«Hemos perdido al más grande de nuestros hijos», con estas palabras confirmaba este jueves el presidente sudafricano, Jacob Zuma, la muerte Nelson Mandela a través de un mensaje a la nación.
 
Quien fuera el primer presidente negro de Sudáfrica falleció en su residencia de Johannesburgo a los 95 años y a consecuencia del proceso degenerativo que padecía, originado por una infección pulmomar contraída durante su encarcelamiento en Robben Island. Una enfermedad por la que el ex mandatario tuvo que ser hospitalizado el pasado 8 de junio durante casi tres meses.
 
Con su muerte se va el símbolo de la liberación de África, el líder anti "apartheid", el sistema de segregación racial contra el que luchó sin violencia y sin venganza; y de cuyo germen
nació una Constitución moderna que representó la reconciliación entre los sudafricanos. Entres las virtudes por las que el Nobel de la Paz pasará a la historia están la inmensa seguridad que tenía en sí mismo y gracias a la cual nunca permitió que le intimidasen, sus inflexibles principio, su visión estratégica y un pragmatismo absoluto con un gran precepto: El respeto a todos los que le rodeaban
 
El último mensaje de su cuenta en  Twitter reza: "La muerte es algo inevitable. Cuando un hombre ha hecho lo que considera que es su deber para con su gente y su país, puede descansar en paz". Mandela ya forma parte del obituario de 2013, desde ahora el 5 de diciembre graba una triste efeméride, pero Madiba seguirá vivo, eternamente, como un ejemplo para toda la humanidad.
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