Paco Soto

Pie de foto: Manifestación feminista contra la violencia, la discriminación y la explotación de las mujeres marroquíes en Rabat.

La sociedad marroquí tiene muchas contradicciones. La tradición pacata y la modernidad se pelean a diario, y en las ciudades y zonas urbanas muchas mujeres han alzado la voz para decir: “¡Basta ya de tanta opresión, desprecio y violencia a más de la mitad de la población!” Sobre esta cuestión, Marruecos ya no es el país que era hace tan solo 20 o 25 años. El feminismo sigue siendo débil pero existe y se abre camino. Marruecos, en contra de las monsergas que escriben algunos periodistas españoles y europeos, no es una foto fija, sino una sociedad en movimiento.

Las contradicciones internas son a veces violentas. La violencia machista y el acoso callejero a las mujeres son dos de los graves problemas que sufre más del 50% de la sociedad. Así las cosas, Marruecos adoptó recientemente una ley contra las violencias a las mujeres que no gustó a toda la población. Las asociaciones feministas consideran que la ley “tiene muchos fallos”. “Es una cáscara vacía”, sostiene Saïda Drissi Amrani, presidenta de la Asociación Democrática de Mujeres (ADM). Para esta activista, desde el punto de vista legal, con la nueva ley en la mano seguirá siendo difícil combatir la violencia conyugal, la violación y el acoso sexual. “Es una ley hecha a la medida de los islamistas del PJD, que gobiernan Marruecos, y de los sectores más reaccionarios de la población”, opina Amina, feminista radical y militante sindical.

Criminalización de las víctimas

Saïda Drissi Amrani critica el hecho de que la ley obligue la mujer víctima de acoso sexual a demostrarlo. “Es muy difícil que una víctima pueda demostrarlo. La víctima tiene que ser acompañada y ayudada en todo el proceso, como ocurre en los países verdaderamente democráticos. La víctima no puede ser sospechosa”, contó a un medio local una mujer que sufrió acoso sexual durante años. Para acabar con el problema, cambió de ciudad. Las feministas –un total de 80 entidades- creen que la nueva ley sigue criminalizando a las mujeres víctimas de violencias. Por ejemplo, le norma en vigor no criminaliza la violación conyugal; tampoco las “violencias psicológicas”. Frente a esta situación, los colectivos feministas hacen un llamamiento a partidos, sindicatos y sociedad civil por “la revisión radical del proyecto”.

Pie de foto: Un vídeo explica a las mujeres marroquíes maltratadas a maquillarse para esconder el resultado de su agresión.

Pocos cambios

El 4 de julio de 2017, la Alta Comisión de Derechos Humanos redactó un informe sobre las violencias que sufren las mujeres en Marruecos. En la práctica, sirvió de poco para sensibilizar la sociedad marroquí, mayoritariamente machista y falócrata. De hecho, algunos planteamientos no son grandes novedades, porque ya están en el Código Penal. En fin, es una ley que mejora algunos aspectos contra las violencias a las mujeres, pero no establece una normativa legal sólida que proteja más y mejor a las mujeres víctimas y sea más dura con los delincuentes sexuales.

La periodista Marlène Penara subraya en la revista ‘Point Afrique’: “La unanimidad está muy lejos de haberse alcanzado en torno a la nueva ley contra las violencias impuestas a las mujeres”. La normativa, bien controlada por los islamistas, fue adoptada por el Parlamento el pasado 14 de febrero. Necesitó cinco años de debates, numerosas enmiendas, y absurdas polémicas.

Y total, el PJD se salió con la suya y la montaña parió un ratón. No se deben negar los avances legales, como, por ejemplo, reprimir las bodas forzadas, los acosos callejeros y los malos tratos físicos a las mujeres. En los dos primeros casos, la Justicia perseguirá al delincuente con multas. “Hemos avanzado un poco, pero en términos generales seguimos estando donde estábamos”, manifiesta la socióloga Latifa Ben Malek. Hace unos meses, una web marroquí –‘Enti’-, dirigida al público femenino, inició con un vídeo una campaña para denunciar la violencia machista sufrida por las mujeres en el país magrebí.

La web alentó a las mujeres a denunciar la violencia y a través del vídeo les explicó cómo se tienen que maquillar para que no se vea que han sido agredidas. “No niego la buena fe de los responsables de la web, pero no creo que sea la mejor manera de combatir la violencia machista. Me parece bastante irresponsable”, apunta la socióloga Ben Malek,