Raúl Redondo

Pie de foto: Combinación de imágenes de Juan Guaidó y Nicolás Maduro. Photo by Yuri CORTEZ and Federico PARRA/AFP

El Ejecutivo de Nicolás Maduro dio por finalizadas las negociaciones con la oposición en la isla de Barbados calificándolas como un proceso negociador "exitoso"; aunque no se desprendieron detalles más en profundidad de esta ronda de conversaciones promovidas tras la pasada cumbre celebrada en Noruega, en la que se trató de profundizar sobre una salida negociada de la dura crisis política, social y humanitaria que asola Venezuela.

"Culmina en Barbados esta jornada de la mesa permanente de diálogo por la paz, espacio para dirimir las controversias por vías constitucionales y pacíficas", señaló el ministro de Comunicación, Jorge Rodríguez, en su cuenta de Twitter. El mandatario bolivariano habló de un "exitoso intercambio", y mostró su agradecimiento a la primera ministra de Barbados, Mía Mottley, "por su hospitalidad".

Ni la Administración de Maduro, ni Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional y líder de la oposición, han ahondado en más detalles sobre lo tratado en Barbados ya que dirigieron los contactos de manera discreta.

El objetivo opositor ha sido claramente hasta el momento el de conformar un Gobierno de transición que dirija un futuro proceso electoral con la vigilancia de mediadores internacionales; ya que en su día denunciaron irregularidades en los comicios celebrados en enero pasado que otorgaron el poder nuevamente a Nicolás Maduro para los próximos seis años. A pesar de ello, el dirigente chavista Diosdado Cabello había asegurado antes en su programa semanal de televisión que de estas últimas negociaciones no saldría ninguna convocatoria electoral.

Guaidó, que es reconocido como presidente interino legítimo de Venezuela por más de 50 países, entre los que está obviamente Estados Unidos y el Grupo de Lima, afirmó, tras un cónclave con Enrique Iglesias, mediador de la Unión Europea para Venezuela, que se daban los condicionantes para alcanzar “una salida a la crisis" de la nación. Respecto a las conversaciones de Barbados, el presidente de la Asamblea Nacional solicitó que se mantenga la presión dentro del país y desde la comunidad internacional sobre el régimen chavista, al que considera “usurpador” del poder legítimo y una “dictadura”. El dirigente opositor remarcó que toda negociación y mediación exige que acabe esa “usurpación presidencial”, instaurar un Ejecutivo de transición y convocar elecciones “libres”, con la presencia de observadores internacionales.

Precisamente, el Gobierno de EEUU aseguró que el diálogo en Barbados entre la oposición venezolana y el chavismo debe estar basado en la salida de Nicolás Maduro del poder, incluyendo este requisito como una condición previa a la convocatoria de elecciones. "Cualquier discusión sobre una transición debe incluir la partida de Maduro como condición previa para las elecciones", según declaraciones a la agencia española de noticias EFE de un portavoz del Departamento de Estado.

Al respecto, el diario La Razón publicó que, según fuentes cercanas a la negociación, se propuso en Barbados la opción de que haya unas elecciones en Venezuela sin la presencia de Nicolás Maduro como candidato del chavismo. Posibilidad incluso propuesta por los propios mediadores, más allá de los deseos de la oposición. Al parecer, según esas fuentes, no hubo reacción oficial del chavismo, pero tampoco esta parte se cerró en banda a la posibilidad de que otra figura (se habla de Diosdado Cabello) sea el candidato sustituto en las filas oficialistas.

Por lo tanto, se mantiene cierto optimismo por los últimos contactos entre el Gobierno venezolano y la oposición. Unas buenas sensaciones que ya se tuvieron en el inicio de la negociación de Barbados. La cumbre de Barbados supuso la continuación de la ronda de negociaciones que auspició Noruega, con la que se quería “poner fin a la tragedia” que se vive en Venezuela.

El país latinoamericano sigue viviendo una etapa de tensiones políticas y sociales y una situación humanitaria insostenible, marcada por desabastecimiento de productos de primera necesidad, una economía lastrada por una inflación desbocada, problemas en el día a día de los venezolanos, como graves cortes eléctricos y de agua. Todo ello sumado a un alarmante deterioro de la situación de los derechos humanos en la nación caribeña, lo cual fue denunciado por el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas (ONU) y puesto de relieve tras la reciente visita a Venezuela de Michelle Bachelet, alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos.

Ante esta difícil situación y, tras el fallido levantamiento cívico-militar liderado por Juan Guaidó y Leopoldo López (quienes no obtuvieron el deseado apoyo del Ejército), se decidió buscar con determinación la salida negociada a la crisis, con las cumbres de Noruega y Barbados, de las que se espera que cristalicen en un acuerdo definitivo para la salida negociada de la crisis de Venezuela.