Paco Soto

Pie de foto: Brahim Ghali, secretario general del Frente Polisario y presidente de la RASD.

El movimiento independentista Frente Polisario, que reivindica la soberanía del Sáhara Occidental frente a Marruecos y tiene el apoyo de Argelia, es la única fuerza autorizada en la denominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), establecida fundamentalmente en los campamentos de Tinduf (Sáhara argelino)  y en la parte de la antigua colonia española que controla. Todas las organizaciones sectoriales, ya sean de mujeres, jóvenes o familiares de presos recluidos en Marruecos, están bajo control del movimiento liderado por el secretario general y presidente de la RASD, Brahim Ghali. La falta de pluralidad política en pleno siglo XXI, el autoritarismo de los dirigentes independentistas, la represión, además de la corrupción y las duras condiciones de vida en Tinduf, han generado un gran descontento en amplios sectores de la población saharaui, incluidos dirigentes y militantes críticos con la dirección del Polisario, sobre todo jóvenes..

En los últimos años se han creado diversos grupos disidentes que apuestan por la autodeterminación y la independencia del Sáhara Occidental, pero condenan las prácticas antidemocráticas de la actual cúpula, lo que da mala imagen y provoca rechazo en países y colectivos que hace tan solo unos pocos años apoyaban las tesis del Polisario. El último grupo crítico relevante dentro de las filas independentistas es Iniciativa Saharaui por el Cambio (ISC), creado por antiguos ministros y dirigentes.

Maniobra para evitar males mayores

Al parecer, después de más de cuatro décadas de partido único, la cúpula del Polisario ha decidido maniobrar para evitar males mayores, y no descarta crear su propia oposición, o controlar totalmente la ISC, convertirla en una suerte de válvula de escape para militantes y simpatizantes descontentos por la gestión política y socioeconómica de Ghali y sus incondicionales. Piensan algunos observadores que sería una forma para los dirigentes del Polisario cambiar algo para que todo siga igual o casi, siguiendo el viejo principio de Maquiavelo.

Pie de foto: Una bandera de la RASD en los campamentos saharauis de Tinduf.

De momento, algunos jefes de la ISC se mueven con total libertad en los campamentos de Tinduf. Argelia ve este asunto con buenos ojos. El responsable de esta campaña de aparente democratización es Ouallad Moussa, primo de M´Hamed Khadad, coordinador del Polisario-RASD con la MINURSO, el organismo de la ONU encargado de organizar un referéndum de autodeterminación en el Sáhara Occidental. Los medios dependientes del Polisario llevan días ensalzando la figura y actividad de Moussa, que representó el movimiento en las Islas Baleares.

Mejorar la imagen

Según informaciones periodísticas, la relación entre Ghali y Moussa es buena, y quién sabe si en el futuro no podrían incluso concurrir como candidatos competidores en elecciones de alguna naturaleza. El tiempo lo dirá. Según un medio marroquí hostil a la ISC, el objetivo de este colectivo, que sería un montaje de los independentistas, no es otro que mejorar la imagen del Polisario en la población saharaui que durante años lo ha apoyado y la comunidad internacional. Aceptar la existencia de una oposición, aunque esté bajo control, daría mayores credenciales democráticas al movimiento independentista saharaui, que atraviesa dificultades internas y externas, sobre todo en la Unión Africana (UA).

En otras épocas muchos críticos y disidentes fueron detenidos, torturados y encarcelados durante largos años, o expulsados a otros países como Mauritania, como le ocurrió, en 2010, a Mustafá Ould Salma. La actual ISC está dirigida por un comité de coordinación; uno de sus miembros es El Hadj Ahmed Barakallah, hermano de Ahmed Boukhari, representante del Frente en la ONU. 

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