Opinión

Argelia 2015-2019

                                                                                                        Por Anwar Zibaoui

Argelia lanzará un nuevo plan 2015-2019 para invertir 210.000 millones de euros, con el objetivo de impulsar una economía productiva y diversificada lejos de la dependencia de los hidrocarburos. 

Este impulso viene precedido de los planes anteriores, el 2005-2009 y el 2010-2014 con más de 400.000 millones para construir infraestructuras, que incluían 1.200 km de autopistas, plantas de desalinización de agua y miles de viviendas. Los resultados fueron modestos, y estuvieron lejos de las expectativas proyectadas debido a la lentitud de las reformas que limitaron la participación de los inversores extranjeros y privados. Ahora, las autoridades, quieren contar con su implicación en el nuevo plan.

La financiación siempre es un factor clave del desarrollo económico, pero no soluciona todos los problemas. Es necesaria una visión de largo plazo que refleje la ambición de construir una economía productiva exitosa, unas instituciones sólidas la y participación de todos los actores. 

Argelia dispone de 154.000 millones de euros en reservas de divisas y 54.000 millones del fondo de estabilización, que ayudarán, pero no serán suficientes. La economía argelina, pese a su potencial de crecimiento, tiene problemas estructurales, el excesivo peso del Estado y la producción de hidrocarburos como principal fuente de riqueza. La proyección de crecimiento del PIB para 2015 es del 3%, y de un 4,2% sin hidrocarburos. Al ser un importante proveedor de gas para Europa, Argelia tiene posibilidades para reposicionarse en el mercado mundial mediante la explotación a su favor de la crisis entre la UE y Rusia, que suministra el 30% del gas a Europa, por el 10 que proporciona Argellia.

España sigue siendo el primer cliente de Argelia y su cuarto proveedor, con intercambios que alcanzan los 15.000 millones de euros. El 50% del gas que consume España viene de Argelia. Unas 270 empresas españolas se han instalado en este país y muchas son compañías de sectores como la construcción y la obra pública que han ganado suculentos contratos, como por ejemplo los 2.000 millones de euros ganados por 10 licitaciones de 12 de plantas desalinizadoras.

También Argelia gasta más de 50.000 millones de dólares al año en importaciones de bienes, productos alimenticios y farmacéuticos. El país cuenta con todos los recursos humanos y materiales para hacer su revolución económica y situarse entre las potencias emergentes. El problema no es económico, pero ahora es necesaria la valentía política de un país que aparentemente se niega a crecer