Domingo, 28 de Mayo de 2017

El Magreb es una de las regiones del planeta donde menos alcohol se consume

El consumo de alcohol en el Magreb es uno de los más bajos del mundo, según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) hecho público estos días. La organización sanitaria de la ONU llevó a cabo este estudio entre personas mayores de 15 años y de ambos sexos. El país que más alcohol consume (1,5 litro por habitante) es Túnez, seguido de Argelia (1 litro) y Marruecos (0,9 litro). Los libios y los mauritanos, según la OMS, apenas consumen 0,1 litro por habitante. En este contexto, Argelia es el país con el mayor mercado de bebidas alcoholizadas. El informe de la OMS indica que el consumo de alcohol en los cinco países del Magreb aumentó ligeramente entre 2005 y 2010. En el Magreb, es en Túnez donde el consumo de bebidas alcoholizadas registró el aumento más importante entre los años 2005 y 2010 (de 1,4 litro a 1,5). En Argelia, el consumo es estable y en Marruecos pasó de 1,5 litro a 0,9. En este sentido, el consumo magrebí está muy alejado de lo que ocurre en la antigua Europa del ‘socialismo real’. En Bielorrusia, por ejemplo, el consumo medio de alcohol es de 17,5 litros por persona. En Túnez, apunta el estudio de la OMS, el 77% de la población mayor de 15 años (8,2 millones de personas) bebe alcohol. El consumo global es de unos 123.000 hectolitros. El 68% de los tunecinos que beben alcohol consumen cerveza; el 28%, vino; y el 4%, bebidas con mayor contenido alcohólico. En el caso de Marruecos, el 72% de la población bebe alcohol, unos 228.000 hectolitros. 44% de los bebedores consumen cerveza; 36%, vino; y 20%, bebidas con mayor graduación. Argelia consume 3,4 millones de hectolitros de cerveza, 750.000 hectolitros de vino y 13.500 hectolitros de bebidas con fuerte contenido alcohólico. En Libia, con una población de 4,3 millones de habitantes, 71% de los libios mayores de 15 años son consumidores de bebidas alcoholizadas. En Mauritania, los bebedores representan el 59% de la población.

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Uno de los dos Parlamentos libios nombra a un islamista para formar un “gobierno de salvación nacional”

El Congreso Nacional General saliente (CNG, Parlamento paralelo al oficial) de Libia encargó esta semana al islamista Omar Al Hasi formar un “gobierno de salvación nacional”, lo que significa un desafío a la Cámara instalada en Tobruk, ciudad situada a 1.600 kilómetros de Trípoli, en el extremo este del país árabe. Un total de 94 antiguos diputados, de los 200 que configuran el Parlamento saliente, votó a favor de Al Hasi. El político islamista recibió ese mandato en una reunión celebrada en Trípoli por el CNG, que no reconoce al nuevo Parlamento, denominado Congreso de los Diputados y surgido de las elecciones del pasado 25 de junio. Este nombramiento añade más leña al fuego en un país desestabilizado y donde la violencia terrorista y anti-islamista podría acabar en guerra civil. Trípoli y Bengasi se han convertido en dos focos de combates armados entre milicias rivales. Al Hasi es doctor en Ciencias Políticas por la Universidad de Bengasi y ya había presentado con anterioridad su candidatura a presidir el Gobierno. Al Hasi negó la legitimidad del Parlamento surgido de las legislativas, dominado por sectores más o menos liberales y en algunos casos federalistas. El presidente interino de Libia, Abudall al-Thani, calificó de “reuniones y decisiones ilegales” las medidas que tome el CNG.

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Merkel en Santiago

La canciller alemana ha disfrutado de unas 35 excelentes horas en Santiago de Compostela en compañía de un gallego exultante, el presidente del Gobierno español. Los gestos y la buena cara de ambos dirigentes políticos demostraban la buena sintonía actual entre ambos, sellando un acuerdo entre conservadores para afrontar los próximos compromisos de la Unión Europea. España y Alemania, con gobierno de gran coalición entre los democristianos y los socialdemócratas, frente a los socialistas de Francia e Italia. Aunque no es nada acertado pensar que, en este caso, la ideología y las posiciones políticas condicionan las decisiones europeas de unos y otros. Lo que realmente se tiene en cuenta son los intereses nacionales de cada gobierno en cada país. En el caso de Angela Merkel y Mariano Rajoy, su gran entendimiento se ha ido labrando con el paso de los meses y con los notables resultados de crecimiento económico gracias a las reformas emprendidas por el Ejecutivo español que tanto sacrifico han supuesto para buena parte de la sociedad española. Austeridad y ajuste fiscal frente a inversión e impulso de la actividad económica para abordar el mayor reto de todos: la creación de empleo, sobre todo en España donde empieza a mostrar algunos datos positivos. La crisis de gobierno en Francia pone de manifiesto lo delicado de su situación, pretendidamente ignorada por sus dirigentes anteriores provocando una crisis de peores consecuencias y dificultades añadidas para su superación. Merkel y Rajoy han sido exquisitamente prudentes y no han entrado a valorar los problemas políticos internos entre los socialistas franceses pero no han dejado de recordar el compromiso del primer ministro galo, Manuel Valls, de afrontar las reformas imprescindibles que necesita Francia y que otros nunca quisieron acometer. Con sus elementos particulares, el caso de Italia es parecido porque Matteo Remzi cosechó una notable victoria electoral en los comicios europeos pero no ha logrado cerrar ninguna de las reformas tan prometidas como necesarias. En Santiago de Compostela se ha hablado de cargos europeos, cuota de poder que cada uno pretende asegurar, pero el encuentro hispano-alemán sólo sería provechoso para incrementar el turismo alemán si lo único que trascendiera fuera eso, con todo lo que está ocurriendo en Irak, Siria, Libia, Gaza, Ucrania y donde el papel de la Unión Europea es muy mejorable.

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La importancia geoestratégica del Magreb

Los recientes acontecimientos en Libia y Túnez, dos países de la paralizada UMA (Unión Magrebí Árabe), han puesto de relieve la enorme importancia geoestratégica del Magreb. Un concepto que data de miles de años, y que ahora cobra especial actualidad por cuanto esta región es de capital importancia para la paz y la seguridad en África, que tanto preocupa a Occidente. Pero antes de entrar en materia, hagamos una breve descripción del Magreb; término milenario (poniente en la astronomía árabe), que comprende los territorios de Libia, Túnez, Argelia, Marruecos y Mauritania. La población total de los cinco Estados se acerca a los 89 millones de habitantes, los cuales tienen como denominador común a los bereberes (imazighen, en su idioma), que son los nativos de esta extensa zona del Norte de África. Sin embargo, su realidad es muy diversa, pues en Marruecos y Argelia son parte importante de la población (un 35 % en Argelia, y un 60 % en Marruecos), en tanto que en Libia, Túnez y Mauritania son minoría, con un 15 %. Junto a los bereberes, los árabes son la otra etnia dominante. Los árabes llegaron en diferentes oleadas, especialmente a partir del siglo VII d.c., época en la que empezó la islamización del Magreb.

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La ONU nombra al español Bernardino León representante especial en Libia

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki Moon, ha nombrado el español Bernardino León como su representante especial para la Misión de Apoyo de la ONU en Libia (UNSMIL), según ha informado la organización internacional en un comunicado.

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El presidente Hollande autoriza el envío de armas a los kurdos de Irak

El presidente de Francia, François Hollande, anunció este miércoles el envío “en las próximas horas” de armamento a las fuerzas del Kurdistán iraquí (peshmerga) en respuesta a las “necesidades urgentes” expresadas por las autoridades de la región semi autónoma para combatir a los yihadistas del Estado Islámico de Irak y Levante (EIIL), según informó el Elíseo a través de un comunicado. Hollande defendió la necesidad de aumentar la “movilización” internacional en vista de la “situación catastrófica” a la que se enfrenta la población civil del Kurdistán. Francia, que ha perdido mucho protagonismo a nivel internacional y en la Unión Europea (UE) va muy por detrás de Alemania desde el punto de vista económico, aspira a jugar un “papel activo” en colaboración con sus aliados y “con las nuevas autoridades iraquíes” personificadas en el recién designado primer ministro, Haidar al Abadi. El Elíseo hizo saber que a la entrega de ayuda humanitaria emprendida en los últimos días se sumará ahora una nueva iniciativa para “apoyar la capacidad operativa” de las fuerzas que combaten contra los yihadistas. Con el objetivo de responder a las necesidades urgentes expresadas por las autoridades regionales del Kurdistán, el jefe de Estado galo decidió, previo acuerdo con Bagdad, enviar armas a Irak. Francia se implica así en la lucha armada contra el EIIL, tal como ya ha hecho Estados Unidos, que la semana pasada comenzó a bombardear posiciones del grupo yihadista suní en la zona norte de Irak. Además, este mismo miércoles, la Alta Representante de Política Exterior y de Seguridad Común de la UE, Catherine Ashton, anunció que está consultando con las distintas capitales la posibilidad de convocar una reunión extraordinaria de ministros de Asuntos Exteriores en los próximos días para abordar las crisis en Irak, Ucrania y Oriente Próximo.

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Túnez sólo quiere ser un “país de tránsito” para los extranjeros que huyen de Libia

Las autoridades tunecinas hicieron saber el pasado fin de semana que quieren que Túnez sea simplemente un “país de tránsito” y no de destino para los extranjeros que huyen del caos político y de la violencia en Libia. Los dirigentes tunecinos quieren evitar a toda costa que se produzca una avalancha de refugiados, ya sean éstos ciudadanos de Libia o extranjeros residentes en ese país, como ocurrió en el año 2011, cuando una revuelta popular acabó con el régimen dictatorial de Muamar Gadafi y con la vida del propio déspota. Desde el pasado 30 de julio, según datos oficiales tunecinos, unas 26.000 personas han cruzado el puesto fronterizo de Ras Jedir. Los egipcios huyen en masa de Libia. El pasado fin de semana, miles de ciudadanos de esta nacionalidad intentaron cruzar la frontera con Túnez. Muchos lo consiguieron y fueron trasladados en autobuses del puesto fronterizo de Ras Jedir hasta el aeropuerto de Djerba y desde allí viajaron en avión hacia Egipto. Según el ministro egipcio de Aviación Civil, Mohamed Hossam El-Dine, varios miles de egipcios fueron trasladados por las autoridades tunecinas hasta Djerba. El pasado sábado por la noche, unos 6.000 egipcios esperaban poder viajar en avión hacia su país. “La situación humanitaria es critica, muchos llevan cinco o seis días sin comer”, aseguró a la AFP un representante regional de la Media Luna Roja. Marine Casalis y Hamdi Tili, dos corresponsales del canal de televisión francés ‘France 24’ en Túnez, fueron retenidos por la Policía en el puesto fronterizo de Ras Jedir durante cinco horas, y pudieron constatar la brutalidad con la que se comportan los soldados y policías tunecinos con las personas que huyen de Libia.

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Inminente intervención militar en Libia

“Es cuestión de días, si no de horas” se repite con insistencia en los círculos políticos tunecinos y en las cancillerías occidentales. Una intervención militar extranjera en Libia en contra de las milicias islamistas que prosiguen su inexorable asalto al poder en Trípoli, parece cada vez más inevitable. La acción combinada de las falanges de Ansar Acharia, de Al Qaeda del Magreb Islámico (AQMI), y de los grupos afiliados al Estado Islámico de Al Bagdadi, ha arrinconado al gobierno de Abdalá Al Thani, que sin apoyo exterior, caerá inevitablemente en poco tiempo. Los primeros en dar la alarma fueron las cancillerías occidentales, empezando por los norteamericanos. El Departamento de Estado tomó hace ya más de una semana una decisión drástica: evacuar todo el personal diplomático de Libia y cerrar sus dependencias en Trípoli y Bengazi. Siguieron el resto de países de la Alianza Atlántica, unos utilizando la vía terrestre por Túnez, otros la vía marítima. Ante el creciente sonido de los tambores de guerra, el Gobierno tunecino adoptó este viernes una decisión sin precedentes: pedir a todos los ciudadanos tunecinos residentes en Libia que evacúen el país. Según estadísticas oficiales, hay 60.000 tunecinos instalados en Libia, muchos de ellos desde hace años, y que poseen comercios, negocios, fábricas, o trabajan en diferentes sectores de la economía del país. Una franja importante lo constituyen médicos, abogados, ingenieros, economistas y profesores. “Pedir a la comunidad tunecina que salga del país -comenta una fuente diplomática tunecina a Atalayar- es una señal clara de que estamos ante un cambio drástico de la situación en Libia”. En otras palabras: los prolegómenos de una nueva guerra de consecuencias impredecibles.

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Argelia derribará los aviones libios que violen su espacio aéreo

Las autoridades argelinas derribarán los aviones libios que violen su espacio aéreo. Así lo comunicaron fuentes del Ministerio de Defensa argelino al diario ‘El Khabar’. Argel tomó esta decisión para hacer frente al empeoramiento de la situación política en Libia y evitar la entrada en su espacio aéreo de grupos terroristas. El Gobierno argelino cerrará algunos pasillos de su espacio aéreo que suelen ser utilizados por aviones civiles libios desde que estallaron violentos combates entre milicias rivales pro y anti islamistas en el aeropuerto internacional de Trípoli. En este contexto tan sumamente delicado para Libia y países del Magreb como Argelia y Túnez, el presidente de la compañía aérea tunecina Syphax Airlines, Mohamed Frikha, confirmó la desaparición de dos aviones de la flota de esta empresa en Libia. Según dijo Frikha a la emisora ‘Shems FM’, los aparatos, dos Airbus 320 estacionados en el aeropuerto de la ciudad libia de Misrata, quedaron en manos de un grupo yihadista. Misrata es un ciudad del noroeste de Libia donde los grupos yihadistas tienen una gran implantación. Son precisamente milicias armadas de Misrata que se enfrentan desde hace más de dos semanas a brigadas anti-islamistas de Zintan en el aeropuerto de Trípoli. El presidente de Syphax Airlines explicó que “la operación fue ejecutada con mucha técnica y el sistema GPS fue desactivado”. Frikha no descartó que los terroristas utilicen estos dos aviones para salir de Libia. “El riesgo existe, hay que vigilar”, advirtió el responsable de la aerolínea tunecina. El robo de los dos aviones tunecinos ocurrió hace varios días y la noticia fue publicada por algunos medios extranjeros que citaron fuentes de servicios secretos de países de África del Norte. Argelia se lo tomó muy en serio, y por eso decidió incrementar la vigilancia de su espacio aéreo.

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Túnez cerrará la frontera con Libia para evitar la llegada masiva de refugiados

El ministro tunecino de Asuntos Exteriores, Mongi Hamdi, no descartó cerrar la frontera de Túnez con Libia, ante el incremento del caos y la inseguridad en el país vecino. Las autoridades tunecinas temen una avalancha de refugiados libios y de otros países, como ocurrió en el año 2011 durante los disturbios que acabaron con el régimen de Muamar Gadafi. En este sentido, el jefe de la diplomacia tunecina no descartó el cierre del consulado de Túnez en Trípoli. “Cerraremos las fronteras si el interés nacional lo exige”, indicó Hamdi. Túnez tiene una zona fronteriza con Libia de 450 kilómetros. De momento, las fuerzas de seguridad han incrementado la vigilancia en los principales puestos fronterizos, como el de Ras Jedir. Según el ministro de Exteriores, su país acoge una media diaria de “5.000 a 6.000 personas” que proceden de Libia. En 2011, las autoridades tunecinas tuvieron que pedir ayuda a la ONU. El campo de refugiados de Choucha (sudeste del país), que estuvo gestionado por el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR), cerró en 2013. Según diversos cálculos, un millón de ciudadanos libios se instalaron en Túnez a partir de 2011. Los dirigentes tunecinos aseguran que su país no tiene suficiente capacidad económica y técnica para recibir a tanta gente, aunque los refugiados huyan de la violencia desatada por las milicias armadas y del caos político en Libia. Túnez no descarta que también crucen la frontera miembros de grupos yihadistas. Según dijo un responsable policial a la agencia de noticias TAP, “la situación nos pide una vigilancia extrema para evitar la infiltración de armas o de personas que podrían amenazar la seguridad de nuestro país”.

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Los combates entre milicias rivales dificultan la extinción de un incendio en Trípoli

El inmenso incendio que se declaró el pasado domingo en un depósito de hidrocarburos, en Trípoli, siguió este miércoles arrasando el complejo industrial donde se produjo el siniestro. Los esfuerzos desplegados por los bomberos, con ayuda de equipos italianos, tuvieron que interrumpirse por culpa de los combates por el control del aeropuerto internacional de Trípoli entre milicias salafistas de Misrata y brigadas anti-islamistas de Zintán, que ocupan esta infraestructura desde la caída del régimen de Muamar Gadafi en 2011. Libia tuvo que pedir ayuda a Italia, la antigua potencia colonial del país norteafricano, para enfrentarse al incendio, que fue provocado por el lanzamiento de un misil por parte de una milicia rebelde. Roma envió siete aviones de lucha contra incendios. Trípoli también solicitó ayuda a otros países como Francia para sofocar el incendio, que amenaza con destruir una parte de la capital libia. Las autoridades anunciaron que el incendio estaba “fuera de control”. La vida en la capital libia está paralizada desde que estallaron los combates en el aeropuerto hace dos semanas, y los ciudadanos tienen que hacer colas kilométricas para repostar gasolina. Ya no queda gas para cocinar y los cajeros automáticos dejaron de funcionar. Las embajadas de muchos países cerraron sus puertas y el antiguo viceprimer ministro libio, Mustafá Abu Chagur, fue secuestrario en Trípoli por un grupo de hombres armados sin identificar. Además, un avión militar que iba a bombardear las posiciones salafistas en el aeropuerto se estrelló antes de llevar a cabo su misión. Las milicias rivales que luchan a muerte en el aeropuerto de Trípoli no quieren declarar un alto el fuego, a pesar de que los combates han causado ya un centenar de muertos y unos 400 heridos.

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Un incendio en un depósito de petróleo acrecienta el caos en Libia

Libia no gana para sustos. El país mediterráneo que en tiempos del régimen de la Yamahiriya -o poder de las masas- del déspota e iluminado Muamar Gadafi fue el más rico del Magreb, está alcanzando unos niveles de violencia que lo acercan a Somalia y lo alejan cada vez más de la estabilidad política, social y económica. Al caos político y las disputas armadas entre grupos rivales se sumó este lunes un gran riesgo de “catástrofe” ecológica provocada por el incendio en un depósito de petróleo en Trípoli, según informó el Gobierno libio. El incendio fue la consecuencia del lanzamiento de un misil por parte de una milicia rebelde que impactó contra un depósito de 6,6 millones de litros de fuel cerca del aeropuerto internacional de Trípoli. Este lugar es el escenario de violentos combates desde hace más de dos semanas entre grupos salafistas radicales y milicias anti-islamistas. Según algunas informaciones, un segundo incendio se declaró en otras instalaciones cercanas al aeropuerto tripolitano. Tras varias horas de angustia e incertidumbre, el Ejecutivo de Trípoli manifestó en un comunicado que la intervención de los bomberos y de las unidades de protección civil evitó que el incendio pudiera propagarse a otras zonas, pero pidió a las partes enfrentadas que asuman la responsabilidad de una eventual “catástrofe humana y natural en caso de que no permitan a los bomberos concluir su trabajo”. El portavoz de la Compañía Nacional de Petróleo (CNP), Mohamed al-Harari, no descartó una eventual catástrofe en caso de que se propague el incendio, porque la zona contiene entorno a 90 millones de litros de distintos tipos de combustibles. Los enfrentamientos en torno al aeropuerto ya han causado casi un centenar de muertos y 404 heridos, y han vuelto a desatar el temor a una guerra civil.

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La violencia y el terrorismo arrastran a Libia a una guerra civil

La violencia política y social y el terrorismo, el caos económico, el descontento militar y las pugnas regionales arrastran a Libia a una guerra civil. Los diplomáticos extranjeros huyen del país norteafricano, la ONU ha evacuado su personal y los combates entre milicias yihadistas de Misrata y grupos opuestos de Zintan en el aeropuerto internacional de Trípoli siguen provocando muertos, heridos y destrucción. Este domingo pasado murieron al menos 39 personas y hubo 50 heridos en Bengazi, la gran ciudad del este libio. Según fuentes militares, los grupos yihadistas lanzaron un día antes una ofensiva terrorista contra el cuartel general de la unidad de fuerzas especiales del Ejército, en el centro de Bengasi. “Libia está al borde de la implosión social, política y económica”, asegura un observador tunecino a Atalayar. El sábado pasado, 23 trabajadores egipcios murieron en Trípoli tras el impacto de una roqueta contra una casa en obras donde estaban trabajando. “La situación en Libia es muy grave, es crítica. Estamos muy inquietos porque la violencia se ha apoderado del país, el desgobierno es total”, señalan fuentes diplomáticas occidentales en Trípoli. Es la peor crisis que vive el país desde la muerte del dictador Muamar Gadafi en octubre de 2011. El caos libio amenaza a la región, sobre todo a Túnez, Argelia y Egipto. “Cada día hay muertos. La seguridad se degrada cada vez más. La comunidad internacional tendría que tomar cartas en el asunto”, recalca nuestro interlocutor tunecino. Los yihadistas libios mantienen estrechas relaciones con grupos de otros países cercanos, a pesar de algunas discrepancias tácticas, estratégicas y políticas. Es por eso que las autoridades argelinas decidieron aumentar la vigilancia de los aviones libios que vuelan en su espacio aéreo, y de momento mantendrán un “servicio mínimo” en el Consulado General de Argelia en Trípoli, según informó el diario argelino ‘El Watan’. Argelia cerró su embajada en Trípoli; también lo hicieron otros países como Estados Unidos, Turquía, Italia, Alemania, Malta, Filipinas y varios países árabes. El Ministerio español de Asuntos Exteriores pidió a los ciudadanos españoles que viven en Libia que abandonen el país. Otros países como Francioa tomaron la misma decisión. Washington cerró su embajada y evacuó a sus 150 empleados, que fueron conducidos y escoltados por un centenar de marines y fuerzas especiales hasta la frontera con Túnez. El Gobierno carece de autoridad y ni siquiera controla todo el Ejército. La producción de hidrocarburos está medio estancada, aunque algunas plantas productoras han recuperado una relativa normalidad en las últimas semanas. Los representantes de la UE, Estados Unidos, Reino Unido, Francia y la Liga Árabe intentaron encontrar una solución a la crisis libia el pasado 24 de julio, en Bruselas. Pidieron firmeza a las autoridades libias y unidad a las fuerzas políticas para hacer frente al terrorismo y la violencia.

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“Si el yihadismo salafista triunfa en Libia y Túnez, Europa estará en peligro”

Atalayar ha entrevistado en Túnez al actual responsable del Centro de Estudios Estratégicos sobre Seguridad Global, un think tank que asesora a las autoridades de transición tunecinas sobre el peligro real del terrorismo yihadista, Rafik Chelly. El que fuera máximo responsable de la seguridad presidencial con los dos anteriores ocupantes del Palacio de Cartago, Habib Burguiba y Zine El Abidine Ben Ali, no esconde su preocupación por la situación crítica que atraviesa el país, y que podría dar al traste con la “revolución del jazmín”, la primera gran sacudida de la llamada “primavera árabe”.

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Los islamistas libios pierden fuerza en el nuevo Parlamento

Las autoridades libias comunicaron el lunes de esta semana los resultados de las elecciones legislativas del pasado 25 de junio, en un clima de tensión y deterioro que sufre el país tras los últimos choques armados entre milicias rivales en el aeropuerto internacional de Trípoli, que han causado unos 50 muertos y 120 heridos, y los enfrentamientos entre grupos yihadistas y militares rebeldes en Bengasi. Según la Alta Comisión Electoral (HNEC), los islamistas serán minoritarios en el nuevo Parlamento, pero los observadores políticos no descartan que puedan llegar a alianzas poselectorales. En algunos colegios electorales los comicios fueron anulados por culpa de la violencia, lo que significa que 12 de los 200 escaños de la nueva Cámara están sin ocupar. Los otros escaños estarán ocupados por diputados supuestamente independientes, porque las listas no fueron autorizadas. Los libios conocerán la composición política del Parlamento una vez que se hayan constituido los diversos bloques afines a los partidos. En principio, el bloque laico tiene mayoría y, según diversos analistas, diputados y diplomáticos libios, “los islamistas han perdido las elecciones”. Es lo que afirma Yunes Fannuch, diputado electo por Bengasi, que se presentó como independiente y miembro de “la corriente civil democrática”. Fannuch aseguró que el Partido de la Justicia y la Construcción (PJC), brazo político de los Hermanos Musulmanes en Libia, “sólo ha obtenido unos 30 escaños” mientras la Alianza de Fuerzas Nacionales (AFN, de tendencia liberal) ha logrado 50. En el este de Libia, los partidarios de una solución federal que dé poder a las regiones, conocidos por su radical oposición a los islamistas, han conseguido entre 25 y 28 diputados. Ali Tekbali, otro diputado electo, explicó que “la mayoría de los parlamentarios no tienen pertenencia ideológica”. Y “muchos se oponen al islam político”, remató Fannuch.

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