es un gran conocedor de Marruecos, donde trabajó como experto en cooperación durante el reinado de Hassan II, el padre del actual rey Mohamed VI. Martinez conoció de primera mano los meandros del poder, los mecanismos institucionales, jurídicos y administrativos del Reino alauita. Fue, entre otras funciones, director de la Escuela Nacional de Administración.

El libro “Mohamed VI, el rey estabilizador”, pretende en cierto modo ser el contrapunto a los clichés, denunciados por el autor, que colocan a la monarquía como “un sistema maligno en si mismo” y al monarca como “la encarnación de la maldad”. Martinez utiliza, tanto en su libro, como en su presentación pública ante los medios, ideas claras y contundentes. “Las repúblicas laicas, como Túnez, Libia, Siria, Irak, en el mundo árabe, han sido cuestionadas por las revueltas populares de los años 2011-2012. Marruecos, no. ¿Por qué?”, se interroga el Profesor emérito de la Universidad de Paris II. “Porque es una monarquía, arraigada y legitimada por la historia. Y el rey, Mohamed VI, ha sido preparado para esta función”.

Sin quererlo, o quizás a propósito, Jean Claude Martínez, entra de lleno en el debate polémico existente en España entre “derechas e izquierdas”, “monárquicos y republicanos”, “conservadores y modernistas”, en una palabra “malos y buenos” siguiendo la doctrina simplista adormecedora de la comprensión profunda de los fenómenos sociales. Para quienes se consideran los nuevos elegidos de la Providencia, la Monarquía es mala, y el Monarca, detestable. Pero la realidad tiene la piel dura y es obstinada: las Repúblicas árabes y musulmanas se han desestabilizado, y las Monarquías, no.

Jean Claude Martínez tiene el mérito, que hay que reconocer, de no “ideologizar su libro”. No escribe el vicepresidente del Frente Nacional, ni el militante de la derecha lepenista francesa, sino el académico, el investigador. Martínez pone datos y cifras frente a las generalizaciones y los calificativos.

Pero el profesor de Paris II no sólo se erige en defensor de la monarquía como sistema de poder y de gobierno, sino que, mirando hacia Europa, advierte de que Marruecos está siendo el freno principal de una posible oleada migratoria que, desde lo más profundo de África, inundaría el viejo continente. “Si no existiera la barrera marroquí, los 14 kilómetros que separan Europa de África, serían asaltados en oleadas por decenas de miles de inmigrantes”.

El autor no escatima adjetivos para advertir del peligro que significaría para Europa un hipotético derrocamiento de la monarquía alauita: “sería una explosión nuclear en el sur de Europa, tan incontrolable como inaceptable”. Martínez insiste en que a diferencia de los presidentes republicanos que acceden al poder, unos por casualidad, otros por ambición y otros como resultado de las protestas de los ciudadanos hartos de uno u otro político, los reyes, y en este caso el de Marruecos, han sido preparados para ello, formados jurídicamente, psicológicamente, políticamente, desde su infancia. “Y además”, añade Jean Claude Martínez, el soberano alauita es el “Comendador de los creyentes”, algo que en Occidente es como mínimo comprendido muy superficialmente, lo que le confiere una ascendencia espiritual, moral, ética y hasta patriarcal sobre los ciudadanos marroquíes de cualquier confesión, musulmanes, cristianos o judíos. Este manto protector que confiere el Comendador de los creyentes, sirve de revulsivo contra la anarquía y el caos social, que han sido el caldo de cultivo de las llamadas “primaveras árabes”.

No faltan en el libro del académico profesor Martínez, alusiones a los otros países árabes que han sufrido los embates de las revueltas y que, unos más otros menos, se encuentran profundamente desestabilizados. Martínez dice con palabras fáciles de entender por cualquiera: “Mire, por ejemplo, en Argelia los islamistas ganan las Elecciones en 1991, y los militares toman el poder y hay una guerra civil; en Marruecos, los islamistas ganan las elecciones, y el Rey nombra a Abdelilah Benkirane, el presidente del PJD (Partido de la Justicia y el Desarrollo) como Jefe de Gobierno, y no pasa nada. En el fondo esa es la diferencia entre República y Monarquía”.

El autor del libro no niega sin embargo que existan problemas, subdesarrollo, vulnerabilidad social, corrupción, clientelismo, insuficiencia en derechos y libertades. “Pero ¿podemos nosotros atrevernos a dar lecciones, si en nuestros países de Europa ocurre lo mismo?”.

 

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