Viajes

Por Amina Adib
Foto: Un ciudadano marroquí se prepara para le Fiesta del Cordero.
 
Marrakech,  una de las joyas arquitectónicas de Marruecos, se ha convertido en los últimos años en un lugar atractivo para los famosos del mundo entero: artistas, cantantes, futbolistas, directores de cine, empresarios, banqueros… Los ricos  europeos y norteamericanos suelen visitar muy a menudo la ciudad ocre. Pero la mayoría de los turistas extranjeros que acuden a Marrakech son personas de clase media que buscan un poco de exotismo y de tranquilidad. La ciudad imperial no se puede quejar, porque millones de personas en todo el mundo conocen sus plazas, callejuelas pintorescas y murallas con siglos de historia. Pero Marrakech aspira a más, y este año aprovecha la Fiesta del Cordero (Aïd El Kebir o Aïd al-Adha) para atraer a los turistas marroquíes y musulmanes de otros países. La propuesta es muy sencilla: celebrar la fiesta, el domingo 5 de octubre, en un hotel de lujo y no con la familia, como manda la tradición. Los hoteles proponen incluso un cordero para el sacrifico y compiten entre ellos. La fórmula parece extravagante en un país tan tradicional como Marruecos, pero los directores de  hoteles y centros turísticos están convencidos de que muchos marroquíes caerán en la tentación. Las ofertas son muy variadas. Van de los 305 dirhams (unos 28 euros) por una velada y un desayuno en el Golden Tulip Rawabi a los 900 dirhams (unos 85 euros) en el Kenzi Club Agdal Medina, un hotel de cuatro estrellas situado en pleno centro de Marrakech, cerca de la emblemática Plaza Jamaa al  Fna. El Eldorador Club Palmeraie propone precios de 600 euros para los adultos y 300 para los niños. 
 
Traer el animal al hotel
Los clientes marroquíes y musulmanes de otros países  que lo deseen, podrán traer su cordero al hotel. O dejar en manos de la dirección del hotel la compra y el sacrifico del animal. La Asociación Regional de la Industria Hotelera  (ARIH) de Marrakech valora positivamente esta iniciativa. “Hay mucha demanda”, asegura, por su parte, Abdelaziz Samim, director delegado de la Federación Nacional de la Industria Hotelera (FNIH). Marrakech, con sus palacios construidos en el corazón de los palmerales de la ciudad, su medina, su Plaza  Jamaa al  Fna, un lugar de ejecuciones públicas entre los siglos XII y XV, sus hoteles lujosos y sus turistas del mundo entero, diversifica su oferta. A la ciudad ocre le van bien los negocios turísticos. En el primer semestre de 2014, las noches de pernocta crecieron un 11% respecto al mismo periodo del año anterior. Según las estadísticas del Consejo Regional de Turismo de Marrakech, 3.120.436 turistas se registraron en los hoteles de la ciudad durante el primer semestre de este año. El incremento respecto al mismo periodo del año pasado fue del 10%. Todo un éxito para la ciudad imperial.