Julián González/CapitalMadrid.com

Pie de foto: Josu Jon Imaz y Antonio Brufau. Repsol se adaptó a crear valor con el crudo a 40 dó­lares para evitar el bono ba­sura en su ra­ting. El ba­rril co­tiza ya cerca de 40 dó­lares por en­cima del precio que re­gistró en enero de 2016

El año 2018 no puede haber arran­cado mejor para las marcas de las com­pañías pe­tro­le­ras, in­clu­yendo la es­pañola Repsol. El precio del ba­rril Brent su­pera los 68 dó­lares y marca má­ximos desde el mes de mayo de 2015. Las ten­siones po­lí­ticas que se se viven en Irán, el in­cre­mento de la de­manda y el con­trol de la pro­duc­ción por parte de la OPEP y Rusia están fa­vo­re­ciendo este au­mento del precio del crudo. Una si­tua­ción que ha pro­vo­cado uni ncre­mento ge­ne­ra­li­zado del coste de los com­bus­ti­bles.

Las petroleras se frotan las manos ante la cotización del crudo en los mercados internacionales. En los últimos 12 meses, el crudo ha aumentado cerca de un 24%, lo que ha permitido que el ejercicio 2017 vaya a ser muy positivo para todas las multinacionales petroleras. Todo lo contrario de lo que le ocurrirá al Gobierno español que verá encarecida su factura energética y atacará al déficit. El Ejecutivo prevé para este año una media en el precio del barril de 54,8 dólares, dos dólares por encima de la previsión de 2017. De mantenerse por encima de los 60 dólares, vería incrementado de forma considerable el coste de las importaciones de crudo.

Entre 57 y 65 dólares barril

En Repsol, sitúan el coste del barril para el conjunto del año en una horquilla de entre 57 y 65 dólares y ahora mismo el petróleo del Mar del Norte cotiza tres dólares por encima del máximo previsto. Con estos niveles de precio, la compañía que preside Antonio Brufau se mueve en un entorno muy favorable para superar los resultados de 2017 y mantener, o incluso modificar, la actual política de dividendos.

En los primeros días del año que acaba de comenzar, el valor en Bolsa se sitúa en 15,73 euros después que cerrase 2017 en 14,745 euros. La petrolera tiene en marcha un scrip dividend, lo que da opción al accionista a cobrar en efectivo 0,388 euros brutos por título o en acciones de la compañía -una acción nueva por cada 39 antiguas-.

La multinacional española ha sorteado muy favorablemente sus peores momentos cuando el barril llegó a estar por debajo de los 30 dólares. El objetivo de la compañía estaba hace dos años -cuando el petróleo no tiraba hacia arriba-, en cómo crear valor en un entorno de 43,7 dólares, casi 25 dólares menos que ahora, en reducir como fuera su elevada deuda por la compra de la empresa canadiense Talisman y poder pagar los dividendos comprometidos.

Estos tres compromisos los ha cumplido gracias a la integración de Talisman, las desinversiones que ha afrontado -unos 5.100 millones desinvertidos- la política de ahorro en inversiones y ajustes de plantilla. En 2017, ha logrado 2.100 millones de euros de ahorro, adelantándose incluso en los plazos que se barajaban en el plan estratégico 2016-2020.

Según sostiene su consejero delegado, Josu Jon Imaz, Repsol es de las pocas petroleras que genera un flujo de caja positivo con el barril incluso a 40 dólares. Este comportamiento ha permitido a la empresa sortear las amenazas de las agencias de calificación. La última en mejorar su rating a ‘BBB’, con perspectiva estable positiva, ha sido Standard & Poor’s, un escalón por encima del que tenía anteriormente.

Recorte de la deuda

S&P se basa en que la petrolera ha recortado considerablemente su deuda en los últimos 18 meses -por debajo de los 7.000 millones de euros-, lo que permite a Repsol afrontar sus futuras inversiones e incluso cambiar el modelo de dividendo del scrip dividend, tal y como barajan algunos analistas.

El equipo directivo no se plantea aumentar la retribución, es decir, modificar al alza los 0,76 euros por título, sino evitar la dilución que generan los scrip dividend con la salida al mercado de nuevas acciones de la petrolera. En una palabra, Repsol busca dedicar parte del dinero destinado a pagar dividendo a generar autocartera e intentar que la acción suba y que el beneficio por título aumente.

Esta es la opción que ahora mismo tiene más cuerpo en la sociedad petrolera, y por la que se inclinan tanto el consejero delegado, Josu Jon Imaz, como el director financiero, Miguel Martínez. En cualquier caso, la revisión no se producirá hasta la próxima junta de accionistas.

Otro de los puntos clave de Repsol para este trimestre, es la actualización del plan estratégico, una vez que la petrolera ha logrado rebajar su nivel de deuda y que el mercado de petróleo está subiendo. El plan actual, con plazo de ejecución para el periodo 2016-2020, será actualizado conforme a la nueva situación de la compañía y el nuevo contexto internacional.

La compañía tendrá que aclarar si vuelve a ser más agresiva en cuanto a sus inversiones, ya que hace dos años se vio obligada a modificar a la baja su estrategia por culpa del descenso del precio del crudo y la amenaza de las agencias de calificación de colocar su calificación crediticia al nivel del bono basura.

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