Paco Soto

Pie d foto: El Rey de Marruecos, Mohamed VI, y el nuevo primer ministro islamista, Saad-Eddine El Othmani/AFP.

Marruecos ya tiene un nuevo primer ministro que tendrá que formar un gobierno de coalición tras cinco meses de bloqueo institucional. El Rey de Marruecos, Mohamed VI, que esta semana destituyó del puesto de jefe del Gobierno en funciones al secretario general del islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD), Abdelilah Benkirane, nombró como primer ministro a un dirigente de esta formación, Saad-Eddine El Othmani. El nuevo primer ministro, que es psiquiatra de profesión, es un político más moderado y dialogante que Benkirane. A sus 61 años, El Othmani es el número dos del PJD, y los observadores políticos lo consideran el gran rival de Benkirane en el partido islamista.

Su objetivo a corto plazo será superar la crisis que ha vivido el país en los últimos cinco meses debido a la imposibilidad de constituir un gabinete entre varias fuerzas políticas que fuera estable y tuviera coherencia interna. Benkirane ganó las elecciones generales del pasado 7 de octubre, pero no obtuvo mayoría suficiente para gobernar en solitario. El Rey le encomendó la formación de un nuevo ejecutivo de coalición, pero el dirigente islamista no consiguió alcanzar este objetivo. El jefe del Estado no podía seguir manteniendo de primer ministro a un político que no había sido capaz de consensuar un gobierno con otros partidos que garantizara la estabilidad política y económica de Marruecos.

Pie de foto: El destituido primer ministro de Marruecos, Abdelilah Benkirane.

Una decisión lógica y razonable

“Haber escogido a El Othmani es lo más lógico y lo más razonable en términos políticos, porque es el número dos del partido y su antiguo secretario general”, declaró a AFP Abdelllah Tourabi, investigador y cronista político marroquí. Además, según Tourabi, el nuevo primer ministro “es popular en su formación y apreciado por los otros actores políticos. Es un hombre de consenso, no es un radical y su estilo no es como el de Benkirane”. Saad-Eddine El Othmani, que nació en la región del Souss, de cultura mayoritariamente bereber, fue ministro de Asuntos Exteriores de enero de 2012 a octubre de 2013. Según varios analistas, El Othmani tendrá la capacidad suficiente para negociar con el líder del Reagrupamiento Nacional Independiente (RNI), el exministro de Agricultura Aziz Akhannouch, la formación del nuevo gabinete, un reto que no supo alanzar el secretario general del PJD.

Durante los cinco meses de crisis, Akhannouch se decantó por un ejecutivo de perfil conservador formado por el PJD, el RNI, el berberista Movimiento Popular (MP) y la Unión Constitucional (UC), y se opuso frontalmente a la participación en el gabinete del nacionalista Partido Istiqlal (PI). Por su parte, Benkirane se pronunció a favor de un gobierno de islamistas, liberales y excomunistas, como en la anterior legislatura.

Ratificación del consejo nacional

El consejo nacional del PJD se reunió el sábado 18 de marzo en sesión extraordinaria para adoptar la estrategia a llevar a cabo en la nueva legislatura, abordar la delicada cuestión de las negociaciones con otras fuerzas y ratificar el nombramiento de El Othmani por parte del soberano alauí. La cúpula del PJD hizo saber que “las condiciones puestas por otros partidos persisten, y será muy difícil constituir un gobierno, independientemente de quién sea el jefe del gobierno designado”. Antes de que el monarca nombrara al nuevo mandatario gubernamental, dentro y fuera del PJD se barajaron los nombres de cuatro sucesores de Benkirane: Saad-Eddine El Othmani; el ministro de Justicia, Mustafá Ramid, un islamista radical y poco dado al diálogo y al consenso que lidera el Movimiento Unicidad y Reforma (MUR), la matriz ideológica del PJD.

Ramid es considerado como el delfín natural del exjefe del Ejecutivo; Aziz Rabbah, alcalde de Kenitra y adversario del sector afín a Benkirane en el seno del PJD. Muestra un perfil moderado y se lleva bien con dirigentes de otros partidos; y Driss El Azami, un islamista de perfil tecnocrático que fue ministro del Presupuesto. Tiene poco carisma y dicen de él los analistas que es un reformista que mantiene buena relación con el MUR y la mayoría de los dirigentes del partido.

Pie de foto: Reunión del secretariado general del PJD tras la destitución de Abdelilah Benkirane.

El PJD acepta la medida

El PJD aceptó la destitución de Abdelilah Benkirane, que no fue una sorpresa para nadie. El secretariado general primero y después el consejo nacional del partido de la lámpara en su reunión del 18 de marzo aprobaron la decisión tomada por Mohamed VI e intentaron quitarle hierro al asunto. Pero Benkirane reconoció ante los medios que su destitución “ha tenido un impacto entre algunos hermanos y algunas hermanas” del PJD. El Partido de la Justicia y el Desarrollo cuenta con varias sensibilidades internas y los sectores más radicales, generalmente agrupados en el MUR, nunca se han llevado demasiado bien con las corrientes moderadas y el propio El Othmani, quien se niega a declararse islamista.

El PJD no atraviesa una crisis interna importante pero sí un cierto malestar, sobre todo entre los dirigentes y militantes que desearían una mayor radicalidad en la estrategia política del partido y un relativo distanciamiento respecto al poder real. Pero de momento, el PJD acatará la disciplina impuesta por sus jefes y no se echará al monte. Por eso mismo, el propio Benkirane pidió calma a la militancia y le exigió que no comentara el comunicado del Gabinete Real difundido por la agencia MAP donde informaba de su destitución.

Prerrogativas constitucionales

Oficialmente, como recordaron algunos medios locales, el Rey apartó a Benkirane del poder ejecutivo en función de las prerrogativas que otorga la Constitución de 2011-artículo 47- al jefe del Estado. “Mohamed VI no se saltó el ordenamiento constitucional, aplicó la ley para superar el inmovilismo actual. Quien diga lo contrario miente”, señaló el politólogo Ahmed Alaoui a Atalayar. El secretariado general del PJD defendió la figura política de Benkirane y negó que tuviera una responsabilidad directa en la imposibilidad de formar gobierno. En un comunicado, el órgano dirigente del partido se mostró “orgulloso” de su secretario general. Excepto en algunos sectores opositores, a nadie le interesa en este momento cargar las tintas contra Benkirane, entre otros motivos, porque Marruecos no necesita conflictos innecesarios sino estabilidad para seguir creciendo económicamente y consolidando el complejo proceso de transición democrática que se inició en 1999 con la llegada al trono de Mohamed VI.

Así las cosas, el diario ‘Le Matin’, próximo al Palacio Real, lamentó la ausencia de “negociaciones racionales” en la constitución del ejecutivo por parte de Benkirane. El periódico ‘L´Opinion’, órgano en francés del PI, defendió “la prerrogativas constitucionales de Su Majestad el Rey” para sustituir a Benkirane por El Othmani. ‘Libération’, cabecera en lengua francesa de la Unión Socialista de Fuerzas Populares (USFP), alabó la decisión del monarca y calificó negativamente la trayectoria de Benkirane al frente de la gobernación del país.

Etiquetas: 
marruecos
El Othmani
Benkirane
Mohamed