Paco Soto

Pie de foto: el escritor argelino Tarik Djerroud, autor del libro ‘Tamazight-âme de l´Afrique du Nord’ (Tamazight, alma de África del Norte).

El escritor argelino Tarik Djerroud acaba de publicar el libro ‘Tamazight-âme de l´Afrique du Nord’ (Tamazight, alma de África del Norte). La obra comprende dos tomos de 30 capítulos. Djerroud ha concedido una entrevista al prestigiosos periódico argelino ‘El Watan’ para hablar de su obra. Atalayar ofrece a sus lectores, por su interés, un resumen de la entrevista, donde el autor se refiere lógicamente a su libro, pero también al movimiento berberista en el norte de África y a otras cuestiones relacionadas con dicha problemática. Djerroud empezó a interesarse seriamente por la cuestión amazigh a finales de 2010.

En esta época era corresponsal de medios. Tuvo la oportunidad de descubrir una realidad fascinante, “una civilización antigua que me importaba”, cuenta el escritor y periodista a ‘El Watan’. Djerroud se interesó por ·los elementos sociopolíticos que “condujeron tamazight hacia las cloacas de la historia, las condiciones de su decadencia”. “Después de seis años, el proyecto finalmente tomó forma, se convirtió en una obra, que he publicado en dos tomos”, recalca el escritor al periódico argelino.

Una estatua polémica

Resulta que hace unos días, estalló una absurda polémica en Argel a través de las redes sociales, después del anuncio de que se iba a levantar una estatua en homenaje a Massinissa, primer rey de Numidia, con capital en Cirta, hoy Constantina. Los sectores contrarios a la realidad amazigh de Argelia se oponen ferozmente a esta iniciativa. El escritor y periodista autor de ‘Tamazight-âme de l´Afrique du Nord’ lamenta el conflicto, pero celebra que la estatua se implante en el corazón de Argel.

Él mismo defendió el proyecto en numerosos artículos de prensa. Y pide que también se levante una estatua para homenajear a Jugurtha, rey de Numidia entre los años 116 a. C. a 106 a. C. Según el escritor, la oposición de algunos sectores sociales al reconocimiento de la realidad amazigh, demuestra “la persistencia de una ideología carca, ampliamente negacionista y sobre todo maniquea. Es una vieja enfermedad cuyas raíces se encuentran en el Movimiento Nacional [que combatió el colonialismo francés]”.

Pie de foto: Una fiesta amazigh en Argelia.

Contraataque islamista

Dentro del Movimiento Nacional existían dos corrientes. Una, entre la que se encontraban personalidades como Ferhat Abbas, que asumían la naturaleza amazigh de su país; y otra completamente en contra y partidaria de la naturaleza exclusivamente árabe de Argelia y defensora de la ideología arabista nacionalista y sectaria. El escritor y periodista argelino Tarik Djerroud denuncia esta situación, y defiende “el pasado profundamente amazigh de África del Norte, que continúa atormentado a muchos espíritus que quieren una memoria selectiva”. Tanto es así que algunos islamistas perturbados como Abdallah Djaballah optan por borrar de la historia de Argelia el periodo pre islámico. El escritor propone como alternativa mucha pedagogía y “desempolvar nuestra historia, desacomplejar el argelino y reconciliarlo con su pasado. La obra es inmensa, pero la salud nacional lo requiere”. En este sentido, el escritor y periodista critica la escuela argelina, porque no cumple con su papel de contar a los alumnos la verdadera historia del país, y denuncia que “es rehén del régimen político”.

Tarik Djerroud denuncia “el islam político, dotado de intensas ramificaciones en el corazón de la sociedad argelina, y disfruta dividiendo a la población, sembrando el odio y la discordia en las mezquitas”. El escritor defiende que “el relato nacional esté en manos de los historiadores y no de los políticos”, y pide por ello “una vigilancia intelectual ante cada deriva, urgente y enérgica”.

En este sentido, se decanta por la creación de una cadena de televisión dedicada a la historia, seria y profesional, para acabar con “los canales de informaciones poco escrupulosos”. Así las cosas, “la oficialización de tamazight contribuye a la edificación del proyecto democrático argelino”, asegura el autor de ‘Tamazight-âme de l´Afrique du Nord’, quien también aboga por el pleno reconocimiento de “la diversidad lingüística de los argelinos” y la laicidad del Estado.