Gastronomía

Carmela Díaz/diarioabierto.es

La llegada del frío nos ha traído cuatro locales de imprescindible visita para los sibaritas de paladar fino y vida social intensa. Si queréis ver y ser vistos y además degustar una cocina más que aceptable, debéis visitarlos.

BIBO. Es la nueva apuesta de Dani García en Madrid. A juzgar por la dificultad de reservar, el prestigioso chef ha dado en el clavo. Situado en el número 52 del Paseo de la Castellana, a la altura de Emilio Castelar, Dani pretende acercar al público madrileño su propuesta más democrática, cosmopolita y viajera: una cocina con sello andaluz (todas las frituras están buenísimas) y abierta al mundo. 

El nuevo espacio del dos estrellas Michelin cuenta con casi mil metros distribuidos en diversos espacios diseñados con maestría por Lázaro Rosa-Violan. Destacan los cientos de bombillas que iluminan el local y nos trasladan con la memoria a las ferias andaluzas. Pero lo mejor es la inmensa carta: hasta 65 especialidades que ponen muy difícil la elección al comensal. Es importante advertir que el local es algo ruidoso y que el concepto está pensado para compartir platos: BIBO no es un restaurante de alta cocina.

FISMULER. Ubicado en plena calle Sagasta, muy cerca de Alonso Martínez, nos encontramos ante la última propuesta de Nino Redruello y Patxi Zumárraga, (La Ancha y Las Tortillas de Gabino) y los que se encargan de Tatel. Por tanto, la calidad gastronómica y una excelente materia prima están garantizadas. El concepto es arriesgado ya que se trata de un ambiente diáfano, al estilo nórdico, con mesas corridas, sin mantel ni artificios en el servicio

Los platos cambian a diario según el producto de mercado (natural y ecológico) y la filosofía es elaborar una cocina sencilla, sin más pretensiones que las conseguir una buena cocina rica y saludable. No hay que dejar de probar el paté casero, los garbanzos con cigalitas, los huevos con trufa y la tarta de tres quesos.

El PABELLÓN. Es la opción de restaurante a la carta del recién inaugurado Florida Retiro.  Todos los espacios gastronómicos del nuevo complejo son responsabilidad de Joaquín de Felipe y el interiorismo ha estado a cargo de Pascua Ortega, que ha elegido para cada zona del proyecto un estilo, materiales y una iluminación diferente. La cocina de El Pabellón está basada en productos locales comprometidos con la producción ecológica, la artesanía y la sostenibilidad. Entre su carta destaca pretenden introducir lo mejor de la cocina mediterránea basada en el producto artesano. Están muy ricas las sardinas marinadas con cítricos y aguacate sobre gazpacho verde, el atún rojo con cinco cortes distintos o la Charlotte de tiramisú como postre.

Pero el valor añadido del restaurante, sin duda, es comer dentro del mismo Parque del Retiro una cocina de vanguardia, en un entorno elegante y con vistas privilegiadas.

SUSHITA CAFÉ. El japonés fusión de moda de la capital se encuentra en estos momentos en la calle Miguel Ángel. Se trata de un restaurante con una cocina sin pretensiones, pero rica y honesta, basada en los clásicos de esta gastronomía con algunas licencias -sushi, noodles, niguiris, tartares, rolls…-. Lo mejor es el espacio, cálido, luminoso y rodeado de cristaleras: una decoración ideal que consigue una atmósfera relajada. Se puede disfrutar del showcooking del sushiman, un maestro que elabora platos de todo tipo al momento.

 

Debes probar el foie con peras caramelizas y frambuesa, el pollo de corral, los excelentes noodles, los baos o el salmón en hoja de loto. También tienen un rincón take away para llevar a casa y una interesante carta de cócteles.