Julián González/CapitalMadrid.com 

Rusia se apoya en Arabia Saudí y Asia para fi­nan­ciarse y evitar po­si­bles san­ciones tec­no­ló­gicas. La rup­tura con Irán y los aran­celes al acero y alu­minio des­tapan un es­ce­nario de gran in­cer­ti­dumbre.

Hasta ahora era la OPEP quien dis­pa­raba los pre­cios del pe­tró­leo. Ahora, EEUU es el gran cul­pable de que el ba­rril haya su­pe­rado la ba­rrera de los 80 dó­lares y que exista la ame­naza de que pueda al­canzar los 100 dó­lares in­cluso. La rup­tura de Donald Trump con Irán va a pro­vocar con­se­cuen­cias de va­rios tipos que el tiempo de­mos­trarán cuáles, pero la pri­mera y más grave es el as­censo del crudo.

La mayoría de los expertos coinciden en señalar que seguridad y defensa mueven hoy en día la estrategia energética mundial. Ya no es la Organización de Países Exportadores de Petróleo y Arabia Saudí junto con Rusia quienes mueven los hilos y pone contra las cuerdas a los países dependientes del petróleo. Estados Unidos se ha convertido en la principal amenaza. La retirada del Acuerdo de París y la ruptura con Irán abren, en palabras del ex ministro de Industria, Claudio Aranzadi, un escenario de gran incertidumbre para las economías occidentales.

Estados Unidos ha vuelto a abrir la guerra comercial con aranceles al acero y aluminio de la UE. La medida afecta también a Canadá y México. La decisión dispara las tensiones entre los países comunitarios y provoca un nuevo giro en las relaciones bilaterales y comerciales. Los expertos temen que la decisión de Trump pueda acabar en una guerra comercial que habrá que ver qué resultados genera.

El propio presidente de Repsol, Antonio Brufau, atribuye el actual escenario energético mundial a las recientes decisiones políticas del presidente norteamericano. En un acto celebrado en la propia sede de Repsol para presentar el documento sobre Energía y Geoestrategia 2018, el presidente de la petrolera señaló que la ruptura del acuerdo con Irán tendrá “consecuencias de distintos tipos” y arroja grandes dudas sobre qué ocurrirá con la producción de Irán ante la amenaza de nuevas sanciones por parte estadounidense.

El destino del crudo iraní

¿Qué pasará con el petróleo iraní? se preguntó Brufau. China y Rusia serán, según dijo, los países que tendrán acceso a estos barriles “con una importante tasa de descuento”. Bajo su punto de vista, el tablero de la geoestrategia está dejando huecos que está ocupando Estados Unidos, y ahora mismo se abre un escenario de gran incertidumbre para las economías occidentales y los países en desarrollo.

El subsecretario de Defensa, Arturo Romaní, señaló en el mismo acto que los riesgos geopolíticos en el escenario energético no han hecho más que incrementarse pero que la retirada del acuerdo nuclear con Irán lo acrecienta aún más. Romaní considera que la seguridad energética es un factor clave y que hay que aportar sentido de Estado al mismo. “Seguridad y defensa mueven hoy la estrategia energética mundial”, subraya.

En palabras del propio Aranzadi, con la nueva política que está aplicando Trump, el país norteamericano se va a convertir en el primer productor de Gas Natural Licuado (GNL) y de petróleo por delante de Rusia y Arabia Saudí.

China, líder de las tecnologías

Por otro lado, China, con su enorme inversión en energías renovables y energía nuclear, así como por su gran desarrollo de coches eléctricos, puede convertirse, según el ex ministro de Industria socialista, en líder mundial de las tecnologías bajas en carbono en el horizonte de la mitad del siglo XXI, lo que pondría en cuestión el dominio energético que EEUU ha fijado en su estrategia de seguridad nacional.

El país asiático es ahora mismo el que más ha avanzado incluso -más que Europa y EEUU- en la curva de aprendizaje de la tercera generación de reactores nucleares. En 2050, prevé construir más de 100 reactores nucleares, con lo que se convertirá en el país que más apuesta por este tipo de energía. Todo lo contrario que Europa que, por ahora, ha emprendido el camino hacia la desnuclearización.

Por su parte, el coronel José Pardo de Santayana, analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, defendió en su intervención el papel que está desempeñando Rusia y cómo Putin está utilizando a las empresas rusas para actuar de presión ante Estados Unidos y la Unión Europea y, de este modo, reivindicar su estatus de gran potencia y retar el poder hegemónico estadounidense.

Según señala, el presidente de la Federación Rusa, Vladimir Putin, se está apoyando en Arabia Saudí y en Oriente Medio para financiarse y evitar posibles sanciones a nivel tecnológico tras su creciente enfrentamiento con la UE y Donald Trump. Oriente Medio y Asia está jugando un papel importante como alternativa al gas que suministra a los países comunitarios.

Pardo de Santayana sostiene que, con el giro hacia Asia, tanto por China como por Oriente Medio, el Kremlin está buscando reducir su dependencia energética y política de la UE. “Le interesa su presencia en Oriente Medio por los intereses económicos. Su gran objetivo es reivindicar su papel de gran potencia”, subraya.