Paco Soto

Pie de foto:: Las tres familias españolas que han denunciado al Polisario y Argelia

La imagen del Frente Polisario en España ha empeorado notablemente en los últimos años. A pesar de los esfuerzos desmesurados que hacen algunos periodistas en su afán por hacer propaganda en lugar de periodismo en el conflicto del Sáhara Occidental y de la labor sectaria llevada a cabo por algunas ONG defensoras de la causa saharaui, el actual Polisario ya no es visto por muchos ciudadanos como un movimiento de liberación, sino como un instrumento al servicio de una casta dirigente de burócratas autoritarios y desvergonzados y de Argelia. Esta tesis la defienden algunos sectores del independentismo saharaui. La falta de libertades y la represión en los campamentos de refugiados saharauis en los campamentos de Tinduf (Sáhara argelino), la corrupción y el desvío de la ayuda humanitaria por parte de miembros de la denominada República Árabe Saharaui Democrática (RASD), han dañado seriamente la imagen del Polisario, dirigido actualmente por Brahim Ghali, un político muy vinculado al régimen argelino. El secuestro de tres jóvenes de origen saharaui acogidas por familias españolas en los campamentos de Tinduf sin que el Polisario interviniera para acabar con estas prácticas siniestras, es un nuevo elemento en contra del supuesto progresismo de los jefes de dicho movimiento político. Diversos colectivos de mujeres feministas saharauis han denunciado a la dirección del Polisario por hechos de parecida naturaleza.

Reiterados incumplimientos

Así las cosas, tres familias españolas de mujeres jóvenes secuestradas en los campamentos de Tinduf han denunciado al Polisario y Argelia ante la ONU, en Ginebra. Las familias de acogida de las jóvenes, que son Contreras Calvo, Mañogil Campillo y Deniz Hernández, han presentado la denuncia ante el Alto Comisionado de Derechos Humanos de Ginebra por detención ilegal desde hace hasta seis años. Las víctimas son Darya Embarek Selma, Nahjiba Mohamed Belkacem y Koria Badbad Hafed; residían en España hasta que fueron retenidas en Tinduf contra su voluntad por sus propias familias saharauis. No es la primera vez que ocurren hechos así en los campamentos de refugiados. Koria Badbad Hafed fue adoptada por la familia Mañogil Campillo; Nahjiba Mohamed Belkacem por Contreras Calvo, y Darya Embarek Selma por Deniz Hernández. Las familias españolas decidieron poner la denuncia debido al “incumplimiento del Gobierno de Argelia y del Frente Polisario de su obligación de proteger, salvaguardar y garantizar” sus derechos. Las tres jóvenes saharauis son mayores de edad y residían en España antes de ser retenidas en los campamentos de Tinduf en contra de su voluntad por sus propias familias biológicas.

Pie de foto: Campamentos de saharauis en Tinduf.

Negociación agotada

Las familias españolas hicieron saber a través de un comunicado que “tras agotar las vías de negociación y el tiempo de espera para su liberación”, decidieron dar “un paso más y se han unido para presentar tres denuncias ante el Alto Comisionado de Derechos Humanos de la ONU”. Con dichas denuncias, las familias quieren informar a la opinión pública sobre “el incumplimiento del Gobierno de Argelia y del Polisario de su obligación de proteger, salvaguardar y garantizar los Derechos Humanos de las tres mujeres mayores de edad, que llevan entre 3 y 6 años retenidas contra su voluntad por sus familias biológicas en los campamentos saharauis de Tinduf (Argelia), privadas de libertad y obligadas a vivir una vida que ellas no han elegido”.

Las denuncias se han llevado a cabo a través del Grupo de Trabajo de Detenciones Arbitrarias del Alto Comisionado de Derechos Humanos de Naciones Unidas, y son consecuencias de “la insistente y reiterada argumentación esgrimida por los representantes del Frente Polisario” que alude a que “las chicas no han denunciado a sus familias biológicas, desoyendo así una y otra vez las declaraciones y peticiones de las tres jóvenes pidiendo ayuda para recuperar su libertad y poder ejercer sus derechos sin coacciones ni presiones”.

Intervención de Naciones Unidas

Las familias, según reza el comunicado, quieren que la ONU “intervenga de acuerdo con sus procedimientos e investigue en profundidad la complicidad y connivencia del Frente Polisario y del Gobierno argelino en esta violación de Derechos Humanos”. En este sentido, las tres familias denunciantes recuerdan que el secuestro de las jóvenes vulnera los derechos “recogidos en la Declaración Universal de los Derechos Humanos y en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, especialmente aquellos que se les conculca y que están referidos al reconocimiento de la identidad jurídica, la libertad de movimiento y la capacidad de pensamiento, opinión, expresión y comunicación”.

Además, condenan el hecho de que las jóvenes “no pueden decidir dónde, cómo y con quién quieren vivir, pese a que todas han expresado en reiteradas ocasiones su deseo de regresar a España”. Los denunciantes tienen el apoyo de familias de otros 50 casos de mujeres mayores de edad retenidas contra su voluntad en los campamentos de Tinduf. Para el Frente Polisario, estos secuestros “son casos aislados”. Las tres familias también han recibido el apoyo de diversos colectivos, como el Foro de Apoyo a los Autonomistas de Tinduf (FORSATIN). 

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