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Opinión

¿Qué podemos esperar del 2022?

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A dos semanas de que termine 2021, podemos realizar una estimación de algunos acontecimientos geopolíticos que puedan ocurrir basados en lo ocurrido este año: 

Ucrania, el oso ruso sigue al acecho: Este mes se ha escalado la tensión en el conflicto ucranio, con Moscú desplegando tropas cerca de las repúblicas separatistas de Donetsk y Luhansk. Tal evento también ocurrió en abril de este año. Es muy probable que la política de riesgo calculado de Moscú de desplegar tropas a lo largo de la frontera continue este año, sobre todo si Kiev sigue dando signos de acercamiento a Occidente. No obstante, es bastante improbable que Rusia se aventure a una guerra con Ucrania. Tal acción resultaría en la intervención de la OTAN y la debilitada economía rusa tendría dificultades para mantener la guerra a largo plazo.  Para Putin, es mejor mantener a Occidente con el temor a intervenir desplegando tropas que haciendo la guerra. Esta estrategia muy probablemente consiga que Kiev claudique a la hora de negociar con Rusia la solución del conflicto.  

Sahel: París se va y se instala la incertidumbre: Es casi seguro que Francia continuará reduciendo su presencia en Mali, haya o no un cambio en el Elíseo. Ejemplo de ello es la retirada francesa este mes de Timbuktú, al norte del país. Tal retirada deja un vacío de seguridad en el norte del país que muy probablemente será explotado por los grupos terroristas, pues tanto el Ejército de Mali como los Cascos Azules de la Minusma carecen de los recursos y apoyo popular para garantizar el orden. Como resultado, podríamos ver una repetición de lo ocurrido en el 2012, cuando una insurrección Tuareg controló en norte del país y casi toma el control del país. También habrá que estar atentos a la posible intervención rusa a través de los mercenarios del Grupo Wagner. Esta acción está ganando aceptación en Mali y para Moscú sería un golpe de efecto ideal para promocionar a Rusia como garante de la seguridad en el continente africano.  

Israel-Palestina: la historia interminable continua viva. El mundo comprobó durante once días en mayo como el conflicto árabe-israelí -quizás uno de los más complicados de resolver en la historia contemporánea- seguía presente. El cese de hostilidades no ha supuesto el fin de la violencia, como se demostró en noviembre cuando un terrorista de Hamas disparó contra policías y civiles israelíes en la Ciudad Vieja de Jerusalén. Recientemente un nuevo fenómeno está ocurriendo: apuñalamientos y atropellos por parte de jóvenes palestinos no afiliados a organizaciones palestinas contra civiles y policías israelíes. Estos ataques muy probablemente avivarán la tensión en la zona, pudiendo resultar   en una repetición de lo ocurrido en mayo.  

Afganistán: catástrofe humanitaria a la vista. En agosto, observamos como en el espacio de una semana, los Talibanes volvían al poder en Afganistán. Desde entonces, la situación humanitaria y la seguridad se han degradado. A la falta de ayuda internacional y avisos por parte de Naciones Unidas de una muy previsible hambruna y crisis de refugiados se une la brutalidad de ISIS-K, que con sus sangrientos ataques terroristas se han convertido en la principal amenaza a la seguridad del país. Tal escenario muy probablemente resulte en el país convirtiéndose en un foco de inestabilidad que puede afectar a la UE, especialmente si hay una crisis de refugiados. Tal crisis, reactivaría las tensiones entre Bruselas y los países limítrofes con Afganistán, que probablemente no aceptarían ser los cancerberos de los refugiados con destino a Europa.  

Marruecos y Argelia: el Magreb en vilo. Ambos países, con unas relaciones ya de por sí nefastas, demostraron su mala relación este año al romper sus relaciones diplomáticas. Desde entonces, el conflicto saharaui, donde Argel es el padrino del Frente Polisario, Rabat aspira al reconocimiento diplomático de su soberanía sobre el Sáhara Occidental y el interés marroquí en adquirir tecnología militar israelí han avivado la tensión. El conflicto sobre el Sáhara Occidental probablemente influya en la mejora o degradación de la relación, especialmente si vuelven a ocurrir incidentes como el bombardeo marroquí de camioneros en Bir Lehlou. Tales incidentes aumentarán la tensión en la zona, llegando a vislumbrarse la posibilidad de un conflicto entre Rabat y Argel. 

Aunque lo descrito aquí sean predicciones – siempre cabe la posibilidad de que se cumplan o no lo escrito- estos cinco eventos descritos han de ser tomados en consideración de cara al nuevo año. Sus consecuencias políticas pueden ser negativas para España. Para tal fin, predecir futuros escenarios nos ayudará a estar mejor preparados para hacerles frente si la situación empeorase y tomar decisiones apropiadas.