Opinión

Argelia, malestar ante la amenaza a la nacionalidad

Atalayar_presidente Argelia

Los argelinos han recibido con sorpresa e indignación el anuncio de que se retirará la nacionalidad a los nativos residentes en el extranjero que perjudiquen los intereses del Estado. La advertencia fue lanzada por el ministro de Justicia, Belkacem Zeghmati, sin especificar más detalles. ¿A qué tipo de amenazas se refiere el Gobierno?, se preguntan los medios de comunicación y muchos políticos que entienden que se tratará de denuncias y críticas.

El malestar que ha causado la amenaza coincide con la reaparición en las calles de las principales ciudades, empezando por la capital, del movimiento de protesta Hirak que consiguió en su momento derrocar al veterano presidente Bouteflika. La opinión pública considera que, según van pasando los meses, más allá de un cambio de nombres en el poder, nada ha cambiado ni en la mejoría económica ni en el ámbito de las libertades. La impresión general es que esta medida tan impopular estimulará aún más el descontento.

Hasta el momento, el Gobierno no ha explicado ni en que va a consistir está amenaza, más allá de la retirada del pasaporte, ni cuáles son las razones de que haya sido anunciada en un momento tan delicado como el que se está viviendo en el país. El nuevo presidente, Abdelmadjid Tebboune, regresó hace un par de semanas a Argel después de dos meses de ausencia recibiendo tratamiento médico en el extranjero, y hay quien entiende que no se anunció antes respetando su ausencia.

Las especulaciones se centran en los conflictos que, a pesar de los años transcurridos desde la independencia, continúan empañando con frecuencia las relaciones con Francia. La memoria continúa a flor de piel y se insiste que los conflictos, a menudo pequeños, son aprovechados en Argel para distraer la atención de algunos problemas internos. Por otra parte, es evidente que entre la numerosa colonia de emigrantes argelinos en Francia hay activistas que estimulan la tensión  en su país de origen.

Cuentan para ello con la facilidad de acceso a los medios de comunicación franceses que en Argelia tienen una presencia constante y son los que realmente ejercen influencia. Frente a la libertad de la prensa francesa, el control de los medios locales denuncia por si solo la escasa credibilidad que merecen. La amenaza de retirar la nacionalidad de algunos parece evidente que responde a la intención de silenciar informaciones y opiniones discrepantes. Y de atemorizara sus autores.

Muchos analistas ven en una decisión de esta naturaleza tan impopular una prueba de la debilidad del nuevo régimen que continúa bajo de influencia directa de los militares. La mala situación económica que atraviesa el país y las secuelas de la pandemia originan también mucho malestar especialmente en las ciudades, donde el desempleo ha aumentado en el último año de manera alarmante y la capacidad de movilización es infinitamente superior que en el medio rural.