Paco Soto

Pie de foto: El Rey Mohamed VI con el líder del PPS, Mohamed Nabil Benabdallah/MAP.

El Partido del Progreso y el Socialismo (PPS), heredero del Partido Comunista marroquí, está en la cuerda floja, después de la última crisis gubernamental. A finales del pasado mes de octubre, el jefe del Estado ordenó el cese de cuatro ministros y altos cargos por su responsabilidad en el retraso de un plan de desarrollo socioeconómico para Alhucemas y su región, una zona del Rif que hace más de un año se convirtió en el núcleo duro de una revuelta popular que ha acabado con más de 200 detenidos, decenas de procesados y un muerto.

Dos de los ministros poscomunistas destituidos por Mohamed VI fueron el secretario general del PPS y responsable del departamento de Hábitat y Gestión del Territorio, Mohamed Nabil Benabdallah, y el ministro de Sanidad, Houcine el Ouardi. La destitución de Benabdallah fue un golpe muy duro para el PPS, que podría desaparecer del mapa político marroquí. El PPS tiene graves problemas financieros; ha perdido gran parte del apoyo popular que tuvo cuando el partido era abiertamente comunista y, según algunos medios y observadores, ni el Rey Mohamed VI ni el primer ministro, el islamista Saad Eddine El Othmani, desean la presencia de ministros del PPS en el nuevo Gabinete.

Palacio dice no

Según el diario ‘Al Massae’, Palacio rechazó la lista de ministros poscomunistas propuesta por el PPS. Ningún observador político ha podido explicar con claridad los motivos del bloqueo de Palacio, pero circulan muchas especulaciones al respecto. ‘Al Massae’ sostiene la hipótesis de que el monarca consideró que los ministros del PPS propuestos por sus camaradas de partido para sustituir a Benabdallah y El Ouardi son de perfil bajo, y hay en este partido políticos con mayor nivel de preparación para desempeñar cargos ministeriales.

Además, Palacio no vio con buenos ojos que los candidatos a ministros propuestos fueran todos cercanos al actual secretario general, y lamentó que el partido no hubiera escogido políticos de alto nivel como Nouzha Skalli, exministra de la Familia y la Solidaridad en el Gobierno del nacionalista Abbas El Fassi, y Saïd Saâdi, antiguo secretario de Estado encargado de la Protección Social, la Familia y la Infancia en el Ejecutivo que dirigió el socialista Abderrahman Youssoufi.

Es probable que el PPS renuncie a formar parte del nuevo Gobierno si la lista de ministrables que ha propuesto no es aceptada. Para evitar una situación tan extrema, según ‘Al Massae’, Ismaïl Alaoui, antiguo secretario general del PPS y miembro del Comité de Presidencia del partido, lleva a cabo una mediación entre la cúpula de la formación poscomunista y Palacio. De todos modos, la última palabra la tendrá el Rey. Mientras, el pasado jueves por la noche, Benabdallah participó en la reunión de cooperación política entre el PPS y el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PJD). Ambas formaciones tan alejadas ideológicamente firmaron un acuerdo de colaboración política el 15 de abril de 2016.

Rechazo de El Othmani

Dirigentes de ambos partidos valoraron positivamente la reunión, pero algunos analistas no creen en la sinceridad ni del PJD ni del PPS. Los poscomunistas, estando en el Gobierno de Abdelilah Benkirane, se comprometieron a impulsar grandes reformas políticas, económicas y sociales, pero a la hora de la verdad no estuvieron a la altura de las circunstancias. Por otra parte, su peso en el último Gobierno era tan débil que nadie, empezando por el primer ministro, los echaría en falta si se fueran a la oposición.

Pie de foto: El primer ministro marroquí, Saad Eddine El Othmani, conversa con Mohamed Nabil Benabdallah.

Tanto es así que, según escribe el periodista Larbi Alaoui en el portal ‘Le siteinfo.com’: “Saad Eddine El Othmani no ve con buenos ojos a su aliado de la mayoría [gubernamental], el Partido del Progreso y el Socialismo (PPS). Contrariamente a lo que ocurría con su predecesor, Abdelilah Benkirane (exprimer ministro del PJD), que tenía unas magníficas relaciones con Nabil Benabdallah y sus camaradas, el nuevo jefe del partido islamista dispara cañonazos” sobre el PPS. “No era normal que, en tiempos de Benkirane, este partido [el PPS] tuviera tantos ministerios, teniendo en cuenta su peso político y electoral”, declaró El Othmani. Esto demuestra que el primer ministro es reticente a la presencia de ministros poscomunistas en el nuevo Ejecutivo, y hará todo lo posible por evitarlo. Si no lo consigue, El Othmani tratará al menos que el peso del PPS sea menor.

Condenas a Benkirane

Desde que El Othmani fue elegido secretario general del partido en el congreso de hace una semana, ha aprovechado varias ocasiones para cargar las tintas contra Benkirane por sus excelentes relaciones con los antiguos comunistas y los elogios que ha hecho de antiguos ministros del PPS cuando gobernaba. Saad Eddine El Othmani no comparte la visión idílica que tiene Benkirane sobre el PPS y no piensa seguir la misma estrategia respecto a esta formación de izquierda. El panorama se aclarará seguramente en los próximos días, pero todo indica que el viento no sopla en dirección del PPS.

Pero como señala el sociólogo Larbi Ben Malek, “la política está llena de sorpresas, y cuentan más la estabilidad y fortaleza de un gobierno que las afinidades políticas y personales. Ni Benkirane es filocomunista ni El Othmani es más extremista que su compañero de partido. Ambos actúan en función de cálculos políticos e intereses de partido y electorales. El Othmani no ve con buenos ojos la presencia del PPS en el Gobierno que dirige; pero si lo necesitara acabaría proponiéndole ministerios o secretarías de Estado. Salvo que el Rey se oponga rotundamente”.

Secretaría general

En el orden interno del PPS, Benabdallah ha renunciado a presentarse por tercera vez a la secretaría general del partido. Después de haber visto lo que les ha ocurrido a líderes hasta hace relativamente poco consolidados, como Benkirane en el PJD y Hamid Chabat en el Partido Istiqlal (PI), el actual secretario general del PPS prefiere no arriesgarse en el congreso que el partido de izquierda celebrará entre el 11 y 13 de mayo de 2018. Lo anunció en una reunión del Comité Central del PPS el pasado 17 de diciembre. Mohamed Nabil Benabdallah tiene serios adversarios en la cúpula de su partido, y no le gusta nada la idea de presentarse a un tercer mandato y perder, además de ser humillado por sus detractores.

Desde 2010, cuando fue elegido secretario general del PPS, Benabdallah consiguió colocar a sus fieles en las dos principales instancias dirigentes: el Comité Central y el Buró –u oficina- Político. Pero de aquí a mayo del año que viene quedan cinco meses, pueden pasar muchas cosas en el país y el propio partido; algunos de sus antiguos aliados podrían convertirse en adversarios, sobre todo los dirigentes más jóvenes y con ganas de medrar. De momento, las voces críticas se oyen poco y dirigentes con prestigio como Nouzha Skalli y Saïd Saâdi han marcado distancias en el conflicto interno. En los próximos meses, veremos si el PPS tiene la vida política asegurada y si a Benabdallah le espera un futuro prometedor.

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