Viajes

Carmela Díaz/diarioabierto.es

Pie de foto: Salones Al Andalus

Glamour, elegancia, misterios, pasión a bordo, romances en ciernes… ¿A quién no le apetece disfrutar de una aventura fabulosa sobre raíles, a bordo de vagones míticos y con el telón de fondo de los paisajes de España? El Al Andalus es probablemente el tren turístico de lujo más espacioso del mundo. Pasear por su interior es transportarse en un túnel del tiempo a los inigualables años veinte y a su estética mítica, mientras el ambiente nos invita a revivir las sugestivas tramas literarias que acontecían en los trenes de antaño.

Los coches del Al Andalus son auténticas joyas. Se construyeron en Francia para los desplazamientos que los miembros de la monarquía británica realizaban entre Calais y la Costa Azul. Tanto las suites como los coches salones, también fabricados por las mismas fechas, conforman un tren con aroma Belle Époque, cómodo, elegante y amplio, en el que se respira lujo en cada rincón. En el Al Andalus, conviven los detalles y la decoración original con los avances técnicos de última generación.

Pie de foto: SEVILLA. 15.4.12. Tren turístico de lujo Al Andalus, en la estación de Santa Justa. FOTO: VANESSA GOMEZ.

Un cuidado programa cultural y de ocio se pone a disposición de los viajeros al llegar a cada nuevo destino. La gastronomía es otro de los elementos destacados en los viajes del Al Andalus. Las especialidades de cada zona imprimen su personalidad a los distintos itinerarios que realiza este palacio rodante. Algunos productos de la cocina andaluza como el aceite de oliva, el vino de Jerez o el jamón ibérico de Jabugo se pueden degustar a bordo, junto a platos como el gazpacho o el rabo de toro. En otros recorridos que el tren lleva a cabo por otros lugares de España, el viajero podrá disfrutar de los excelentes pescados, carnes y verduras que están en la base de la cocina gallega, degustar los asados que han dado fama a Castilla, o acercarse a platos tradicionales como el cocido maragato.

Pie de foto: Restaurante Al Andalus

El desayuno siempre se sirve a bordo por camareros uniformados que atienden a los viajeros en su mesa, pero cuenta, además, con un variado buffet en el que están presenten las especialidades locales. Para las comidas y las cenas los menús buscan el equilibrio entre la cocina tradicional de cada zona, la creatividad de los profesionales y la innovación que caracteriza a los cocineros españoles. Los fascinantes paisajes de la geografía de nuestro país que se asoman en todo momento por los ventanales de las suites o de los diversos salones, ponen el toque mágico al café matutino, el vermut del mediodía o el champán nocturno. Estos detalles consiguen que el viaje sea diferente a cualquier otra experiencia ferroviaria.

Pie de foto: Zona de lectura Al Andalus

Por las noches el Al Andalus permanece parado en las estaciones para que los viajeros puedan descansar cómodamente.  Tras la cena siempre se puede disfrutar de una velada de ocio. Cada noche se organiza una fiesta a bordo, con varias actuaciones en vivo a lo largo del viaje. Dada la longitud del tren -catorce vagones- no se molesta a los que prefieran retirarse más temprano para disfrutar de la intimidad de su suite. También los huéspedes pueden optar por tomar algo tranquilamente en otro de los coches salones o salir a pasear por la localidad en la que se encuentren. Cada uno elige el plan que mejor se adapte a sus gustos.

La ruta más famosa del Al Andalus es la andaluza. A lo largo de una semana se visita Córdoba, Úbeda, Baeza, Granada, Ronda, Jerez, Cádiz y Sevilla. Aunque el tren, a lo largo del año, realiza otros dos itinerarios: la ruta extremeña y la del Camino de Santiago. Cualquiera de los destinos que ofrece este tren de lujo suponen una experiencia única tocada por el romanticismo, la distinción y la elegancia clásica.