Opinión

Albania

Albania

El 18 de Junio de 2018 Emmanuel Macron, apoyado por Dinamarca y Holanda declaraba:

“No, Skopje has not done enough to warrant opening EU membership negotiations, and nor has Albania” 

Enterrando las esperanzas de Albania y Macedonia de ingresar en la UE. 

Como ocurre con Macedonia, Albania, se encuentra en una encrucijada en su camino a ser miembro de pleno derecho de la UE. La lucha entre Alemania y Francia para liderar la UE post Brexit se encuentra in crescendo. Con la OTAN cuestionada y defenestrada por Francia, Albania encuentra su principal valedor en Alemania por simple oposición a la posición francesa con respecto a Tirana, no porque Alemania tenga verdadero interés en la integración albanesa. Albania, país candidato a ingresar en la UE desde junio de 2014, tiene un potente aval en su candidatura, ser miembro de la OTAN desde 2009. La OTAN considera a Albania un socio estratégico vital para asegurar la seguridad regional. Tanto que a mediados de 2018 el Primer ministro Edi Rama anunció un acuerdo con la OTAN para la instalación de una base aérea de la Alianza en el centro del país. La primera base aérea de la OTAN en los Balcanes, además de la presencia militar y policial que tiene desde hace años en la región. Incluso, se ha especulado con el ofrecimiento de Tirana de establecer también un base naval de la Alianza. París cuestionaba el pasado mes de octubre la validez y vigencia de la OTAN, ante la ofensiva turca en Siria y la alianza con Turquía. Francia sostiene, además, que la expansión de la UE no debería darse hasta reformar las estructuras de la nueva UE que surja del Brexit, y critica la política expansiva de Bruselas, argumentando que la UE no funciona correctamente con 28 ni 27 socios, por lo que la expansión es un error. A nivel económico Francia defiende que la UE no está preparada para afrontar una crisis como la de 2008, que de darse en este momento, con el lastre que suponen dos países como Macedonia del Norte y Albania, arrastraría al desastre a toda la Unión, por lo que mínimo, no se debería afrontar la integración hasta completar la reforma de las estructuras económicas y bancarias en la UE.  Esta postura, además de a Alemania, ha llevado al presidente Macron a enfrentarse a los presidentes del Consejo, Donald Tusk y de la Comisión Europea Jean Claude Juncker, que han calificado la decisión francesa como error histórico. Francia también ha rechazado una solución intermedia a la cuestión de la adhesión de Macedonia y Albania, como la propuesta de iniciar la integración de Macedonia y posponer la de Albania a la espera de una nueva evaluación, propuesta que ha sido secundada con condiciones por España. El parlamento Europeo ha rechazado el veto francés, e insta al Consejo de Europa a que en la reunión del próximo mes de diciembre busque una solución para iniciar antes de la cumbre de Zagreb conversaciones para la adhesión de Albania y Macedonia del Norte.

La pelea por el liderazgo de la UE post brexit entre Francia y Alemania, se presume más virulenta que nunca, Francia exige replantear las condiciones a cumplir previas a la adhesión de los solicitantes de los Balcanes occidentales, no con la intención de postponer el inicio de conversaciones para la integración de Albania y Macedonia de nuevo, si no de romperlo en la cumbre de Zagreb. Enfrente Alemania, que si aboga por un replanteamiento de las condiciones para el ingreso, pero con la intención de redefinir algunos de los criterios exigidos a Albania y Macedonia con la vista puesta en una futura integración de los Balcanes occidentales, que se han convertido en una pieza dentro del juego de poder de la nueva UE. 

En respuesta a la beligerancia francesa, la Presidenta electa de la Comisión Europea y ex ministra de defensa de Alemania, Ursula Von der Leyden no ha dejado pasar la ocasión para leerle la cartilla a Emmanuel Macron. Declarando el 8 de noviembre durante la conmemoración de los 30 años de caída del Muro de Berlín, que el futuro de Europa pasa por los Balcanes. Recordando que tanto Albania como Macedonia cumplen con todos los criterios exigidos para ser miembros de pleno derecho de la UE. El penúltimo golpe entre París y Berlín desde que a comienzos de octubre el Parlamento Europeo rechazase el nombramiento de Sylvie Goulard como comisaria, algo que según Macron, había asegurado Von der Leyden, en una de las primeras reuniones tras haber sido elegida Presidenta de la Comisión Europea. Mientras Ilir Meta, Presidente de Albania, contrario a participar en el juego de poder de la UE no parece dispuesto, como así ha demostrado en la reciente cumbre con Macedonia a raíz del desencuentro con Bruselas, a aceptar más condiciones de Bruselas. Es así, o no será, punto en el que coincide con su colega macedonio Stevo Pendarovski. Albania ha cumplido, o está muy cerca de cumplir todos los criterios impuestos por los 28 para la integración en la UE, como así ha reconocido la Presidenta del Consejo Ursula Von der Leyden. Una de las principales exigencias de Bruselas es la reforma total del sistema judicial albanés. Esta reforma se antoja complicada, dado que aunque el sistema judicial ha sufrido una radical y rápida transformación de acuerdo con los criterios exigidos por Bruselas, Albania carece de jueces y altos magistrados que hagan funcionar el engranaje judicial, por lo que tanto el tribunal supremo como el constitucional se encuentran bloqueados y sin una solución viable a corto plazo. Otra de las exigencias de la UE es la realización de una reforma electoral. En este cometido, Albania cuenta con el apoyo de la propia UE, de la OSCE y de los EEUU, sin embargo los plazos que pide la UE para la elaboración e implementación de la nueva ley electoral están muy lejos de cumplirse debido a los problemas internos que sacuden al actual gobierno albanés.

La respuesta de Macedonia y Albania, mas el resto de países de los Balcanes occidentales implicados, Bosnia, Montenegro y Serbia, ha sido la implementación de lo que han llamado Mini Schengen. Un plan destinado a la libre circulación de personas, mercancías, capitales y servicios entre todos los países implicados en el proceso de integración en la UE, excepto Kosovo. El acuerdo se ha ratificado el pasado 11 de noviembre en Orhrid, Macedonia del Norte, y ha contado con el visto bueno de Bruselas, que ve en esta iniciativa una demostración de intenciones por parte de los candidatos balcánicos por la estabilidad regional. 


Las preocupaciones francesas sobre Albania están vinculadas a lo que el Eliseo considera una trayectoria insatisfactoria en la lucha contra la delincuencia organizada y la corrupción. En los últimos tres años, Albania ha realizado una profunda reforma judicial, respaldada por la UE. Francia exige resultados al gobierno de Albania, pero la implementación y aplicación de la reforma es complicada por los factores anteriormente mencionados y por el largo historial de corrupción a todos los niveles, en el sistema político y judicial albanés. La corrupción ha estado siempre ligada de manera inseparable al crimen organizado, de tal manera que es complicado discernir si la una es consecuencia de la otra y viceversa. Por lo que Francia es especialmente beligerante con Albania y exige el endurecimiento de los criterios de adhesión del país adriático. Tampoco ayuda el aumento de solicitudes de asilo de ciudadanos albaneses en Francia. La presión social de la extrema derecha francesa abiertamente anti albanesa y en contra de que ciudadanos albaneses puedan moverse con total libertad por el interior de la UE, se una al rechazo en la sociedad francesa de la inmigración y la islamofobia. Estos aspectos pesan mucho sobre las decisión del Eliseo con respecto a Albania. Como también puede ser un factor de peso la convocatoria de elecciones para 2020

Misma postura que Francia comparte su socio en el veto, Holanda, que tiene los niveles más altos de la UE en lo que a rechazo de la inmigración se refiere. Alrededor de un 60% según datos del Eurobarometro, y donde se percibe Albania como un estado corrupto sometido al crimen organizado. Al que al igual que ocurre en Francia, Holanda no desea que ciudadanos albaneses puedan moverse con total libertad dentro de sus fronteras. 

Albania es una sociedad de mayoría musulmana, entre un 56-57% de la población es musulmana según datos del Ministerio de exteriores. Está dividida en dos grupos mayoritarios, sunitas y seguidores de la escuela Bektashi, una rama local del sufismo de tradición otomana. La Bektashi, la corriente mayoritaria del islam en Albania es una escuela de tradición sufí cercana al chiismo originaria de Anatolia, con varios rasgos característicos que la difieran de manera notable al islam ortodoxo, no prestan atención a las cinco oraciones y no ayunan en Ramadán entre otras características. El resto de población se divide entre católicos romanos y católicos ortodoxos. Uno de los datos más relevantes con respecto a la religiosidad de la sociedad albanesa es que el 60% de la población no concede ninguna relevancia a la religión, producto de la propia idiosincrasia albanesa y del desinterés mostrado por el gobierno por la cuestión religiosa durante los años de sistema político socialista. Pese a que se puede otorgar al factor religioso dentro de Albania, por variedad, características propias y por ser elemento diferenciador de clanes y grupos sociales, como de cierta importancia, lo cierto es que el peso de la religión es relativamente pequeño. Desde la dominación otomana hasta la declaración del PPSH (Partido del Trabajo de Albania) a finales de los 60, de Albania como el único país ateo del mundo los albaneses han hecho buenas las palabras de Pashko Vasa “la única religión de los albaneses es la albanesidad”.

La sociedad albanesa es la última sociedad europea organizada en clanes, estos clanes se dividen en dos grupos, los ghegs y los tosks. Las diferencias culturales entre Ghegs y Tosks son de estructura social, aunque básicamente se reduce a una cuestión de lenguas, es Gheg quien habla dialecto Gheg y Tosk quien habla dialecto Tosk. En la zona norte del país, Kosovo y el sur de Macedonia son mayoritarios los clanes agrupados en torno a los ghegs, que a su vez están divididos entre sunitas y católicos, aunque existen algunos pocos ortodoxos. Los ghegs son mayoritariamente de origen rural, y se rigen aún hoy en día por un código legal que está por encima de las diferencias religiosas, el Kanun. El Kanun se basa en la familia, que solo debe rendir cuentas ante los líderes del clan. 

Los Tosks habitan en la zona sur del país, son mayoritariamente bektashis y cristianos ortodoxos, aunque hay también grupos de sunitas y católicos. La organización social de los tosk hace tiempo que superó el sistema de clanes que rige en la sociedad gheg, organizándose de manera equiparable a cualquier forma organizativa moderna. Los tosk formaron la élite social durante el gobierno socialista en Albania. A nivel cultural estás diferencias y el hecho de la existencia del Kanun pueden suponer, a primera vista un abismo insalvable en la sociedad albanesa. Sin embargo al igual que ocurre con la cuestión religiosa, los años de gobierno socialista, sin perder de vista la cuestión cultural, trabajaron mucho por la desaparición de la diferenciación entre clanes y por la cohesión social a imagen de las sociedades modernas, surgiendo la agrupación en torno a los clanes en momentos de crisis.
Los 45 años de sistema socialista en Albania estuvieron caracterizados por los desencuentros entre la cúpula del PPSH liderada por Enver Hoxha y la URSS, Yugoslavia y China. Estos desencuentros dieron como resultado una serie de fases en las que el PPSH se acercó a alguno de los bloques liderados por estos tres países, para terminar a finales de los 70, hasta la transición al sistema democrático, en algo más de una década de autarquía y aislacionismo. Desde la transición del sistema de partido único hasta la organización de un sistema multipartidista en el año 1991, Albania ha tratado de reconstruir el estado basado en los principios del sistema democrático, pero también sobre las antiguas élites nacionales, reposicionadas como nuevos demócratas. La transición democrática de Albania es de nuevo un proceso complicado a través desde el que modernizar y adecuar las viejas estructuras socialista de poder. Una de las primeras medidas que se toman en 1990 es crear el ministerio de justicia, institución suprimida en los años 60 y organizar un sistema judicial. Precisamente la organización del sistema judicial en Albania es uno de los motivos de controversia hoy en día con la UE.
Sin embargo dos son los sucesos en la historia reciente de Albania que han marcado la percepción, y en cierta medida las relaciones, que desde los países de la UE se tiene del país adriático. La crisis bancaria y la estafa piramidal y la crisis de refugiados de 1998. La crisis bancaria de1991-1997 fue consecuencia de la descontrolada transición económica a una economía de mercado. En un país que no lograba estabilizarse políticamente, la planificación económica y el control estatal sobre esta desapareció. Paralelamente se desarrolló una potente economía sumergida que movía un enorme volumen de capitales que escapaban al control del estado. Albania es la ruta natural desde los Balcanes y Turquía hacia el corazón de la UE a través de Italia, por lo que dentro de esta economía sumergida cabía de todo tipo de mercancías, incluyendo drogas, seres humanos o armas. El sistema financiero desarrolló una herramienta de tipo piramidal, que garantizaba altos tipos de interés para gestionar todo el flujo de dinero negro, pero del que también se beneficiaron familias o pequeños propietarios que recibían remesas de dinero del exterior o alguna remuneración por trabajos en B. Se calcula que alrededor de siete de cada 10 albaneses en 1996 tenían depositado su dinero dentro de alguna entidad que operaba dentro del sistema piramidal. En 1997 el sistema colapsó y con él, el estado, que se sumió en una ola de violencia que obligó a solicitar la intervención de una fuerza multinacional de Naciones Unidas que estabilizase el país. Un año después la crisis de Kosovo y la intervención de la OTAN provocó un flujo de refugiados que una políticamente inestable y económicamente débil Albania no podía asumir. La crisis se agravó cuando Macedonia contraviniendo la legislación internacional en materia de refugiados abrió su frontera para enviar hacia Albania a todos los refugiados kosovares acogidos en su territorio. Tanto la OTAN como ACNUR se vieron desbordadas ante la emergencia creada por la masiva afluencia de refugiados, obligando a Naciones Unidas a modificar las previsiones y los criterios establecidos a la hora de afrontar este tipo de crisis. 

A pesar de todo Albania en los últimos 20 años se ha estabilizado política y económicamente, ha sido admitida en la OTAN y en 2014 solicita formalmente su ingreso en la UE.

El sistema de gobierno de Albania es el de República parlamentaria. El Presidente del Gobierno se elige para un único periodo de cinco años. El Parlamento, formado por 140 diputados, se elige por periodos de cuatro años, al igual que el Primer Ministro, jefe del consejo de ministros. El Parlamento tiene funciones legislativas.

Uno de los hándicaps de Albania en este momento es el enfrentamiento entre el presidente del país, Ilir Meta del Movimiento Socialista por la Integración (LSI), socialdemócrata y su Primer Ministro Edi Rama, del Partido Socialista de Albania (PS), sucesor del partido comunista de Albania. La penúltima representación del desencuentro entre ambos políticos se vivió en junio pasado. Edi Rama acusaba al Presidente de corrupción al suspender las elecciones municipales previstas para el mismo mes. El Primer Ministro Edi Rama y sus diputados iniciaron, coincidiendo con la evaluación de Bruselas de los criterios de adhesión a la Unión Europea de Albania, el proceso de destitución del presidente Meta con la intención de destituirle antes de una nueva convocatoria electoral general donde tendría serias dificultades para ser reelegido. Al mismo tiempo toda la oposición, que ha pasado el invierno manifestándose en las calles contra el gobierno, pidiendo elecciones generales, hacía un llamamiento al boicot en las municipales. Boicot que ha sido la razón esgrimida por el Presidente Meta para suspender las municipales, ante la falta de representatividad política. Esta disputa entre Presidente, Primer Ministro y oposición ha tirado por tierra los pocos avances que se han conseguido para cumplir la exigencia de la UE de elaborar una nueva ley electoral. Los sucesivos avances se echan abajo a conveniencia del PS o de la oposición del PD (Partido Democrático). Finalmente las elecciones municipales se llevaron a cabo sin conseguir aplicar los cambios que proponía la OSCE y sin la participación ni el reconocimiento de la oposición y del Presidente Meta, que no han reconocido las elecciones. 

El gobierno de Edi Rama ha variado en varias ocasiones desde su última reelección en 2017. En la última remodelación, producida a finales de 2018, decidió dar un giro a su gabinete, sustituyendo políticos de trayectoria larga por otros de perfil bajo. El cambio más significativo fue en enero de este año cuando sustituyó al ministro de Exteriores y Europa, Ditmir Bushati. Las alternativas al experimentado Bushati fueron rechazadas por el Presidente Meta, incluyendo la preferida del Primer Ministro, el kosovar Gent Cakaj. Finalmente Edi rama se designa a si mismo como ministro de Exteriores y Europa, cediendo una vicepresidencia a Cakaj con plenas competencias en latería de política exterior.

A finales de diciembre de 2018, se iniciaron una serie de protestas estudiantiles contra la subida de las tasas universitarias. Estas protestas, abrazadas también por la oposición derivaron en una enmienda a la totalidad del gobierno Rama, y en una progresiva radicalización de los estudiantes, que finalmente vieron satisfechas algunas de su demandas. La oposición también considera que Edi Rama tiene un guante de seda con las mafias del narcotráfico que operan en la costa de Dürres, y que se valdría de estas para controlar el voto en la zona. La corrupción derivada del narcotráfico es otro de los problemas a los que se enfrenta el gobierno de Albania. Un país donde las relaciones clientelares entre los clanes que controlan el tráfico de drogas y los gobiernos están al orden del día, escribiendo el último capítulo, con la detención y extradición a Italia del hermano del ministro del interior Fatmir Xhafaj en diciembre y la dimisión de este. Aunque lo cierto es que la detención del hermano del ministro del interior es consecuencia de la presión policial al crimen organizado derivada de la inquietud que hay en Bruselas con los altos niveles de delincuencia organizada y corrupción que hay en el país. Según datos de International Crisis Group, el peso de la delincuencia organizada en el PIB de Albania puede rondar el 50%. El plan para combatir el crimen organizado y la corrupción lanzado por el gobierno en 2018, prevé un periodo de aplicación de dos años, por lo que a lo largo de esta próximo año, 2020 debería estar implementado totalmente. Sin embargo, a pesar de todas estas medidas tanto el PS es percibido como una organización corrupta y despótico en su manera de gobernar como el PD, responsable desastrosa crisis bancaria y financiera de los años 90. El PS en este momento se enfrenta a las protestas de parte de la sociedad civil, apoyadas por la oposición del PD y el Presidente Meta, pero sin constituir ninguna organización verdaderamente articulada para canalizar el descontento con el gobierno. Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), los ciudadanos albaneses califican el desempleo y la corrupción como los dos problemas más graves del país en este momento. 

Según el Ministerio de Exteriores de Albania dos son sus prioridades en política exterior, el ingreso en la UE y el papel de Albania como miembro de la OTAN, relegando a un segundo plano cuestiones como Kosovo. A nivel regional Albania, Kosovo aparte, mantiene una disputa con Grecia en el sur de país, por la provincia de Épiro del norte, donde está asentada la minoría griega en Albania. Tirana acusa a Atenas de querer apropiarse completamente de la región y esgrime la controversia de los cham frente a las demandas de Atenas. Los cham son la minoría albanesa que fue expulsada del Épiro durante la anexión de esta región por Grecia durante la primera mitad del siglo xx. Los cham que permanecieron en Grecia carecieron de derechos y nacionalidad griega, ya que Atenas los consideraba turcos al ser musulmanes. Los cham han sido victimas de persecuciones por parte de los nacionalistas griegos, expropiaciones, deportaciones y eliminación de miembros de esta minoría, en una controversia que hoy en día persiste. La minoría cham reclama la restitución de todos sus bienes, el respeto a los derechos humanos de la minoría que permanece en Grecia. Atenas cuestiona la política del gobierno albanés para con la minoría griega y ataca con argumentos de sobra conocidos. De persistir la actitud de Albania, se opondrán diametralmente a su ingreso en la UE. Tirana legisló en 2016 sobre la minoría griega,  satisfaciendo a priori sus demandas, permitiendo que el griego fuese cooficial en todas las localidades donde fuesen mayoría y permitiendo la construcción de cementerios griegos donde acoger a los caídos de esta nacionalidad durante Segunda Guerra mundial. Desde finales de 2018 las relaciones entre ambos países se encuentran en punto muerto por enfrentamientos entre griegos y albaneses tanto en Atenas como en el sur de Albania de nuevo por la cuestión de las minorías cham y griega. La cuestión sobre los cham es larga entre ambos países, pero puedo ser otra de las piedras en el camino de Albania hacia la UE. 

La cuestión de Kosovo es otra piedra de toque de Albania en sus relaciones exteriores. La declaración de independencia de Kosovo se produce al tiempo que el resto de repúblicas que componen la antigua Yugoslavia, en 1991, desarrollándose un gobierno de facto en el antiguo territorio autónomo integrado en Serbia hasta el la guerra 1998-1999. Serbia continúa considerando a Kosovo una provincia en rebeldía, a pesar de que la rebelión armada apoyada por la OTAN dio como resultado la separación del territorio de Serbia y la definitiva declaración unilateral de independencia de 2008, no reconocida pero de acuerdo con la UE y EEU. La resolución 1244 DEL Consejo de Seguridad de Naciones Unidas crea una administración internacional sobre Kosovo, la UNMIK, (Misión de Administración Provisional de las Naciones Unidas en Kosovo), con la intención de organizar una estructura institucional de autogobierno para Kosovo. Esta resolución incluye el establecimiento de un despliegue militar liderado por la OTAN para el mantenimiento de la paz, garantizar el alto el fuego y el desarme de la UÇK (ejército de liberación de Kosovo). Ambas misiones siguen en activo a pesar de la declaración de independencia de Kosovo de 2008. La ONU, y países como España no reconocen la independencia del antiguo territorio autónomo yugoslavo. Para Albania Kosovo es un problema histórico desde que a comienzos del siglo xx, fuese separado de la Gran Albania y agregado a Serbia. La percepción que se tiene en la UE es que Albania es incapaz de gestionar la cuestión de Kosovo. La UE aboga por un entendimiento entre Kosovo y Serbia, pero este entendimiento está muy lejos de alcanzarse. La reciente iniciativa territorios por paz entre Kosovo y Serbia es valorada muy positivamente por Francia. Entre otras medidas la propuesta serbia aboga por un intercambio de territorios con Kosovo, por el que las zonas de mayoría serbia pasarían a Serbia y las de mayoría albanesa a Kosovo. Con esta medida favorable a Serbia, Francia gana cierto apoyo de Belgrado, tradicional aliado de París en la región, frente a Kosovo y Albania. Alemania se ha mostrado en desacuerdo ante la propuesta de Serbia y miembros del gobierno han declarado que no se dará semejante acuerdo bajo ninguna condición. Hasim Thaçi, presidente de Kosovo también es partidario de esta iniciativa, ya que desea un estado étnicamente puro y separado de Serbia. Thaçi es una de las chinas en el zapato de la UE, este antiguo líder del UÇK reconvertido en político es considerado un terrorista fuera de su territorio. Este antiguo estudiante de filosofía en la Universidad de Pristina a finales de los 80, se formó políticamente en Suiza, mientras organizaba con otros miembros de la diáspora kosovar el germen de lo que luego sería el UÇK. Las primeras acciones del UÇK se dan en 1993 y culminan con la guerra de Kosovo en 1999. Se enfrenta abiertamente con Ibrahim Rugova por el control del gobierno de Kosovo surgido tras el conflicto. Mientras en EEUU, su patrocinador durante la guerra es acusado de limpieza étnica, de asesinatos selectivos durante la guerra y purgas en el UÇK. Presidente de Kosovo desde 2007, gana las primeras elecciones tras la muerte de Rugova. Thaçi es considerado en occidente tolerante con el crimen organizado de todo tipo, desde tráfico de armas o estupefacientes, a tráfico de seres humanos, incluyendo las controvertidas granjas de órganos en Kosovo, acreditadas por el informe del Consejo de Europa de 12 de diciembre de 2010 “Inhuman treatment of people and illicit trafficking in human organs in Kosovo”.  En este informe se acusa abiertamente al UÇK de trasladar prisioneros serbios a hospitales en Albania para extraer sus órganos y comercializarlos en el mercado negro internacional. Se estima un número aproximado de unas 500 personas las que desaparecieron en los traslados de prisioneros serbios por el UÇK. Esto no ha impedido la reciente reunión el 10 de noviembre en París con el presidente Macron, con la sombra del veto francés planeando sobre la reunión. En esta reunión Thaçi ha asegurado el mutuo reconocimiento entre Belgrado y Pristina si el acuerdo de intercambio de territorios llega a buen término. 

Dentro de la UE la cuestión de Kosovo también levanta ampollas, ya que hay un bloque liderado por España, compuesto de Rumanía, Grecia, Chipre y Eslovaquia que no reconoce la independencia de Kosovo. 

La estabilidad de la UE parece que se juega en los Balcanes, donde franceses y alemanes juegan sus bazas y representan posturas directamente enfrentadas, sin que parezca importarles mucho la estabilidad de países como Albania. 
La persistente negativa de Francia con respecto a Albania se percibe en la sociedad albanesa como un ataque a la esencia de la sociedad albanesa. Un episodio más de islamofobia,  desprecio hacia la historia y cultura de Albania y volverse hacia otras potencias, por ejemplo Turquía, más afines es una posibilidad muy presente. Incluso se ha planteado la posibilidad de que el recién firmado Mini Schengen entre los países de la región esté abierto a Turquía, y a terceros actores mas decididos a acercar los Balcanes occidentales a sus esferas de influencia, como Rusia, aliado histórico de Serbia, que ve con inquietud el establecimiento de la base aérea de la OTAN en Kucova, y puede aprovechar la oportunidad ampliar su influencia en la región.  O a nivel suprarregional, China, con grandes intereses comerciales en la región. 

Desde hace varios años la influencia turca, país con el que mantiene fuertes lazos culturales se deja sentir en el plano económico, político y religioso, con acciones como financiación de mezquitas y centros religiosos. A nivel político Turquía considera a Albania como pieza fundamental en la estabilidad de la región, y como tal, ambos países mantienen una fuerte relación sobre todo en temas de seguridad, en el que Albania, además de ser socio de Turquía en la OTAN, es uno de sus más fuertes aliados en la lucha contra la organización religiosa de Fetulah Gülen. 
Sin embargo el gobierno francés no parece dispuesto a dar importancia a los cantos de sirena de otros actores políticos en los Balcanes occidentales.

Finalmente, el veto francés evidencia uno de los aspectos más farragosos de la Unión, le hecho de que las instituciones europeas van por un lado y los líderes nacionales por otro. También se pone ene evidencia la perdida de peso específico de la UE en los Balcanes, así como de crédito político, dado que la percepción tanto en Albania como en Macedonia, o Serbia, es que la UE no cumple sus promesas. 

Albania es un país pobre donde la corrupción es parte de la cultura política y social, donde la precariedad laboral obliga a desempeñar varios trabajos para, en el mejor de los casos emigrar, en el peor de los casos para entrar en las estructuras del crimen organizado. La emigración constituye hoy uno de los mayores problemas del país, tanto a nivel interno como a nivel internacional, llegando, según datos de este año del Ministerio de Asuntos exteriores, a doblar a la población residente en Albania, destacando las comunidades albanesas en Serbia, Kosovo y Macedonia del Norte. La integración en la UE supondría una estabilización política y social de Albania y un necesario cambio en la cultura política. Cambio que empujase a Tirana a impulsar e implementar medidas destinadas a convertir al país en un Estado moderno con instituciones funcionales equiparables a cualquier estado moderno. 

Las alternativas están encima de la mesa, han dejado claro los gobiernos de Albania y Macedonia.