Opinión

AL24 News y la cooperación audiovisual mediterránea

Al-Jazeera

Argelia acaba de lanzar el primer canal internacional de información continua del norte de África, denominado AL24 News. Era una vieja aspiración de la televisión pública argelina, desde que la presidiera Habib Chawki Hamraoui, un genuino paladín de la cooperación audiovisual mediterránea. El denominado Proceso de Barcelona fue el marco que propició iniciativas como la CoPeAm (Conferencia Permanente del Audiovisual Mediterráneo), el primer gran sistema de intercambio y producción conjunta de noticias, reportajes y documentales entre las televisiones públicas de ambas orillas. La brecha tecnológica entre unas y otras se trató de colmar con la realización de cursos y seminarios en los que técnicos y periodistas europeos, de Francia, Italia y España principalmente, contribuyeron a mejorar las capacidades de sus homólogos de Argelia, Túnez, Marruecos y Libia, especialmente. Iniciativas todas ellas activamente propiciadas por Chawki Hamraoui. 

Como el propio Proceso de Barcelona en sí, la CoPeAm se fue diluyendo a raíz de la guerra de Irak, que, entre los muchos destrozos materiales, anímicos y morales, se llevó por delante gran parte de los proyectos por aproximar mentalidades e ir conformando parámetros comunes respecto de una interpretación que, respetando la diversidad entre Europa y el mundo árabe, definiera bases incuestionables sobre la democracia y los derechos humanos. 

Como vicepresidente que fui de la propia CoPeAm representando a RTVE, recuerdo especialmente la asamblea general de 2005 celebrada en el imponente edificio que albergara el Pabellón de Marruecos en la Expo de 1992 en Sevilla, reconvertido después en la sede de la Fundación Tres Culturas. En aquel marco, los máximos dirigentes de las televisiones públicas y privadas de 25 países mediterráneos firmaron la Carta de Sevilla. Un documento trabajosamente negociado y elaborado, que sentó los “principios éticos” que asumieron todos los miembros de la CoPeAm. Un paso gigantesco para empujar a los regímenes más renuentes con la libertad de expresión a aflojar los grilletes con los que la acogotaban, al igual que su respeto por los derechos humanos. 

Euforia, desilusión y repliegue nacionalista

Muchos de los firmantes hubieron de vencer fuertes resistencias de sus respectivos gobiernos para plasmar su rúbrica en aquel documento, que propugnaba además cuestiones como “la obligación de las televisiones públicas de cooperar y ayudar a desarrollarse a otras cadenas del Mediterráneo, con menos medios, para evitar la denominada brecha digital”, y en definitiva crear en toda la cuenca un espacio mediterráneo de cooperación económica y cultural. Así, nacieron fondos documentales de libre disposición con un principio de intercambio sencillo: aportar uno y beneficiarte de disponer de todos los demás; festivales de televisión y de producciones cinematográficas especializadas. Todo ello facilitó el acceso casi gratuito de las televisiones árabes a gran parte de las imágenes que producían las televisiones europeas. 

La euforia no tardaría en desvanecerse, consecuencia de la “guerra contra el terrorismo” a escala planetaria decretada por Estados Unidos tras los atentados del 11-S, y especialmente por las fallidas “primaveras árabes”. En lo audiovisual, el repliegue fue manifiesto y especialmente dramático. Cada país árabe potenció sus propias televisiones nacionales, sometidas a un control implacable, al tiempo que la qatarí Al-Jazeera se imponía como la única verdadera cadena con vocación panárabe y un gran despliegue de medios por todo el mundo. Se difuminó asimismo el proyecto de Euronews, de convertirse, además de en una televisión paneuropea de noticias, en el vehículo audiovisual preferente de la audiencia árabe. Para ello integró en su accionariado a las televisiones públicas de Argelia, Egipto y Túnez, aunque fracasó en su intento de incorporar al mismo a Marruecos y Siria. 

El nacimiento ahora de AL24 News, con versiones en árabe, francés e inglés, demuestra que se refuerza el modelo “nacional” audiovisual frente al internacional cooperativo, más sujeto a la disciplina, parámetros y principios democráticos comunes. Dice Salim Aggar, su presidente, que AL24 News tiene como objetivo principal ser difundida y vista en toda Europa y competir especialmente por el mismo público de que hoy disfruta France24. Promete “una revolución en el panorama audiovisual de Argelia, en el norte de África y en todo el mundo árabe”. Es evidente que desde su sede en Argel la nueva cadena va a convertirse en un medio militante, en el que temas como el Sáhara Occidental y el contencioso de Argelia con Marruecos va a ocupar el grueso de la programación. 

Entre colegas siempre cabe saludar y desear los mejores augurios para cualquier medio que sale al mercado, a competir y batirse el cobre frente a medios similares. Quedaría desearle asimismo a AL24 News que no descuidara la dimensión cooperativa, siquiera para contribuir a la paz y al entendimiento en nuestro mar Mediterráneo en vez de atizar diferencias y pasiones que faciliten los enfrentamientos y la guerra.