Carmen Chato

Garantizar una vida sana y promover el bienestar. Esta es una de las metas que las Naciones Unidas se han propuesto conseguir con la vista puesta en el año 2030 y que entra dentro de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles (ODS), aprobados en septiembre de este año y que sustituyen a los Objetivos de Desarrollo del Milenio. Si bien ahora son 17 los temas prioritarios en los que se tiene que trabajar a fondo, entre los que se encuentran el medio ambiente, la reducción de desigualdades o el hambre cero, el tercer objetivo es aquel que busca erradicar enfermedades y mejorar la calidad de vida para todos…y en todas las edades.

Dentro de este compromiso, la Comunidad Internacional quiere proteger a un grupo de población que se muestra especialmente vulnerable: la infancia. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), casi 6 millones de niños menores de cinco años mueren al año debido a enfermedades que podemos prever como son la tuberculosis o el sarampión. Pero de todas las dolencias, es la neumonía la principal causa con 944.000 muertes, un 16% del total.

Una enfermedad que puede ser causada por un virus, una bacteria o un hongo y que se hace fuerte en aquellos individuos con sistemas inmunológicos débiles. En el caso de los niños, la causa más común es la neumonía bacteriana que termina afectando a los pulmones, provocando que la respiración sea dolorosa con una absorción de oxígeno limitada. Síntomas como la tos y la dificultad para respirar, la fiebre o la respiración rápida son comunes a todos los enfermos que la padecen pero, en el caso de los lactantes, la afectación es muy grave pues pueden ser incapaces de comer o beber, derivando en deshidratación, pérdida de consciencia, hipotermia y convulsiones.

Si bien el diagnóstico temprano y los cuidados médicos adecuados pueden evitar muchas muertes producidas por la neumonía, todavía hay muchos países en los que esta enfermedad se vuelve endémica, tanto por falta de acceso a la red sanitaria y a los tratamientos como a la existencia de condiciones de vida poco salubres.

Acciones enfocadas a paliar esta lacra son prioritarias para UNICEF, el fondo de Naciones Unidas para la Infancia. En esta búsqueda, se ha aliado con la Fundación “La Caixa” para crear una alianza estratégica global, materializada en un programa que se desarrollará en ocho países. Un fondo de cinco millones de euros que durante dos años trabajará en zonas del África Subsahariana (región en la que se produce 2 de cada 5 muertes por neumonía) y Asia Meridional. Regiones con una prevalencia de la enfermedad muy elevada, con una mayor incidencia en países como Mozambique, Filipinas o Etiopía, lugares en los que el programa tendrá un foco especial.

La prevención, necesaria para erradicar la enfermedad

Mientras que en niños sanos las propias defensas naturales crean la barrera adecuada para que no se desarrolle la enfermedad, los que tienen una inmunología deprimida se encuentran sin la capacidad de hacer frente a ésta. La malnutrición o la desnutrición son algunas de las causas pero también la presencia de enfermedades previas, como el sarampión o infecciones de VIH, aumentan el riesgo de contraer neumonía.

Las acciones preventivas son esenciales para reducir el riesgo de mortalidad infantil causada por el contagio de la enfermedad. Junto con las campañas de vacunación, una nutrición adecuada es clave. Desde la OMS se defiende que, durante los seis primeros meses de vida, los niños sean alimentados en exclusiva con leche materna como método principal para que los recién nacidos desarrollen defensas naturales. También es necesario corregir los llamados factores ambientales como, por ejemplo, luchar contra la contaminación interior de los hogares ocasionada por el uso de la biomasa como combustible para cocinar o como calefacción. En este sentido, se hace esencial el poder ofrecer cocinas de interior limpias a precios asequibles que eviten la emanación de humos y gases que dificultan la respiración.

Otro de los puntos en los que se quiere que incidir dentro del desarrollo de acciones preventivas es el hecho de que vivir en hogares hacinados, sin buena ventilación y con un aire “viciado” eleva de forma exponencial el que la población en riesgo termine desarrollando la enfermedad. Y en este sentido, el trabajar en el fomento de una higiene personal correcta se hace prioritario en eliminar este riesgo.

La lucha contra la neumonía: detección y tratamiento rápido y eficaz

Desde el año 2000, ha disminuido la mortalidad infantil debido a la neumonía en un 47%. Un buen dato pero que se revela escaso si se compara con otras enfermedades como la malaria (58%), el VIH/SIDA (61%) o el sarampión (85%). El avance en la erradicación de esta causa de mortalidad infantil es lento pero se ha conseguido, sobre todo, por el desarrollo de vacunas, una nutrición de calidad y por conseguir mejoras en la asistencia médica y en el tratamiento de los síntomas. A pesar de ello, sólo un tercio de los enfermos de neumonía tienen acceso al antibiótico que puede curar la enfermedad.

Por este motivo, la iniciativa de UNICEF y la Fundación “La Caixa” otorga un papel destacado a la detección rápida y el tratamiento eficaz de la neumonía. De esta manera se quiere evitar nuevas defunciones debido a un diagnóstico incorrecto de los síntomas que terminan por prestar una atención médica inadecuada. Así, la primera fase del programa del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia y “La Caixa” consistirá en la distribución de 2.400 dispositivos automáticos de diagnóstico en los países en los que va a actuar, beneficiando a 120.000 niños. Tras esta primera etapa, se quiere establecer un protocolo que impulse a escala global la mejora del diagnóstico en contextos rurales.

Distintas iniciativas con el mismo objetivo: eliminar la neumonía

Conscientes de la gravedad del problema, UNICEF y la OMS lanzaron el Plan de acción mundial para la prevención y el control de la neumonía, conocido como iniciativa GAPP en 2009. Una estrategia destinada a 68 países con alta prevalencia de la enfermedad y que hasta este año 2015 ha contado un presupuesto de 39.000 millones de dólares.

Pero no sólo las agencias de Naciones Unidas y la Comunidad Internacional han decidido tomar cartas en el asunto. Distintos agentes como ayuntamientos, gobiernos nacionales y estatales se esfuerzan en intensificar las medidas destinadas a combatir la neumonía en lugares como Bangladesh, Kenia, Zambia, India o Uganda.

Una enfermedad, la neumonía, que se puede prevenir en con los recursos necesarios o tratar con antibióticos en los casos más graves. Un costo no muy elevado, si se tiene en cuenta que el tratamiento completo no supera los cincuenta céntimos pero al que no todo el mundo tiene acceso. De hecho, sólo 3 de cada 5 niños reciben la atención médica necesaria y el simple hecho de poder llevar a un enfermo aquejado de neumonía a un centro de atención médica en el momento en el que aparecen los síntomas puede significar el salvarle la vida. 

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