Martes, 25 de Julio de 2017

Los diplomáticos ensalzan el papel de Casa Árabe en España

Los embajadores árabes en Madrid de cuatro países estratégicos del Mediterráneo: Palestina, Egipto, Libia y Túnez, estrechos colaboradores de Casa Árabe, nos cuentan sus experiencias y opiniones sobre el trabajo de dicha institución en España.

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Los partidarios de Gadafi vuelven a la política activa en Libia

Tres años después de la muerte de Muamar Gadafi, una parte de sus partidarios vuelven a la política activa. Los nostálgicos de la Yamahiriya (el sistema político tiránico y kafkiano puesto en práctica por Gadafi) levantan poco a poco la cabeza y toman la palabra más o menos abiertamente. Sostienen que Libia vive una situación peor que en tiempos de Gadafi, porque es un país dividido, caótico, violento y controlado por las potencias extranjeras. Y utilizan la lucha contra el terrorismo yihadista para defender sus posiciones políticas. Vienen a decir que la revolución que derrocó a Gadafi sólo ha traído desgracias y desolación y piden orden y seguridad. Muchos libios, aunque no añoren a Gadafi, comparten las posiciones de quienes aseguran que la situación del país es catastrófica desde todos los puntos de vista. Estos libios descontentos por el desorden actual y asustados por la violencia y el terrorismo son el caldo de cultivo en el que se alimentan las ideas de los nostálgicos del antiguo régimen. Algunos partidarios de Gadafi están exiliados en Egipto, en Túnez y en otros países, pero no todos. En Libia, son cada vez menos discretos, se atreven a decir en voz alta lo que piensan, aunque no nombren a Gadafi ni defiendan abiertamente su poder tiránico.

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“Lo que cosechamos ahora es lo que plantó el régimen de Gadafi”

Atalayar entrevista al embajador de Libia en España cuando se cumplen tres años de la muerte de Muamar Gadafi

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Libia no consigue levantar cabeza tres años después de la muerte de Gadafi

Hace tres años, el 20 de octubre de 2011, el dictador libio Muamar Gadafi fue detenido por unos milicianos contrarios a su régimen y ejecutado sin juicio previo. Se sigue sin saber quién fue el autor intelectual de este asesinato. ¿Los servicios secretos franceses? ¿Los británicos? ¿Los estadounidenses? ¿Fue el acto de un exaltado? Algún día se sabrá. De momento, sólo hay especulaciones para todos los gustos. Pero no hay duda de que tres años después de la caída del régimen de Gadafi, Libia no consigue levantar cabeza. Este país norteafricano rico en hidrocarburos es prisionero del caos político y social, las pugnas tribales, las tensiones territoriales y la violencia yihadista, islamista y anti-islamista. La seguridad es prácticamente inexistente en un país donde los ajustes de cuenta entre milicias rivales son moneda corriente. Francia es partidario de intervenir militarmente en Libia para acabar con la inestabilidad. España, que se juega mucho en Libia desde el punto de vista económico, rechaza la solución militar francesa y apuesta por una solución negociada y política entre las partes en conflicto. Es la postura oficial de la ONU y en esta línea trabaja el español Bernardino León, enviado especial de Naciones Unidas para Libia. Estados Unidos, desde lejos, observa la situación y adoptará una postura pragmática que coincida con sus intereses geopolíticos. Muchos libios y extranjeros que vivían en Libia han abandonado el país. Los que se han quedado, se las apañan como pueden para sobrevivir. Libia vive actualmente con dos gobiernos rivales. El primero, fruto de las últimas elecciones generales, está en la ciudad de Tobrouk (este del país) desde que Trípoli cayó en manos de las milicias salafistas de Misrata, y es el único que tiene reconocimiento internacional. Los gobernantes paralelos tienen a su disposición el Congreso General Nacional (CGN), antiguo Parlamento dominado por los islamistas.

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Argelia expresa su disposición a mediar en el conflicto libio

Argelia, que tiene peso político en el Magreb y en el conjunto de África, expresó su disposición a mediar en el conflicto libio para conseguir el fin de la violencia y un proceso de paz entre las partes enfrentadas. El ministro argelino de Asuntos Exteriores, Ramtane Lamamra, manifestó que “la situación en Libia y su complejidad exigen un consenso que permita impulsar un diálogo sobre bases comunes y unos principios y objetivos aceptados por todos”. Lamamra hizo estas declaraciones en una rueda de prensa en Argel. El jefe de la diplomacia argelina aseguró que su país quiere “facilitar” ese proceso de paz en Libia, y para alcanzar dicho reto “tenemos que escuchar a los protagonistas libios y después acercar puntos de vista para lanzar un diálogo en Argelia o en Libia”. “Si los libios se entienden y deciden organizar un diálogo en su territorio, nos parecerá perfecto”, recalcó el titular de Asuntos Exteriores argelino. Argelia ha propuesto ser el país que acoja ese diálogo entre las partes enfrentadas, y así lo hablaron a principios de este mes de octubre, en Argel, el ministro de Asuntos Magrebíes y Africanos, Abdelkader Messahel, la embajadora de Estados Unidos en Libia, Deborah Jones, y el enviado oficial del Reino Unido en Libia, Jonathan Powell. Libia vive una situación de caos, violencia y división social, política, tribal y regional desde la caída del régimen de Muamar Gadafi en 2011. Argelia, que ha desplegado unos 50.000 soldados a lo largo de los 1.000 kilómetros de fronteras que comparte con su vecino libio, quiere evitar a toda costa ataques de grupos yihadistas vinculados a Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI) en su territorio. Los dirigentes argelinos se oponen a una intervención militar en Libia, como propone Francia, y prefieren una solución dialogada y política a la crisis del país norteafricano. Es también la postura oficial del Estado español. Es por este motivo que el Gobierno español organizó una conferencia de paz sobre Libia el pasado mes de septiembre en Madrid y tiene la intención de auspiciar una nueva reunión de la misma naturaleza.

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287.000 personas han huido de Libia en las últimas semanas a causa de la violencia

Unas 287.000 personas han huido de Libia en las últimas semanas a causa de la violencia que ha huido al país norteafricano en el caos. Según el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), la inseguridad en Libia obliga a muchos de sus habitantes, libios e inmigrantes de países árabes, africanos y asiáticos, a abandonar el territorio hacia otros destinos. Las personas que abandonan Libia, generalmente, se dirigen a Túnez, o intentan llegar a Europa cruzando el mar Mediterráneo en embarcaciones de fortuna y en muchos casos arriesgando sus vidas. ACNUR informa de que cerca de 100.000 personas han escapado de los enfrentamientos entre milicias armadas rivales registrados en la capital de Libia, Trípoli, y alrededores durante las últimas tres semanas, y alerta de un grave problema de desplazados tres años después de la caída del régimen de Muamar Gadafi. “El número total de desplazados es de 287.000, contando ciudades y localidades de todo el país”, según dijo el portavoz de ACNUR en Ginebra, Adrian Edwards. La agencia de la ONU percibe “un desplazamiento de personas cada vez más acusado, dada la intensificación de los enfrentamientos armados en varias zonas del país”. Los desplazados de Libia vivían en 29 ciudades y pueblos de todo el país. La mayoría de las personas que abandonaron Trípoli residían en la zona periférica de Warshefana, donde los combates entre grupos islamistas radicales y contrarios al islamismo han sido muy duros en las últimas semanas. “Las necesidades humanitarias son muy importantes y no paran de aumentar, y las capacidades locales para hacer frente a estas necesidades son insuficientes”, advirtió Edwards.

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Madrid se convierte en la capital política de Libia

España, una potencia de tipo medio que aspira a desempeñar un papel más relevante en el Magreb y en otras zonas de África, se ha convertido en uno de los principales impulsores de una solución a la crisis política que vive Libia. El periodista y analista político tunecino Omar Mestiri comenta para Atalayar que “es lógico que esto ocurra, porque España, además de Francia e Italia, es una potencia económica y política en el Mediterráneo occidental. Vivió a la muerte de Francia una transición a la democracia que es una experiencia interesante para otros países del Magreb, y desempeña un protagonismo creciente en esta región”. El pasado 17 de septiembre, Madrid acogió una reunión euromediterránea sobre el conflicto libio y volverá a ser la sede, dentro de dos meses, de una nueva conferencia sobre la situación política en el país norteafricano. Ese fue uno de los acuerdos adoptados el pasado lunes en Nueva York en la reunión ministerial impulsada por el secretario de Estado estadounidense, John Kerry, con presencia de representantes de la Unión Europea (UE), la ONU, y de 13 Gobiernos: España, Argelia, Egipto, Francia, Alemania, Italia, Catar, Arabia Saudí, Túnez, Turquía, Emiratos Árabes Unidos (EAU), el Reino Unido y Estados Unidos. El ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel García-Margallo, expresó sus “fundadas esperanzas” de que esta nueva cita madrileña sirva para que la crisis libia se encauce políticamente. Este viernes se celebró una reunión de países vecinos de Libia y el próximo lunes 29 Nueva York será la sede de un encuentro entre las distintas partes en conflicto en Libia y representantes de los Estados de la región donde se ubica el país norteafricano.

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Francia y Argelia lideran dos visiones opuestas para resolver la crisis en Libia

La Conferencia internacional de Madrid destinada a alcanzar una posición común para abordar la cuestión libia, supone un intento in extremis de la diplomacia española para acercar posiciones inconciliables lideradas respectivamente por Francia y Argelia. Mientras el primero privilegia la intervención militar para imponer “desde fuera” un cese de hostilidades entre islamistas y liberales y salvar así los intereses económicos y geopolíticos de París, el segundo insiste en que la solución es interna en Libia y propone un acuerdo negociado entre las partes. Francia tiene mala conciencia acerca de la crisis libia. Fue la instigadora de la coalición internacional en contra del régimen de Gadafi y responsable en cierta medida del caos y la guerra civil subsiguiente a la liquidación del autócrata. París ha intentado recientemente buscar apoyos entre los países árabes, particularmente del Magreb, para lanzar una nueva intervención militar, con la excusa de frenar el avance del Estado Islámico. El Jefe de Estado Mayor del Ejército francés, el general Pierre de Villiers, estuvo en Argel, pero no consiguió convencer a sus interlocutores civiles y militares para que apoyen sus planes guerreros. París sabe que para intervenir en la región norteafricana no puede ningunear al régimen de Abdelaziz Buteflika. Hace cuatro meses, el ministro de Defensa galo, Jean Yves Le Drian, también se personó en Argel, esta vez buscando apoyo logístico para su ejército expedicionario en el Sahel. Se fue sin conseguirlo.

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Los países euromediterráneos descartan una intervención militar en Libia

La Conferencia sobre Libia celebrada el miércoles de esta semana en Madrid descartó una intervención militar en el país norteafricano para acabar con la caos político, institucional y social y la violencia de las milicias armadas rivales y el terrorismo yihadista, pero expresó su apoyo inequívoco al Gobierno legítimo surgido de las urnas. Representantes de 21 países e instituciones debatieron en la capital de España la iniciativa del Ejecutivo de Mariano Rajoy sobre la forma en que la comunidad internacional puede colaborar para lograr la paz en Libia. La reunión de Madrid se celebró a nivel de ministros, poniendo en consecuencia sobre la mesa todos los retos surgidos a raíz de la crisis libia. Fueron convocados los Estados europeos mediterráneos Med 7, el Foro 5 + 5 y el Grupo de Países Vecinos de Libia, cuya última reunión se celebró en El Cairo el pasado 25 de agosto. La gravedad de la situación instó a los organizadores a implicar también a la Unión Europea (UE) y organismos como la Unión Africana (UA), la Unión por el Mediterráneo, la Liga Árabe y la ONU, que nombró recientemente al diplomático español Bernardino León representante especial para Libia. Tras la conferencia, se celebró una rueda de prensa en la que el ministro español de Asuntos Exteriores y Cooperación, José Manuel García-Margallo, y su homólogo libio, Mohamed Abdelaziz, valoraron positivamente la cita madrileña al considerar que sirvió para organizar la solidaridad política con Libia. “Ha sido un paso bastante atrevido en este proceso”, señaló García-Margallo. El jefe de la diplomacia española agregó: “Todos nos hemos juramentado a ayudar al pueblo libio para su futuro más próximo”. El ministro español de Exteriores enumeró las conclusiones de la conferencia y puso de manifiesto que, con independencia de toda la ayuda que necesita Libia, la solución tiene que venir de la mano de los propios ciudadanos y dirigentes del país norteafricano. Libia, tras derrocar a la dictadura de Muamar Gadafi y ejecutar al déspota, en 2011, se vio atrapada en un torbellino de violencia, inestabilidad y conflictos políticos, sociales, tribales y territoriales.

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Argelia se interroga sobre la voluntad de Francia de implicar a este país en el conflicto libio

Los observadores políticos argelinos se preguntan si, como afirman el periódico ‘Huffington Post Algérie’ y otros medios, Francia quiere implicar a Argelia en una intervención militar en Libia, para hacer frente a la violencia de los grupos armados rivales y al terrorismo, acabar con el caos político y social y restablecer el orden. Francia y otros países occidentales vigilan de cerca la evolución de Libia, porque quieren impedir que los ricos pozos de petróleo caigan en manos de grupos yihadistas. En este sentido, Argelia podría desempeñar un papel importante en el conflicto libio, si Francia decidiera intervenir, porque es un país influyente en el Magreb y el Sahel. Las relaciones diplomáticas entre Argelia y Francia suelen ser conflictivas, como ocurre bastante a menudo entre las antiguas metrópolis coloniales y los países que fueron dominados. Pero Francia es uno de los principales socios comerciales e inversores en Argelia y su protagonismo político es importante. La reciente visita a Argelia del general del Ejército Pierre de Villiers, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas galas, no pasó inadvertida en el país norteafricano. Oficialmente, el general De Villiers se reunió con su homólogo argelino, el general Ahmed Gaïd Salah, que es también viceministro de Defensa, para discutir asuntos militares generales. Pero ‘Huffington Post Algérie’ y otros medios escritos no descartan que la visita fuera un intento de París de implicar a Argel en el conflicto libio. Las declaraciones del ministro francés de Defensa, Jean-Yves Le Drian, al diario galo ‘Le Figaro’, llamando a actuar en Libia y ensalzando las buenas relaciones con Argelia, dan crédito a la hipótesis planteada por varios medios. El ministro argelino de Asuntos Exteriores, Ramtane Lamamra, reafirmó la semana pasada que no habrá intervención militar en Libia y defendió el diálogo político entre las partes en conflicto para acabar con el caos y evitar la guerra civil. Lamamra afirmó que Jean-Yves Le Drian no defendió una intervención militar en Libia.

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Madrid acoge el 17 de septiembre una cumbre de países del Mediterráneo para abordar la crisis de Libia

Madrid será la sede el próxima 17 de septiembre de una conferencia internacional para discutir y afrontar lo que se considera la amenaza más inminente a la estabilidad de toda la cuenca mediterránea, la explosiva situación en Libia. El país que acabó con la dictadura de Muamar Gadafi en 2011, es un Estado fallido que no consigue detener la violencia de las milicias armadas y el terrorismo ni tampoco garantiza la seguridad de los ciudadanos y el control de la producción petrolera. Los conflictos políticos y sociales y los enfrentamientos tribales y territoriales han hundido a Libia en el caos y decenas de miles de ciudadanos libios y de otras nacionalidades han abandonado el país. Libia, que se encuentra al borde de la guerra civil, posee las mayores reservas de petróleo de todo el norte de África, pero no ha logrado empezar a extraerlas en condiciones medianamente normales, y cunde la impresión de que algunos de sus inmensos y ricos yacimientos puedan caer en manos de grupos terroristas yihadistas. El ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, se reunió el miércoles de esta semana con su homólogo libio, Mohamed Abdelaziz, para perfilar los detalles de la cita madrileña. Ambos ministros de Exteriores analizaron la grave situación política interna del país, que amenaza con desestabilizar toda la región mediterránea, tanto la parte sureña como la norteña. En la zona norte, España e Italia son los países más expuestos a la crisis libia. García-Margallo ya pudo constatar la gran preocupación existente en la región durante su reciente visita a Túnez y Egipto el pasado mes de julio, previa a los bombardeos efectuados por aviones egipcios y emiratíes sobre posiciones de los grupos yihadistas libios. Esta opción fue puesta en marcha por los dos países “ante la pasividad mostrada por Estados Unidos”, según la versión oficial, pero cuesta creer que El Cairo y los Emiratos Árabes Unidos (EAU) decidieran un acción de esta envergadura sin el previo consentimiento de Estados Unidos y las principales potencias europeas.

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El Magreb se sitúa entre los 10 países más competitivos de África

El Magreb es una vasta región del norte de África compuesta por cinco países: Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Mauritania. Tres de estos países, Marruecos, Argelia y Túnez, los más modernos e internacionalizados, figuran entre los 10 más competitivos del continente africano. Según el Foro de Davos de Suiza, Marruecos, Argelia y Túnez se colocan en los puestos número cuatro, seis y siete, respectivamente, en cuanto a competitividad africana. En el ámbito mundial, la situación no es tan buena para los tres países magrebíes. Como ya informó Atalayar el pasado 3 de septiembre, Marruecos se sitúa en el puesto número 72 de la competitividad mundial. Argelia, en el número 79; Túnez, en el 87; Libia, en el 126; y Mauritania, en el 141. Según el informe del Foro de Davos, en el marco de la región MENA (África del Norte y Oriente Medio), el Magreb es una zona con futuro y tasas de crecimiento elevadas. En el seno del Magreb, Marruecos es la locomotora económica. Este país ha evolucionado considerablemente en la última década. Poco a poco abandona el subdesarrollo económico y está a punto de convertirse en un país emergente. Argelia, que tiene una economía con un control del Estado mucho más importante que en Marruecos, también ha evolucionado en los últimos años, y en materia de competitividad internacional, ganó 22 puestos en 2014 respecto al año anterior. En cambio, Túnez perdió cuatro puestos y Libia, 18. Mauritania, ni mejora ni empeora, se encuentra donde está, en el puesto 141.

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Sudán niega las acusaciones libias de “armar a grupos terroristas”

Las autoridades libias acusaron a Sudán, situado en el noreste de África, de entregar armas a las milicias islamistas que han combatido durante semanas a grupos rivales en el aeropuerto internacional de Trípoli. Los dirigentes de Jartum negaron las acusaciones y afirmaron que “Sudán no tiene ningún interés en intervenir en los asuntos internos de Libia”, según dijo el Ministerio sudanés de Asuntos Exteriores. Jartum hizo saber que el avión sudanés interceptado en Libia realizaba una misión de apoyo a las fuerzas sudanesas y libias que controlan la frontera común y no se dirigía al aeropuerto de Trípoli. “El Gobierno acusa a Sudán de injerencia en los asuntos del Estado libio y de armar a grupos terroristas. Y pide a Jartum la repatriación de su agregado militar en Libia, porque lo considera una persona non grata”, hicieron saber las autoridades libias a través de un comunciado oficial. Libia se ha visto en la obligación de pedir ayuda internacional para hacer frente a la violencia desatada por grupos armados rivales y al terrorismo. El Gobierno libio denunció la entrada de un avión sudanés en su espacio aéreo que no pidió previamente autorización a la Oficina Libia de Aviación Civil. Además, Trípoli aseguró que el avión sudanés interceptado iba cargado de municiones destinadas a las milicias islamistas que no reconocen la legitimidad de las autoridades del país. Según el comunicado oficial, el avión interceptado por las autoridades libias se dirigía al aeropuerto de Maitiga, en Trípoli, que está en manos de grupos islamistas armados desde el pasado 22 de agosto.

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El Magreb pierde anualmente el 3% de su PIB debido a la falta de integración regional

La falta de integración regional del Magreb tiene un coste económico muy elevado. Cada año, esta región del norte de África compuesta por cinco países, Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Mauritania, pierde entre el 2% y el 3% de su Producto Interior Bruto (PIB). Esta es la estimación que hace la ONG Oxfam France en un estudio llevado a cabo con motivo del 20 aniversario del cierre de las fronteras terrestres entre Argelia y Marruecos. Los dos países son una pieza clave del Magreb y sus malas relaciones políticas constituyen un freno a la construcción de la Unión del Magreb Árabe (UMA) y a otros proyectos de integración regional. El estudio de Oxfam France subraya que “la existencia efectiva de una unión magrebí habría hecho ganar a los cinco países un valor añadido del orden de los 10.000 millones de dólares cada año”. Este es el dinero que pierden cada año los cinco países magrebíes. O mejor dicho: este es el dinero que Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Mauritania no pueden invertir anualmente en mejorar las infraestructuras, la sanidad, la educación, el aparato productivo y el nivel de vida de la población. La ONG, que cita a diversos analistas, asegura que cada año el Magreb pierde unos 8.000 millones de dólares en capitales. En parte, esta huida de capitales se explica “por la no integración de la región, que se convierte así en menos atractiva para las inversiones”. Además, los problemas políticos que mantienen la construcción del Magreb paralizada también tienen repercusiones negativas en materia comercial. Según un estudio de la Comisión Económica de la ONU sobre África, la UMA mantiene una actividad comercial inferior al 56% de su capacidad real. Si el comercio estuviera más desarrollado y no sufriera tantas trabas, “tendría repercusiones positivas para el desarrollo de la región”, indica Oxfam France.

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