Opinión

2019, el año de la superficialidad

superficialidad

 

La superficialidad es la cualidad de ser superficial; adjetivo que procede de latín superficialis y que hace referencia a aquello que está vinculado con la superficie o que es poco profundo. Así, todo aquello que sea catalogado como superficial es algo que se encuentra en la capa exterior o simplemente a la vista de las cosas.

Superficial también se emplea para definir a algo o a alguien que carece de firmeza o fundamentación. Cuando se aplica este adjetivo a las personas, organismos o entidades, es entendido automáticamente como algo que supone una ofensa o, al menos, una crítica negativa. Si un sujeto u organismo es superficial se entiende que es frívolo y sólo está interesado en las apariencias, en quedar bien y no en cumplir con los verdaderos objetivos o el papel que se le tiene asignado, ya que no juzga ni actúa frente a las cosas o situaciones  por su esencia, cualidad y peso, sino por su aspecto y por lo que se entiende como cubrir las apariencias.

Entre los sinónimos que más se aproximan a superficialidad, destacan frivolidad, trivialidad, ligereza, apariencia, simpleza y puerilidad. Entre sus antónimos, trascendencia e importancia.

Para titular este trabajo lo más ajustado a la realidad, basta ojear las noticias diarias en el mundo para comprobar que ya no solo está en ebullición, como escribí el pasado octubre, sino que está que arde por los cuatro costados y no sólo por lo del cambio climático como se nos quiere vender a todo trapo; pretendemos no darnos por aludidos o verlos con auténtica superficialidad. Ejemplos que dan peso de prueba a ello, por desgracia, tenemos muchos y de gran transcendencia, de entre los que cabe resaltar varios.

En primer lugar, y dada la poca importancia que se le está dando en el planeta, a pesar de su gravedad, conviene mencionar la situación de inestabilidad en la que se encuentra el continente americano. Más concretamente, muchos, demasiados países iberoamericanos, quienes, casi por efecto dominó, vienen cayendo unos detrás de otros en grandes y cuasi similares errores políticos, legales, levantamientos, incluso autogolpes o derivados de varios tipos de graves abusos totalitarios. 

La increíble situación exigente de Corea del Norte e Irán es otra amenaza, con sus respectivos graves problemas sociales y programas nucleares y de misiles sobre los que, increíblemente, ni la propia Comunidad Internacional (CI) ni las fuertes amenazas de Trump, con todo el poderío militar y económico norteamericano a sus espaldas, no hayan sido capaces de frenar y tan solo, retrasarlos por unos meses o pocos años. Ambos finalizan 2019 plenos de inseguridades internas y externas o protagonizando amenazas regionales y hasta globales con vistas a un futuro inmediato. Son países que, a pesar de no querer ser conscientes de ello, verdaderamente tienen mucha influencia o son la auténtica llave para el mantenimiento de la paz y la seguridad en sus regiones y zonas de interés, con derivaciones a nivel mundial por la transversalidad de los conflictos y las oscuras y encubiertas alianzas y apoyos externos a cada uno de ellos en diversos aspectos. 

La expectante, cansina y ya aburrida situación de tira y afloja entre Trump y Xi Jinping –los presidentes de las dos principales potencias mundiales- con el importante crecimiento de la capacidad de proyección y combate militar china, la expansión y el control del Mar de China Meridional, así como por la cuestión de los aranceles y las restricciones a las importaciones y exportaciones entre ambos sobre los bienes de consumo, las muy necesarias tierras raras, los materiales de alta tecnología -con especial preocupación por el 5G- y por su capacidad de inteligencia y control sobre los dispositivos que lo emplean. 

Situación igualmente extrapolable a problemas similares entre EEUU y la UE, aunque sobre otro tipo de bienes de lujo o consumo y productos derivados de la agricultura y la gastronomía. Ambas peleas comerciales tienen grandes y graves repercusiones para la economía mundial y sobre los países directamente implicados en su producción y explotación; especialmente y en muchos aspectos, España -que siempre juega al don Tancredo-, aunque nuestro Gobierno, por muy en funciones que esté, lo trate de ocultar y siga sin dar visos de preocupación aparente por este y otros graves temas de repercusión internacional.

El papel de la siempre inquietante Rusia en todos los acontecimientos y procesos electorales del mundo, sin importarle la entidad, capacidad de defensa y reacción del país o región envuelta en dichas situaciones. Su creciente amenaza militar sobre Europa, el futuro de Oriente Medio –Siria en especial y como fulcro en la región y en el Mediterráneo-, la lucha por la competencia y el dominio de las amplias ventajas y rendimientos derivados de navegabilidad y explotación de los recursos naturales bajo las tierras y aguas del Ártico y la importancia de las nuevas armas hipersónicas, los más modernos y efectivos misiles nucleares y las muchas y desconocidas posibilidades de sus crecientes fuerzas aeroespaciales. 

Rusia es un país en el que sus dirigentes juegan siempre con la mentira, la ocultación, el espionaje y la falsedad. Hasta acaba de ser vetado, por segunda vez, y no podrá participar en juegos y campeonatos deportivos de carácter internacional por cuatro años por demostrarse que es su propio Gobierno el que patrocina y esconde el dopaje sistemático de sus deportistas y atletas de forma oficial. Esta noticia se toma a chunga y no hace pensar en tomar medidas de mayor calado y gravedad. 

La importante volatilidad y creciente situación de presión y estrés sobre países de Oriente Próximo y  Medio (Irán, Irak, Siria, Turquía, Chipre, Yemen y el Líbano, en especial) que inciden directa e indirectamente en la seguridad y el futuro de Israel, Arabia Saudí e incluso de Grecia. A esto, hay que unir el gran descontento de sus muchos millones de ciudadanos que están hartos de ser explotados sin piedad y de tanto esperar cambios prometidos que nunca llegan en muchos de aquellos. Situación que, por el momento, se está haciendo mucho más complicada al producir decenas y cientos de muertos en sus protestas ciudadanas. Por experiencia, sabemos que, para calmarlos, suelen derivar en las conocidas como “guerras santas” contra alguno de los tradicionales “enemigos” en la zona, y ya sabemos quiénes serán.

Por último, otro tema que parece inexistente por la poca atención mediática observada y la nula preocupación internacional generada, es la expansión del terror por el continente africano provocada por el mal llamado y casi defenestrado Estado Islámico, que, tras la muerte de su líder a manos de fuerzas especiales norteamericanas, podría incrementar sus acciones en el continente africano, lo que suele provocar el caos y masivas emigraciones hacia Europa o, por otro lado, cambiar de estrategia y objetivos para dirigir a sus cientos o miles de “bravos” soldados a otros objetivos no tan lejanos para los europeos. La situación del continente africano viene a aumentar los ya demasiados cientos de miles o millones de personas que emigran o huyen de él hacia Europa por motivos de persecución, guerras, faminas o en busca de seguridad y trabajo.     

Pero, tras esta breve reseña y mención a varios de los problemas graves e importantes que afronta el mundo y que, una vez más, a lo largo del presente año la CI no ha sabido enfrentar con decisión y eficacia, quisiera dedicar un poco de más de atención a cuatro fenómenos recientes o actuales en estos días, que dan mayor sentido al título de este trabajo de análisis y reflexión.

El primero de ellos que, aunque ya ha sido mencionado brevemente, merece especial atención son las muy  graves, violentas, difícilmente controlables y hasta sanguinarias manifestaciones de la población contra los regímenes establecidos de todo tipo y sesgo político, la poca o nula eficacia de las medidas adoptadas frente a las muchas crisis o la eficiencia de la legalidad vigente en muchos países por todo el planeta y que, no por casualidad, surgen por cualquier motivo, por muy insospechado o anecdótico que este parezca. Ejemplos significativos de lo dicho al respecto, los tenemos en muchos países iberoamericanos, Irán, Irak, Francia, España y Hong Kong. 

Estas manifestaciones masivas se suceden simultánea o sucesivamente, motivan desordenes de orden político, económico o social y empiezan a dejar trazas de que surgen, siguen o se mueven bajo una serie de parámetros comunes. Esto nos lleva a pensar que existe alguien detrás de ellas -común denominador- que pulsa dichos resortes cuando se precisa crear o avivar un fuego suficiente en un punto de especial atención o como mecha y catalizador de otros similares cercanos o no. 

Muchos de ellos, surgen en el entorno de procesos electorales o crean rápidas e inusitadas evoluciones sociales que llevan al nacimiento, empuje y desorbitado auge de movimientos políticos extremos tanto de izquierdas como de derechas o de inesperados o poco previsibles movimientos de rechazo o protesta que, casualmente, ocasionan graves trastornos o mandan al traste sistemas consolidados, en funcionamiento aceptable durante años, como podría ser el Brexit dentro de la UE. Incluso, cabría incluir su influencia, apoyo, padrinazgo y hasta cierto grado de dirección en las manifestaciones provocadas en apoyo al “procés en Cataluña”. 

Dichas manifestaciones, en este caso, han sembrado de disturbios las calles y vías de comunicación de Cataluña durante varios días ante una importante pasividad controlada del Gobierno de la nación, inoperante por no querer ofender a interlocutores que pueda necesitar y así obviaron actuar con la contundencia que este tipo de hechos precisa. 

También se sospecha y hasta se ha llegado a demostrar la existencia de ciertos tipos de manipulaciones para cambiar los resultados de diversos procesos electorales por todo el mundo. Estas manipulaciones cibernéticas han aparecido aprovechando la facilidad de penetración en los sistemas informáticos de los diferentes países por muy avanzados que estos sean o así se les suponga. Las actuaciones se han dado en países tan insospechados como EEUU y otros de cierta importancia a nivel mundial. Tal y como ya se ha mencionado, la mayoría de estas y de aquellas otras sospechas apuntan a un origen común que proviene de las cloacas de los servicios de inteligencia rusos

Otro de los temas que merece especial atención es el referente a todo lo que rodea a la parafernalia del tan manoseado cambio climático. Entre los días 2 al 13 de diciembre y tras la vergonzosa renuncia de Chile a organizar la Cumbre del Clima, la COP en su edición número 25, alegando una serie de problemas de infraestructura y otros tantos de seguridad; el Gobierno de España -en un alarde de audacia y como otro medio más de sacar réditos personales para su presidente en funciones- se brindó a dar cobijo a la famosa e ineficaz Conferencia anual de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, que se celebra con el objetivo de lograr la estabilización de las concentraciones de gases de efecto invernadero en la atmósfera y tratar de limitarlo para evitar que siga subiendo.

La COP, a lo largo de su periplo de vida, ha tenido muchos fracasos (como la de 2018), algunos éxitos y logrado varios hitos fundamentales de entre los que destacan la reunión de Kioto de 1997 (COP3), de la que resultó uno de los documentos más importantes conocido como el Protocolo de Kioto. Fue creado para reducir las emisiones de gases de efecto invernadero que son la causa del calentamiento global, aunque el Protocolo no entró en vigor hasta 2005. Destaca también la decimoctava Conferencia de las Partes sobre cambio climático (COP18) en Doha (Qatar), que ratificó el segundo periodo de vigencia del Protocolo de Kioto para el periodo que abarca desde enero de 2013 hasta diciembre de 2020

Otra de las cumbres fundamentales fue la de París en diciembre de 2015, en la que 195 países firmaron el primer Acuerdo vinculante mundial -abierto para firma el 22 de abril de 2016 para celebrar el Día de la Tierra sobre el clima-, en el que se contempla que para evitar un cambio climático peligroso se establece un plan de acción mundial que, entre otras medidas, pone el límite del calentamiento global muy por debajo de 2 º C sobre los niveles preindustriales y limita el aumento a 1,5 º C, lo que reducirá considerablemente los riesgos y el impacto del cambio climático. Sin embargo, en su polémico artículo 6º se fija la posibilidad -arrastrada ya desde Kioto-de la compraventa de emisiones entre los que producen más y los que lo hacen menos.   

Aunque, contado así, todo parezca que este tipo de reuniones hayan sido un mar en calma y llenas de acuerdos y consensos unánimes, la realidad es bien diferente. Tras muchos dimes, diretes y grandes reticencias, los máximos generadores de polución como China, Rusia, India, EEUU y Australia entre otros, finalmente, no se han adherido a los principales acuerdos, últimamente no envían a sus máximos mandatarios a las reuniones y no están por la labor de seguir por la senda marcada para la disminución de la polución, tratan de hacerlo al ralentí o buscan subterfugios para dilatar cualquier avance o no llegar a cumplir con lo preceptuado y acordado por la mayoría. 

Hay también voces discordantes que pretenden demostrar que el proceso del calentamiento global obedece a otro tipo de intereses de carácter político o económico. Esto tiene bastantes posibilidades de ser cierto y ocurre por haber dejado muchas veces las discusiones sobre estos temas en manos de políticos, artistas, marcados activistas y profanos, en lugar de hacerlo en la de los científicos, como sería menester. Basta con entrar en Internet y encontrar cientos de documentos, trabajos y escritos que defienden dichas teorías

Tras el fracaso de la cumbre del año pasado y aunque el tiempo urge y transcurre sin alcanzarse ciertos acuerdos de carácter obligatorio contemplados en su día en París, entramos de lleno en la presente Cumbre de Madrid, que, dicho sea de paso, era considerada tan solo como una reunión de transición de la que no se esperan grandes logros o acuerdos cerrados mayoritariamente; acuerdos que con mucha probabilidad serán trasladados a la próxima edición en 2020. Esta situación se aprecia con solo observar la foto de familia; una foto llena de huecos importantes y que, en cualquier caso, deja mucho que desear en comparación con la de otras cumbres como las ya mencionadas.

Por lo anterior, y a la vista de lo que de momento se conoce, no creo que esta edición de la cumbre pase a los anales de la historia como una de las sesiones medianamente importantes, sino más bien por sus falacias, grandes mentiras y gestos realmente hipócritas o ciertamente  pobres, bastante fuera de foco y totalmente improductivos. Arrogancias y protagonismos por muchos de los asistentes empezando por el presidente Sánchez, que no solo trató de acaparar toda la atención, sino que en todo momento buscó suplantar -cosa cada vez más habitual en él-  el que debería haber jugado SM el Rey como jefe de Estado que es. 

De toda esta especie de “circo mediático” y cara a la galería de los gestos, cabe resaltar algunos: primero, la llegada del susodicho Sánchez a la misma para su inauguración montado en un coche eléctrico de color muy chillón, cuando usa -sin recato ni límite, para él y todo su séquito- pesados coches blindados, helicópteros y aviones de alto grado de contaminación en todos sus desplazamientos oficiales, privados y familiares, aunque sea para trayectos de unos pocos kilómetros. 

Segundo, que el éxito o fracaso de esta cumbre de Madrid dependa de apenas dos páginas de texto: el ya mencionado artículo 6º de los acuerdos de París. El artículo que establece un mecanismo para que los países más contaminantes puedan "comprar" a los menos contaminantes una parte de su "cuota" de emisiones anuales (en definitiva, contaminar más a cambio de dinero); así como, el que se han puesto ciertas esperanzas en que sea esta edición la que aclare el montón de discrepancias en el texto de París; solo los epígrafes 6.2, 6.4 y 6.8 contienen más de 670 discrepancias a negociar, por lo que no será fácil. De modo que, si la COP25 cierra en falso como apunta, habrá que esperar, otra vez más, a la próxima el año que viene para llegar a un acuerdo, con el consiguiente retraso en la implementación de París.  

Tercero, que artistas y cantantes jueguen papeles decisivos en días y momentos clave sin recato por parte de algunos, llegando incluso pública y notoriamente a la ofensa personal, cuando ellos y su entorno cercano viven de polucionar el planeta o de publicitar fenómenos que ayudan grandemente a ello.  

Y, cómo último elemento chocante y forzadamente anecdótico, pero no por ello menos importante, la guinda de todas las guindas ha sido la participación y, sobre todo, su llegada triunfal e incorporación tardía al evento de la recientemente conocida activista y súper explotada niña con síndrome de asperger Greta Thunberg. Tras una detallada y muy retransmitida travesía del Atlántico a bordo de un catamarán -para no contaminar- y un viaje nocturno en un tren diésel desde Lisboa -tren que ha tenido la suerte de no averiarse, como suele ocurrir durante su travesía por la abandonada Extremadura-, hizo su aparición el pasado día 6 para incorporarse y protagonizar de nuevo más de sus ya famosos y calculados discursos contra el mundo en general, aprovechado este tema.

Una activista muy prolífica que, como todos estos que voluntariamente o influidos por sus familiares, amigos o círculos político-económicos que les rodean, suelen esconder cierto tipo de agendas ocultas que pueden obedecer a intereses de todo tipo y hasta algunos de ellos espurios, como parece, que también, en esta ocasión, podría ser el caso.

Mucho me temo que, pasado el momento Sánchez, y los alocados minutos con Greta en una pintoresca manifestación con discursos fuera de tono, cierta asistencia internacional y con un éxito tremendamente diferente y pírricamente abultado según el sistema de conteo a emplear (entre 15.000 y 500.000 según las fuentes consultadas), las cosas volverán a su cauce al más puro estilo de la ONU

Esta organización, además de no soler abonar sus gastos fuera de sus sedes, está perfectamente engrasada y acostumbrada a dilatar las decisiones importantes que deben adoptarse, como un medio de vida y de encontrar empleo a miles de funcionarios por todo el mundo, quienes, de no ser por este tipo de asuntos, acuerdos, eventos y reuniones, no tendrían donde ni en qué trabajar. Por desgracia, ocurre igualmente en otros asuntos referentes a la seguridad, el desarme, la lucha contra la pobreza, el hambre, los refugiados y otro tipo de acciones para el desarrollo y la paz, aunque llevamos muchos años esperando cerrar y clarificar este elemento, efecto y documento, nunca se encuentra el momento, el punto de acuerdo, la necesaria anuencia, la total concurrencia, ni los compromisos y acciones precisas para que sea realmente efectivo y de utilidad.            

Paralelamente con la COP, la OTAN también ha celebrado su propia Cumbre a nivel de Jefes de Estado y de Gobierno de todos sus Aliados. Una reunión que últimamente se venía celebrando anualmente, pero que, quizás debido a cierto hastío, poca productividad de estas reuniones, la repetición de peticiones incumplidas o tan asolo a medias y el nulo o limitado acatamiento de los acuerdos alcanzados, a partir de la presente edición volverá a ser bianual.

Este año se cumple el septuagésimo aniversario de la creación de la Alianza en Washington, lugar donde se firmó el Tratado del mismo nombre, que es y supone el acta fundacional; el elemento básico que recoge, en no muy elevado número de artículos, los preceptos por los que se rige la misma, de entre los destaca su famoso Artículo 5º, que trata de la defensa mutua en una especie de acuerdo de “los tres mosqueteros”. Hecho y fecha, que, a pesar de su transcendencia y peso, pasó sin ser motivo de gran algarabía.

La edición del año pasado en Bruselas terminó muy mal porque el señor Trump se encargó de calentar en exceso el ambiente, tirar los trastos a la cabeza de los mayores incumplidores en lo referente a los gastos en defensa equivalentes al 2% del PIB de cada país –España, junto con Bélgica ocupan la cola del listado sin llegar al 1%, con un 0,92 y 0,93 respectivamente- y en tratar de forzar grandes compromisos de los socios para paliar tales desproporciones. Esta situación, en general no ha variado en mucho y, nada con respecto a España a pesar del tirón de orejas y la provocada rectificación pública de Sánchez de hace un año, que todos recordamos con cierta vergüenza. 

Razón fundamental por la que este año, a pesar de que el 4 de abril se cumplió el citado aniversario, para tal fecha se decidió realizar tan solo una reunión a nivel ministros de Defensa en Washington y aplazar a primeros de diciembre la Cumbre en las cercanías de Londres, buscando un marco de cierto boato y paz, tratando de darle un perfil más bajo y menos conflictivo. No obstante tanta precaución y cálculos, ciertos detalles -nada nimios- auguraban una más que caliente reunión fuera donde fuese. Esta circunstancia puso a prueba la capacidad de apaciguamiento político y diplomático del actual Secretario General de la Alianza y de los equipos de negociación de todos, la OTAN y los Estados miembros. 

De entre dichos “detalles” destacan la directa y fuerte pugna con restricciones comerciales de calado entre EEUU y Turquía (el segundo país de la OTAN que más tropas y medios aporta y que ocupa una posición estratégica para cerrar el paso de Rusia al Mediterráneo) por la compra de misiles antimisil S-400 a los rusos. Estos misiles son incompatibles con la venta de los F-35 norteamericanos por problemas de adaptación y confidencialidad de ambos materiales; la reciente invasión turca de una parte de Siria (tras la imprevista retirada de EEUU de ella), donde se asientan los kurdo-sirios, fuertes aliados de EEUU en la lucha (empleados como carne de cañón) contra el ISIS y, por su acercamiento a Rusia en otros aspectos comerciales (ductos y nucleares) o la compra de diverso tipo de armamento. 

Igualmente, planeaba el reciente y necesario, pero no suficiente incremento del gasto en defensa en general y la muy tibia inversión en el aspecto individual, algo de lo que Trump ya alertaba y exigía a todos, aunque de forma más directa a Alemania y calificaba de “morosos o delincuentes” el día antes de la Cumbre a aquellos que no llegaban al mínimo marcado, con especial fijación en España. Y, por último, las inoportunas palabras del presidente francés, quien en un alarde de chovinismo y por pretender liderar una utópica Europa con defensa propia e independiente de la OTAN, días antes, había declarado solemnemente que “la OTAN había entrado en muerte cerebral” . Esta desafortunada declaración levantó muchas e importantes ampollas, que fueron corregidas bilateral o colectivamente, aunque dichas correcciones o reprimendas, no se conocieron fuera.          

Los actos de la bien estudiada y bastante descafeinada Cumbre se han limitado a una recepción ofrecida por la reina Isabel en el Palacio de Buckingham y a una reunión de trabajo de algo más de tres horas al día siguiente, el miércoles 4 de diciembre. El secretario general Jens Stoltenberg luchó en los días previos por conseguir una cumbre tranquila, sin aspavientos ni grandes encontronazos. Al menos de cara a la galería, sí lo consiguió.

Buscaba una Cumbre, que aun en momentos difíciles, sirviera para “reforzar o aparentar” la unidad y solidaridad entre los socios frente a las “habituales y las nuevas amenazas” a pesar de que los desacuerdos internos y la visión crítica de Donald Trump acerca de la identidad de la Alianza, así como el compromiso colectivo e individual de cada miembro suscitaban y mantuvieron en vilo ciertos temores y dudas previas sobre el éxito de la cita. Esta situación se solventó por la concurrencia de diversas fuerzas externas e internas, grandes dotes de diplomacia o bien porque le envolvieron en preciosos celofanes los “éxitos” logrados tras sus exigencias en Bruselas, o debido a que Trump conoció en esas fechas el empeoramiento de su situación política y personal interna, de la que se hablara en próximos párrafos, lo que le restó cierta capacidad o interés de reaccionar en fuerza.

La comparación entre el tiempo invertido en una tan breve reunión y la cantidad de puntos y acuerdos alcanzados según el comunicado oficial hace pensar que, sobre la mayor parte de ellos, se pasó muy por encima y ya estaban acordados o casi cerrados de antemano por los equipos negociadores y el staff del Secretario General. Así, según se desprende de la propia conferencia de prensa realizada por él mismo tras dicha reunión se acordó o habló con cierta “profundidad” de los siguientes puntos.

Se ha “aumentado la preparación de las fuerzas” al haber “cumplido” con la Iniciativa de Preparación de la OTAN. Los aliados han “comprometido la disponibilidad” de 30 batallones, 30 escuadrones aéreos y 30 naves de combate, disponibles para la OTAN en 30 días; aunque, a falta de muchos flecos para la generación de dichas fuerzas y sobre las medidas mando y control de las mismas.

Se ha “declarado el espacio aeroespacial” como el quinto dominio operativo para la OTAN, junto a tierra, aire, mar y cíber.

También se ha acordado un nuevo plan de acción para intensificar los esfuerzos en “la lucha contra el terrorismo”. Todos los aliados seguirán comprometidos con la lucha contra ISIS y las misiones de entrenamiento en Irak y en Afganistán.

Los líderes se comprometieron a “garantizar la seguridad de la red e infraestructura de telecomunicaciones, incluida la 5G”, para lo que se ha acordado confiar solo en sistemas seguros y resistentes.

Con respecto al tema de los gastos en defensa y las aportaciones correspondientes de los que más pueden invertir (en clara alusión a Alemania sin citarse), los aliados reconocieron el progreso sin precedentes que se está haciendo para lograr un “reparto más justo de la carga”. Se  constató que es el quinto año continuado de aumento de la inversión en defensa en términos generales de la OTAN. De hecho, los aliados europeos y Canadá aportaron 130 mil millones de dólares. Y para fines de 2024, la cifra podrá aumentar a los 400 mil millones de dólares.

A pesar de lo anterior, los líderes acordaron que se debe hacer más y, asimismo, también “adoptaron varias decisiones” sobre otros asuntos importantes para la Alianza con objeto de mejorar la “protección de las infraestructuras energéticas”, garantizar la “ventaja tecnológica frente a las tecnologías emergentes y disruptivas” e intensificar la respuesta “a las amenazas híbridas”.

El Secretario General también subrayó que, por primera vez, se ha abordado el “surgimiento de China”, tanto en lo referente a los "desafíos y oportunidades que ello plantea, como las implicaciones para la seguridad de la OTAN". Añadió: "Debemos encontrar formas de alentar a China a participar en los acuerdos de control de armas”. Anunció que los aliados también acordaron iniciar un proceso de reflexión bajo su liderazgo para “fortalecer aún más la dimensión política de la OTAN”. Destacó que "a medida que el mundo cambie, la OTAN continuará cambiando ", y anunció que los líderes de la OTAN se reunirán nuevamente en 2021.

Muchos y ambiciosos temas; aunque la mayoría de estos “tan solo apuntan a compromisos y buenos deseos de palabra”, quedaron muy cerca o en consonancia con las exigencias de Trump para calmarlo y que no volviera a casa con las manos vacías, lo que, unido a determinadas reuniones con Macron y Merkel para apaciguar o paliar ciertas tensiones y el ya sabido problema interno y personal de Trump, hizo que abandonara la Cumbre de forma muy precipitada y sin declaración alguna por su parte.   

Aunque se desconocen los reales motivos que llevaron a un punto final tan descafeinado y de puro aliño, cuando se esperaba Cumbre muy bronca y llena de enfados y encontronazos,  todos los que auguraban momentos amargos personales, finalmente respiraron con gran alivio, tal y como recoge textualmente el diario EL PAÍS en su crónica sobre el evento: “Concluida la cumbre, el presidente español en funciones, Pedro Sánchez, aseguró que no hubo reproches directos. Al contrario: ‘Tuve una conversación con Trump y me manifestó su agradecimiento profundo por la colaboración entre las fuerzas armadas de España y Estados Unidos’, señaló en conferencia de prensa”.

Además de no conocerse ninguna prueba gráfica de dicho breve encuentro, estas palabras clarifican que el señor Sánchez no domina bien el idioma inglés o, al menos, lo referente al tema de las ironías. Puede que no entendiera, o no quisiera entender lo que se le quiso decir después de todo lo que ha llovido este año en cuestión de apoyos y falta de fidelidades entre España y EEUU y que, llegado a este punto y momento, no considerara necesario volver a recordar por entender que son más que de sobra conocidas. 

Por último, en tema internacional de la superficialidad no hay que dejar pasar desapercibido el hecho de que, por tercera vez en la historia de EEUU, un presidente se ve sometido a un proceso de impeachment, que es como un juicio o moción de censura que pude provocar que sean los propios senadores los que destituyan a su presidente, si se demuestra que ha realizado u ordenado actos impropios a su cargo o contrarios a la Ley

Esta situación escabrosa, aunque puede que salga libre de ella al contar con la mayoría en el Senado, nunca deja de ser vergonzosa al máximo y que puede provocar, si fuera cabal y sensato, la renuncia al cargo, como ya ha ocurrido en una ocasión anterior.  

Que el presidente del país más poderoso del mundo, a pesar del respeto que se le tiene en todos los ambientes nacionales, esté sometido a este tipo de procesos por jugar francamente sucio y usando medios, capacidades militares y fondos nacionales, sin que el mundo se alarme al respecto, por mucho que otros cercanos en poder a él como Putin y Xi Jinping y decenas de pececillos aunque jefes de Estado o primeros ministros, estén también muy embarrados, es una prueba importante de la superficialidad existente en el mundo.

Para finalizar este repaso o colofón a lo ocurrido en el mundo en este “annus horribilis” de 2019 que termina lleno de fango, mediocridad y mendacidad entre y por culpa de las clases dirigentes en la mayor parte del mundo, permítaseme hacer una pequeña mención a la situación que vivimos en España en estos momentos, tras un año en el que hemos sufrido demasiados avatares, ninguno de ellos bueno. 

Nos encontramos en un momento en el que llevamos en las espaldas cuatro procesos electorales en cuatro años, más de dos años de paralización política y económica con situaciones de crisis llamando a las puertas, fuertes movimientos levantiscos en Cataluña, juicios graves sobre los protagonistas golpistas de hace dos años cerrados con penas increíbles y totalmente inesperadas, un proceso fallido de investidura y una campaña electoral en la que el aspirante Sánchez ha venido prometiendo todo lo absolutamente contrario a lo que, en menos de 48 horas tras las elecciones, pretende llevar a cabo, con la consiguiente estafa personal y política doble por hacer lo contrario a lo prometido.

Tenemos muchas probabilidades de que nuestro destino se rija por los designios de una persona que ostenta el título de ser el primer presidente que más tiempo ha ejercido como tal sin haber sido elegido por los resultados de las urna; que, para colmo, ha estado más tiempo en funciones que en activo y que basa exclusivamente sus esperanzas para formar gobierno y gobernar esta vez en los caprichos y exigencias de partidos que mantienen a sus máximos dirigentes fugados de la justicia o en la cárcel por golpistas, que son claramente contrarios a la Constitución española, a su Bandera, a SM el Rey y a todas las instituciones y que, por si faltara algo, buscan la creación de una república y la escisión de su territorio del conjunto de la nación. 

Quedamos, por capricho de Sánchez, en manos de aquellos que prometieron sus cargos como diputado o senador en las Cortes o el Senado de España bajo las fórmulas más chulescas, irreverentes e inimaginables posibles; quienes el mismo día del cuadragésimo primer aniversario de la Constitución no lo celebraron en el palacio de la Cortes junto a sus compañeros, como es preceptivo, por desprecio a ella, mientras sus cachorros quemaron públicamente reproducciones de la Carta Magna y además, para la obligatoria por Ley ronda de consultas con SM el Rey, como Jefe del Estado, se niegan a asistir ante él por no reconocerle como tal. Ante todo este dislate y disparate, el aspirante a ser elegido, se esconde, mira para otro lado y demuestra con esta actitud que su grado de superficialidad es de los más altos del mundo. 

Sin embargo, lo que es aún peor, estos bochornosos actos y pasos dados con premeditación y alevosía demuestran que la superficialidad en España y entre los españoles es total. Ya nadie, ni sus votantes a los que engañó vilmente con sus prédicas totalmente contrarias a sus hechos finales, ni la oposición, salen en fuerza a la calle en protesta por tanta falacia, ignominia y mentira. Una población, que hoy en día, sin complejos y llenos de algarabía, salta a la calle para protestar sobre cualquier cosa, hecho o evento por nimio o sin importancia que este sea, aunque fuera mentira. 

Siempre, al llegar estas fechas, solemos acabar los años con fuertes deseos y esperanzas de lo mejor para el año venidero. Lo hice y públicamente el año pasado, pero este ha sido mucho peor que el anterior; por ello, me lo reservo y no digo nada, por si es caso que los gafes actuamos con demasiado empeño.