Opinión

“Simbiosis” entre el terrorismo y los medios de comunicación

Atalayar_Atentados Londres

Introducción

¿Hasta qué punto es real la información que proporcionan los medios de comunicación acerca del terrorismo? ¿Debería prohibirse la difusión de imágenes, vídeos o incluso información sobre atentados o individuos radicalizados? ¿Benefician los medios de comunicación a las organizaciones terroristas?

El terrorismo actual ha adquirido un papel especialmente relevante en las políticas tanto nacionales como internacionales, además de su continua presencia en los medios informativos, especialmente cuando de atentados contra civiles se trata. La población, víctima de un estado de terror, reclama información rápida que resuelva sus inquietudes sobre el peligro colindante, llevando a dichos medios a caer en información no del todo correcta o que derive en meras especulaciones, y por lo tanto, a noticias falsas.

Tratar un tema tan delicado como es el terrorismo requiere de periodistas expertos en el tema, llegando a los puntos clave de la cuestión, realizando buenos juicios de valor, evitando el sensacionalismo y el proselitismo. Dejando los ejercicios de investigación a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, y centrándose meramente en aportar la información en sus manos disponible una vez contrastada su veracidad. Es complicado no posicionarse ante tales actos violentos, pero siendo la imparcialidad uno de los pilares del periodismo, este posible posicionamiento no debe ser notorio a la hora de la redacción de los hechos. Siendo comprensible cierta muestra de rechazo hacia el terrorismo, sin caer en la morbosidad.

Tal y como establece el abogado francés Antoine Garapon, los mass media se encuentran inmersos en un gran dilema: mientras que, por un lado, al informar, se convierten en mensajeros involuntarios del mensaje del terrorismo y de sus ejecutores, por otro, la autocensura podría ser considerada como una posible vinculación con dichas organizaciones o intereses políticos, es decir, generarían sospechas y acusaciones, además de perder legitimidad.

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AP/EBRAHIM NOROOZI - Las fuerzas de seguridad afganas trabajan en el lugar de un ataque suicida cerca de la embajada de Estados Unidos en Kabul, Afganistán

Teniendo estos datos en cuenta cabe cuestionarse si la relevancia mediática otorgada al terrorismo llega a ser desproporcionada, partiendo de que los medios comunicativos deben ser fieles a la realidad, no buscando la morbosidad ni el sensacionalismo en sus noticias, respetando los verdaderos valores del periodismo1.

Medios de comunicación ante el terrorismo

Cubrir noticias de terrorismo es un verdadero reto para los medios de comunicación. Deben informar en tiempo real y actualizar rápidamente sin caer en falsas acusaciones o prejuicios. Estos errores resultan devastadores hacia las comunidades estigmatizadas, abriéndose el debate sobre si las autoridades deben ocultar información a los medios, si se debe suprimir el “espectáculo” y “tornado” mediático tras un atentado, en pro de suprimir tales faltas.

Los atentados terroristas sirven como pretexto para sacar a la luz prejuicios sociales de carácter político, social, económico o de cualquier otra índole, cayendo en el riesgo de las generalizaciones, condenando a comunidades enteras.

Sensacionalismo y proselitismo

La función informativa se ve distorsionada por la fuerza de la morbosidad, el enaltecimiento del odio (en este caso hacia los grupos terroristas) o inclusive matices políticos. Desencadenando una amplia reacción de alarma ya sea por la espectacularidad de los hechos, por la otorgada por los medios o por un paradigma meramente político, exagerando la realidad en busca del desencadenamiento de una petición de orden y normalización social por parte de la población2.

Se ha comprobado que gracias a los medios de comunicación y su publicidad hacia los actos violentos de estos grupos radicales, individuos de todo el mundo se han visto inspirados para la comisión de sus propias actuaciones. Además de ello, supone una vía para la expansión de sus peticiones, entrando de lleno y de forma irremediable en el campo del dominio público. Es decir, la clave se centra en  “cuanto mayor sea la violencia, mayor será el impacto mediático, y por ende, mayor repercusión social”, cumpliéndose el fin terrorista3.

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AFP/ MIKAEL FRITZON - Los investigadores de la policía trabajan en el lugar de los hechos

Cabe mencionar la información falsa distribuida por los mass media, con carácter plenamente sensacionalista más que informativo, siendo considerada veraz por el renombre de la fuente sin ser cuestionada ni rebatida por el espectador. En este aspecto, internet posee la peculiaridad de que, redes sociales como Twitter o Facebook, controla el contenido que se publica, censurando y eliminando todo aquel que sea ofensivo, falso o inciten a la apología (como es el caso de la revista Dabiq o Jihadology)4.

Datos globales sobre terrorismo en los últimos años y su tratamiento mediático

A pesar del dramatismo derivado de cualquier atentado acontecido en suelo occidental, la realidad sobre los mismos es otra. Según el Índice Global de Terrorismo de 2015, realizado por el Instituto para la Economía y la Paz (IEP), desde el año 2000 estos atentados en el western sólo han supuesto un 2,6% del total, con un total de 3.659 víctimas mortales, en comparación con las acontecidas en Oriente Medio, Asia Central y África. Además, contrario a nuestros pensamientos, el terrorismo yihadista no es el mayor actor, el 80% de las víctimas derivaron de acciones violentas llevadas a cabo por actores relacionados con organizaciones de extrema derecha, nacionalistas, sentimientos antigubernamentales y otras formas de supremacía.

Según el Global Terrorism Index de 2015, la mayoría de las muertes ocurridas en Occidente por ataques terroristas no suponen más del 0.5% del total. El año 2014 se consolidó como el de mayor número de atentados y muertes, coincidiendo con el establecimiento del autodenominado Estado Islámico, con más  de 32.000 fallecimientos (duplicando las cifras del año anterior), destacando en números Irak con 9.929 muertos, Afganistán con 9.233 y Nigeria con 9.213.

Sin embargo, a pesar de los datos, grupos yihadistas como Boko Haram, Daesh o Al-Qaeda, ven en Occidente la vía más eficaz para implantar y propagar su ideología a través del terror5

Comparativa a modo de conclusión

En el año 2015 se produce en París el atentado contra la revista Charlie Hebdo, con 12 personas fallecidas. Para informar de los hechos, horas después del atentado, RTVE (escogida a modo de ejemplo), redacta en más de una página los hechos detalladamente, abriendo la noticia citando a François Hollande: “Atentado terrorista de una barbarie excepcional”.

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AFP/THOMAS LOHNES - La policía forense llega al lugar del atentado en el centro de Hanau. Allí, nueve personas fueron asesinadas en dos bares

Continúa definiendo los hechos como “masacre” y se adjunta una imagen en la que se ve cómo uno de los individuos, con Kalashnikov en mano, abate a tiros a una persona indefensa en el suelo con los brazos en alto, con pie de foto: “Vamos a vengar al profeta”. Sólo en las primeras líneas se evidencian varios deslices: dramatismo y exageración, morbosidad y la relevancia del corte yihadista, exponiendo a la comunidad musulmana.

Prosigue la noticia con una segunda sección denominada “Los criminales a la fuga”, un título que tras una primera lectura incita al pánico, seguido de: “Ha sido una carnicería”. Este apartado se cierra con el video grabado desde un piso colindante en el que se escuchan los disparos y se pueden ver a los individuos. Tras esto le siguen otros dos apartados con información adicional.6

A modo de comparación, noticia redactada por el periódico EL MUNDO sobre uno de los atentados ocurridos en Nigeria en 2019: “Al menos 65 muertos en un ataque de Boko Haram contra una comitiva fúnebre en Nigeria”. La noticia se inicia con la siguiente frase “Al menos 65 personas murieron”, en este caso se emplea “murieron” en vez de la empleada en la anterior noticia: “asesinados”. Describen los hechos en un párrafo de seis líneas.7

Podemos observar la relevancia que se le otorga a un atentado en el que mueren 12 personas frente a uno de más de 65, viéndose la influencia geográfica de cada país y sociedad víctima, no siendo tan relevante la magnitud de los hechos, como la procedencia de las propias víctimas.

Se puede decir, sin embargo, que la noticia más adecuada es la relativa al atentado en Nigeria, obviando sensacionalismos, dramatismo y sobretodo, difusión del miedo.

Amanda Pérez, criminóloga y analista de terrorismo internacional. SEC2CRIME

Bibliografía:
  • Alsina, M. R. (1989). Medios de comunicación y terrorismo: apuntes para un debate. Anàlisi: Quaderns de comunicació i cultura(12), 101-110.
  • Código Penal. (s.f.). Código Penal. España: Anaya.
  • Institute for economics & peace. (s.f.). Global terrorism index 2015: MEASURING AND UNDERSTANDING THE IMPACT OF TERRORISM. pág. 111.
  • Losada, C. (s.f.). Terrorismo y medios de comunicación (I). El oxígeno de la publicidad. La ilustración liberal(33).
  • Maiduguri. (28 de Julio de 2019). Al menos 65 muertos en un ataque de Boko Haram contra una comitiva fúnebre en Nigeria. EL PAIS.
  • Marín, J. L. (18 de Noviembre de 2015). ¿A quién golpea el terrorismo? CTXT beta.
  • Marthoz, J.-P. (2017). Terrorism and the Media: a handbook for journalists (Mirta Lourenço ed.). Paris, Francia: UNESCO.
  • Ramirez, C. (Enero de 2019). Simbiosis entre los medios de comunicación y el terrorismo. Universidad de Tel Aviv, 5.
  • Reina, J. M. (18 de Marzo de 2019). Terrorismo yihadista y su tratamiento en los medios de comunicación. Obtenido de Crimipedia: http://crimina.es/crimipedia/topics/terrorismo-yihadista-tratamiento-los-medios-comunicacion/
  • RTVE.es . (15 de Enero de 2015). Atentado en 'Charlie Hebdo' Al menos 12 muertos a tiros en la revista francesa amenazada por publicar viñetas de Mahoma. rtve.