Opinión

“Operación El Dorado Canyon”: España en el avispero libio

Operación El Dorado

La editorial Doble Identidad acaba de publicar la novela Operación El Dorado Canyon, basada en la historia real contada por el espía y autor de la obra Jaime Rocha, agente de los servicios secretos españoles que localizó a Gadafi en su escondrijo de Trípoli en 1986. El oficial español, hoy retirado, cuenta con lujo de detalles los entresijos de la Operación aprobada por Ronald Reagan para acabar con la vida del que entonces consideraban “el cabecilla más peligroso del terrorismo antioccidental”. 

En 2003, el presidente Aznar realizó un viaje oficial a Libia, corta visita de 24 horas, para tener un encuentro privado con Muamar Gadafi. La primera tras el levantamiento del embargo decretado por la ONU contra Libia. 

Pedro Canales


A algunos periodistas que viajábamos en la comitiva española, nos llamó la atención el malestar que experimentó ostensiblemente el presidente español, cuando, guiado por el propio coronel libio, entró en el pabellón bombardeado por aviones de la Sexta Flota americana en 1986, en el que murió su hija adoptiva Hana. De la mano de su anfitrión, Aznar tuvo que escuchar lo que le contaba el Líder de la Yamahirya. “Fue aquí donde impactaron las bombas... Ahí – señalando un sitio en el suelo de una habitación – estaba la niña...”. Los libios dejaron tal cual el pabellón a modo de santuario, y probablemente ha sido visita obligada para todos los invitados del cacique de la tribu Ghadafa. 

El ataque sorpresa norteamericano contra Gadafi fue, sin duda, un hito en la convulsa historia de Libia. Tras los atentados contras las Fuerzas Americanas en Beirut en octubre de 1983 con un balance de 241 muertos, el posterior en 1985 del restaurante El Descanso, próximo a la base hispano-americana de Torrejón de Ardoz en Madrid con 18 fallecidos, y los 3 asesinados en el atentado contra la discoteca La Belle en Berlín en 1986, el presidente norteamericano Ronald Reagan ordenó la “Operación El Dorado Canyon”, cuyo objetivo era asesinar a Gadafi. Los aliados de la OTAN no aprobaron la operación comandada por la Casa Blanca, pero los norteamericanos se propusieron llevarla ellos solos. 

Lo que durante la visita de Aznar a Trípoli no sabíamos – ahora lo hemos conocido gracias al autor Jaime Rocha, protagonista español indirecto de la misma -, era que España tuvo un papel relevante en la operación lanzada por Reagan

En 1986 el director de la CIA, William Casey, solicitó ayuda al general Emilio Alonso Manglano, que entonces dirigía el espionaje español, el CESID. Los americanos, pese a su gigantesco aparato de espionaje global, no sabían dónde estaba Gadafi. La habilidad del líder de la Yamahirya para esconderse era legendaria. El capitán de navío Jaime Rocha, uno de los agentes más cercanos a Manglano, se ofreció para ir a Libia, tal como cuenta en su novela recién publicada. Estuvo diez días en Tripoli, “fotografiando lo que se movía y lo que no se movía”, y facilitó la localización del líder. 

Es la primera vez que un agente español cuenta en primera persona una acción que colocó a los servicios españoles en lo más alto del espionaje internacional. Rocha ya había estado en Libia años atrás, y había conocido personalmente a Gadafi; en 1986 volvió para descubrir su paradero. 

En aquel entonces, en los años 80, la Libia de Gadafi estaba creando serios problemas a Occidente, incluido España. El número dos de la embajada en Madrid, Saed Esmaiel, estaba tratando de que un grupúsculo de la vieja guardia franquista al mando del coronel Carlos Meer, José Antonio Assiego y Enrique Moreno, se involucrase en algún atentado contra militares norteamericanos en España. De Meer, que fue el último gobernador civil franquista en Baleares y director de gabinete del Almirante Luis Carrero Blanco, viajó a Libia en 1986 con la intención de recabar el apoyo financiero de Muamar Gadafi para sus elucubraciones golpistas en España, algo en lo que los libios no estaban interesados, aunque sí en utilizar al grupúsculo franquista contra los norteamericanos en España. 

Casablanca

Avisado por los primeros ministros de Malta, Karmenu Mifsud Bonnici, y e Italia, Bettino Craxi, de que aeronaves no autorizadas volaban sobre el espacio aéreo de Malta en dirección sur hacia Trípoli el 14 de abril de 1986, Gadafi y su familia salieron del cuartel El Azizia momentos antes de que cayeran las bombas lanzadas por 13 aviones de la Fuerza Aérea de EE.UU. Gadafi salió ileso,​ pero Hanna, su hija adoptiva de 15 meses de edad, murió así como 60 civiles más, y dos de sus hijos resultaron heridos. ​La publicación del libro de Rocha es imprescindible para comprender la España de la Transición, y el papel que jugó y sigue jugando en  la evolución política del vecino Magreb.