Viajes

Muriel Feiner/diariocritico.com

Túnez es un país de múltiples caras. El turista puede encontrar todo lo que pudiera desear en este pequeño país del norte de África a sólo dos horas en avión de España: historia, cultura, arqueología, museos, templos, gastronomía, instalaciones deportivas,… extendidos por todo el territorio, en un paisaje que varía notablemente desde las playas del norte, hasta los bosques, valles y montañas del interior y el desierto del sur.

La capital del país, Túnez, es igualmente sorprendente, mezclando lo antiguo con lo moderno, lo tradicional con la vanguardista, lo occidental con lo oriental. La extraordinaria Medina, el barrio más tradicional de la ciudad, es una visita obligada y divertida, donde se puede encontrar toda clase de objetos y a buen precio tras el correspondiente regateo, que al contrario que en otros países, resulta incluso ameno y “gratificante”. En el Zoco, la zona comercial de tenderetes y pequeños comercios, encontramos los artesanos que hacen las típicas chechias (gorras de lana), el Attarine de los perfumes, que data del siglo 18, las tiendas de seda, talabartería, alfarería, herreros, bordadores…

Otros lugares para ver en la capital son el Teatro Municipal en la céntrica avenida de Bourguiba, de estilo Art Deco; el Mercado Central con sus productos frescos y sus tentadores olores y colores; la Catedral de San Vicente de Paul, construida en 1882 de estilo Neo bizantino; y en la Medina, la Mezquita Jamaá es Zitouna, la más grande del país, construida en 732 y reconstruida en el siglo IX.

Uno de los más importantes museos en el mundo se encuentra también en Túnez capital, el Museo Nacional del Bardo, tristemente recordado por el asalto de los Yihadistas en marzo de 2015, y en cuyas vitrinas y paredes aún se conservan las señales de las balas. El Museo fue inaugurado en 1888 en el Palacio turco de los Beys, pero tras su reciente renovación está dotado con el más moderno equipamiento para disfrutar de estas obras y mosaicos en todo su esplendor. El Museo refleja toda la rica historia de Túnez, desde la época prehistórica, el periodo púnico, la civilización Númida, el tesoro submarino de Mahdía, hasta una enorme colección de esculturas y artefactos romanos y la más importante colección de mosaicos en el mundo. El enorme mosaico del triunfo de Neptuno nos da la bienvenida en el vestíbulo del Museo.

A sólo 15 kms de Túnez capital está Cartago, población fundada por los fenicios, en el siglo IX A.C. y reconstruida después por los romanos que dejaron una enorme herencia en el lugar. Muy cercano es el pueblo de Sidi Bou Said, que posee las ruinas de los Baños de San Antonino y una zona residencial de gran belleza, con casas muy cuidadas pintadas de blanco y azul y resplandecientes con sus palmeras y buganvillas. Recomendamos parar aquí en el Kahoua El Alia o Café des Nattes para disfrutar de una bonita vista y un delicioso té árabe con piñones.

Más al sur se encuentra otra zona turística Hammamet, con magnificas playas, una fortaleza del siglo XVI y un precioso paisaje de viñedos, campos de limones y ciprés.

Sousse era un sencillo pueblo marítimo hasta que se fue transformado en una especie de “Marbella Tunecino”, con amplias avenidas jalonadas con lujosos hoteles, toda clase de restaurantes ofreciendo cocina nacional e internacional, y modernos centros comerciales y shopping malls. Aquí en esta zona encontramos el imponente Ribat (una de las muchas fortalezas que se construyeron a lo largo de toda la costa para defender las poblaciones contra invasores y piratas), la gran Mezquita (que lamentablemente no se puede visitar por dentro por razones de culto aunque si asomar por sus ventanales), la torre del Kasbah que aloja el museo arqueológico y unas impresionantes murallas que envuelven la parte antigua de la ciudad.

Kairouan, la primera ciudad islámica en África del Norte, posee un espectacular casco antiguo, lleno de callejuelas, pasadizos, bóvedas y cúpulas, entre las cuales destaca la de la Gran Mezquita, con sus grandes columnas de mármol y pórfido y su minarete. Esta ciudad fue reconocida por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad en 1988. La Mezquita es una de las más antiguas del mundo, construida en el año 670 y es buena muestra de la pasada gloria de esta ciudad, una de las más importantes en el Mediterráneo. De hecho, Kairouan fue considerada ciudad santa y tenía más de 300 mezquitas en una época. Tampoco hay que olvidarse de su necrópolis y las murallas en excelente estado de conservación que datan del siglo 3 A.C. Es también famosa por su artesanía, sus bordados, sus alfombras, bandejas de cobre cincelado, sandalias de cuero, objetos de cestería como las típicas jaulas de pájaros y también su rica repostería.

Jem posee el anfiteatro romano más importante del mundo tras el Coliseo Romano y el Anfiteatro de Capúa. Construido al principio del siglo III, la estructura elíptica mide 148 metros de largo, 122 de ancho y 36 metros de alto y poseía una capacidad para 30.000 espectadores. Fue declarado Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 1979.

El acueducto en la carretera entre Túnez capital y Zaghouan, ciudad que muestra gran influencia de los moros expulsados de Andalucía, merece una parada para su contemplación. De una construcción impecable, el acueducto recorre una distancia de 10 kms, en parte subterránea y otra sobre la tierra, con techo de bóveda para proteger el agua transportado.

En el centro del país hay otra bella ciudad e importante zona de turismo, Monastir, con una marina llena de barcos y yates, grandes hoteles e importantes monumentos como su Ribat, los souks y su museo con magníficos mosaicos. Es también un excelente sitio para comprar recuerdos y suvenires, artesanía y recuerdos, destacando los mosaicos típicos del país. Monastir era también el lugar de nacimiento de Habib Bourguiba, el primer presidente de Túnez, que regía los destinos del país desde 1956 hasta 1987. Allí Bourguiba construyó en vida lo que sería su lujoso mausoleo, verdaderamente impresionante, para su sepulcro que se encuentra en el centro de la rotonda iluminada por una lámpara de araña que pesa más de 3.000 kilos. En unas salitas colindantes están las sencillas tumbas de sus familiares y una amplia selección de recuerdos de la vida de Bourguiba incluyendo el mobiliario de su despacho oficial.

El Ribat (fortaleza) de Monastir, construido en 796 A.D. por Harthama Ibn Ayan, está en excelente estado de conservación. En su primer piso hay un museo de arte islámico en lo que fue anteriormente la sala de oración y contiene manuscritos fechados en los siglos IV al VII, junto con diversos objetos de cerámica, monedas y un extraordinario astrolabio árabe diseñado en Córdoba en 927 A.D. La vista desde su Nadhour, torre de vigilancia, es espectacular.

Y para opciones para los más aventurados está el sur del país y su enorme desierto, con su propia y singular belleza que ofrece oportunidades para excursiones y pernoctaciones entre las dunas en tiendas beduinas. La zona de Tatouine fue elegida por el director George Lucas para filmar Star Wars (La guerra de las galaxias).

Realmente Túnez está lleno de inagotables opciones para el tiempo libre: con su templado clima todo el año es ideal para la práctica de toda clase de deportes, destacando especialmente el golf con un campo en casi cada ciudad. También hay que destacar el submarinismo, la navegación y el turismo de salud y bienestar porque abundan también los centros de talasoterapia. El calendario tunecino de festivales y eventos culturales internacionales es tan largo como variado: Festival de Jornadas Cinematográficas en Cartago, Regatas de Jazmín a lo largo de la costa, Festival Internacional de Música Sinfónica en Jem, Festival de Jazz en Tabarka, Festival de Caballo Pura Sangre Árabe en Meknessi, Festival de la Naranja en Hammamet, Peregrinaje de la Sinagoga de El Ghriba, la más antigua de África…

Túnez vive en gran medida del turismo y en un plano mucho menor de la exportación de dátiles, aceitunas y fosfatos. No podemos obviar el hecho de que ha vivido los azotes del terrorismo en este año, amenaza bajo la cual vivimos todo el mundo. Es un país muy abierto y occidental que hace gala de la tradicional hospitalidad árabe. Como su economía depende tanto del turismo, contando con gran flujo de viajeros españoles, se han adoptado grandes medidas de seguridad en todo el país y sobre todo en los museos y zonas turísticas que resultan muy reconfortantes para los visitantes, si bien dichas medidas no enturbian una visita tranquila a este maravilloso país.

Recomendaciones:

Hotel Ramada en Túnez capital

Restaurante: Dar Abderrahman Zarrouk en Kairouen

Restaurante: Le Pirate en Sidi Bou Said