Viajes

Karen Molleda Martin
Cualquiera ha soñado con un lugar de descanso paradisíaco. A menudo, cerramos los ojos  en un momento de plena desconexión y de repente nos situamos en un entorno único, donde la belleza del lugar deslumbra a cualquiera que se encuentra allí.
 
Eso mismo, le debió ocurrir a Richard Branson, cuando sufrió una ensoñación durante uno de sus viajes a Marruecos. Entonces, sucumbió a los encantos de dichos parajes comprando este palacio que hizo suyo  para después rehabilitarlo y acondicionarlo, como una estancia de lujo. Para dar vida a Kasbah Tamadot dejo impreso cada detalle, que hoy llena este hotel de categoría. De hecho, forma parte de los hoteles denominados como Virgin Limited Edition donde la calidad y la exclusividad es el leitmotiv esencial.
  
 
“Las Mil y una noches” ahora pueden cobrar vida real , durante una misión, delegada a cada uno de sus nuevos huéspedes. Que pueden llegar a crear una historia propia, en base a la experiencia vivida dentro este inmenso palacio. Donde la arquitectura conserva el estilo propio de la zona, con tintes orientales. Sumada a una decoración, llena de vida y colorido, en la que destaca la amplitud de cada rincón y la cuantiosa iluminación que crea un ambiente distinguido e inigualable. 
 
Aunque lo fundamental es el trato del servicio que ofrecen todas las personas empleadas en el hotel, que es gente de la zona que ha sido formada y que conforma el 90% del total del servicio del hotel. Sin dejar a un lado el paladar, que podrá vibrar con la degustación de platos propios del lugar. Sumada a la tranquilidad que se respira en la reposada zona, de la piscina o el jacuzzi, que está también incluido dentro de dicha estancia.
 
Maravillosas vistas, el acogimiento de sus gentes, el ocio y la gastronomía conforman la fusión perfecta para cualquier persona que esté buscando un lugar “gourmet” donde descansar y poder dejar la mente en blanco para una desconexión total .
 
 
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