Viajes

Por Lorenzo Medina
Foto: Uganda es un país africano de una gran belleza y atractivo turístico.
 
¿Puede convertirse un país homófobo y conservador en África en una especie de paraíso del turismo homosexual para el mundo rico? En este planeta lleno de contradicciones todo o casi todo es posible. La República de Uganda, un país situado en África Oriental, escenifica bien la esquizofrenia política y social del mundo de hoy. Los homosexuales son mal vistos por una franja mayoritaria de la población y la legislación nacional es duras con los gays y las lesbianas. Sí, pero siempre y cuando sean ugandeses, porque si vienen como turistas  de países desarrollados de Occidente, la situación cambia.  Quien tenga la cartera llena de billetes en Uganda, aunque su sexualidad no cuadre con las normas y la moral  oficiales, no tendrá ningún problema. Es la nueva estrategia turística de las autoridades del país africano. La Oficina de Turismo de Uganda ha lanzado una campaña para atraer a clientes homosexuales hacia “la perla de África”, y recuerda que en el aeropuerto internacional de Kampala la Policía no le pregunta a nadie por su orientación sexual. Las autoridades ugandesas saben que una franja significativa del turismo homosexual pertenece a la clase media alta, es decir a personas con buen nivel de renta y capacidad económica. El desprecio y la marginación lo sufren a diario los gays y las lesbianas de Uganda. Según la agencia estadounidense ‘Community Marketing’, el denominado turismo ‘gay friendly’ genera mucho dinero y ningún país puede permitirse el lujo de olvidarlo. Bueno, algunos sí que lo hacen, pero Uganda no. Este país africano que entre 1971 y 1979 tuvo que soportar al dictador psicópata y megalómano Idi Amin Dada, apuesta por las parejas homosexuales adineradas y sin cargas familiares, lo que en inglés se llama ‘double income, no kids’. Son esas parejas homosexuales, mayoritariamente hombres, que en Uganda se gastan los ‘pink dollars’. En resumidas cuentas, que en este país donde se respira homofobia por todas partes, los homosexuales occidentales, blancos y con dinero, se han convertido en un buen negocio, y existen webs dedicadas a este sector de la población turística, como Reservasgays.com.
 
Viaje a Nueva York
El pasado 8 de septiembre, varios representantes del turismo ugandés viajaron a Nueva York para reunirse con miembros de la International Gay and Lesbian Travel Association (IGLTA), una entidad profesional dedicada exclusivamente al turismo homosexual. Hasta hace poco, IGLTA desaconsejaba viajar a un país como Uganda, calificado de “homófobo” por esta asociación profesional.  Hace unas cuantas semanas, el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, se atrevió a comparar un proyecto  de ley antihomosexual en Uganda con la legislación aplicada por la Alemania nazi. La Corte Constitucional ugandesa anuló finalmente el procedimiento, aprobado anteriormente por el presidente Yoweri Museveni. Desde la época del colonialismo británico, las relaciones homosexuales en Uganda están prohibidas y sus protagonistas corren el riesgo de ser detenidos y condenados a cadena perpetua. El Parlamento ugandés, que tiene el apoyo de las iglesias cristianas evangélicas,  quería adoptar una ley aún más represiva. “A Uganda no lo entienden fuera de nuestras fronteras”, aseguran los empresarios turísticos  que tienen en cuenta que el sector representa el 8,4% del PIB del país africano. Los militantes homosexuales ugandeses creen que el Gobierno trata por todos los medios de llevar a cabo dos políticas: una en contra de los gays y lesbianas locales y otra que favorezca el turismo adinerado sin tener en cuenta la orientación sexual de los extranjeros que visiten el país.