Paco Soto

Pie de foto: Los responsables de Exteriores de la UE y Túnez, Federica Mogherini y Khemaies Jhinaoui, en rueda de prensa Bruselas.

Túnez es con diferencia el país más democrático del Magreb. Su proceso de transición democrática iniciado en 2011 tras la caída del dictador Zine El Abidine Ben Ali, con altos y bajos, ha sido un éxito. El país tiene una constitución democrática que garantiza las libertades públicas. Pero Túnez es un país pequeño y con pocos recursos económicos. El turismo es su principal actividad. El país se enfrenta a una dura crisis económica desde hace años y al terrorismo yihadista, y necesita de la ayuda de las potencias democráticas europeas. De momento, las ayudas de la Unión Europea (URE) han sido escasas.

Bruselas da muy buenos consejos a los dirigentes tunecinos, pero en la práctica se olvida a menudo de que la nación magrebí no puede resolver en solitario sus numerosos problemas. Por eso mismo, el ministro tunecino de Asuntos Exteriores, Khemaies Jhinaoui, pidió a la UE que diera “señales fuertes” para apoyar el proceso de transición a la democracia. “Túnez necesita no solo ayuda financiera, sino ayuda en cuanto a estándares, gobierno, gestión, etc. Queremos desarrollar una sociedad tomando la UE como modelo a seguir”, señaló el ministro.

Pie de foto : Mujeres tunecinas asisten al concierto de un cantante libanés. 

“Queremos que la Unión Europea confirme su compromiso con Túnez en su transición democrática”, manifestó el jefe de la diplomacia del país magrebí, en Bruselas, donde compareció en rueda de prensa con la máxima responsable de Asuntos Exteriores de la UE, Federica Mogherini. El titular de Exteriores tunecino viajó a Bruselas pocos días después de la visita de Estado que realizó a Túnez el presidente de Francia, Emmanuel Macron. “El futuro tiene que evitar todo lo que pueda entorpecer la colaboración del partenariado”, declaró el ministro tunecino. Además, calificó de “injusto” y “unilateral” el hecho de que el pasado mes de diciembre Túnez fuera incorporado en una lista de paraísos fiscales, y deploró que esta medida haya dado una mala imagen de su país

Atención de Bruselas

“Túnez espera más atención de la Unión Europea”, manifestó el ministro de Exteriores, quien defendió la posibilidad de que su país pueda aumentar sus exportaciones de aceite de oliva. “Conocemos el carácter delicado de esta cuestión para la UE, pero es un producto esencial para Túnez. Si Europa quiere ayudar a Túnez, tiene que ayudarla a difundir este producto esencial para Túnez”, consideró Khemaies Jhinaoui. Túnez es en la actualidad el segundo productor de aceite de oliva del mundo después de España, y exporta 56.000 toneladas de este producto. En 2018, el país norteafricano producirá 240.000 toneladas de aceite de oliva.

Federica Mogherini aseguró que la UE estará cerca de Túnez porque “una amistad especial” une el país magrebí con la Europa comunitaria. “La estabilidad y la transición democrática [en Túnez] son prioritarias para la UE. Estaremos al lado de Túnez y aportaremos respuestas concretas a lo que esperan los tunecinos” de Bruselas, “sobre todo los jóvenes”, confirmó la responsable de Exteriores de la Unión. Este año, Bruselas y Túnez piensan formar un “consejo de asociación”, recordó Mogherini.