Opinión

Biden ante su primer gran discurso a la nación

Atalayar_Joe Biden

El presidente norteamericano llega a su día número 50 como máximo responsable de estados Unidos. Y es el momento de parar las máquinas y dirigirse al país en horario de máxima audiencia, las ocho de la tarde de la costa oeste, para poder encabezar los grandes programas informativos de las televisiones. Será la primera vez que el presidente toma la palabra desde el despacho oval para dirigirse a un país que está haciendo los deberes, y que observa orgulloso la respuesta de todos ante el desafío de la pandemia. Ahora que precisamente se cumple un año desde que las autoridades sanitarias declararan la pandemia mundial.

Las cifras más generales de la situación en EEUU confirman el país al que Biden se dirigirá esta noche. Más de medio millón de personas han muerto en Estados Unidos, uno de los más afectados tanto en fallecidos como en número de contagios. Pero con luz al final del túnel. La campaña de vacunación alcanza niveles de penetración sorprendentes, que superan incluso a los de Israel, el país que está sorprendiendo al mundo con su fiabilidad al inmunizar a la población. Cien millones de dosis más serán adquiridas a Johnson & Johnson para que no ocurra lo que los europeos estamos sufriendo, vacunaciones con freno y marcha atrás por la nefasta gestión política.

La economía ha caído un 3,5% en el año de la pandemia, el peor dato desde la victoria en la Segunda Guerra Mundial. El riego generoso que va a suponer el plan de casi dos billones de dólares recién aprobado en la Cámara de Representantes confirma que todos los recursos se han puesto al servicio de la recuperación. Los ciudadanos están recibiendo estos días cheques individuales por familia en un plan de ayudas directas, no a las empresas o los negocios como se plantea en Europa y España, sino a las unidades familiares. Hasta 400.000 millones dólares circularán por este procedimiento para que no se pare la economía y realmente, sin falsos eslóganes ni realidades impostadas, nadie quede atrás. Las escuelas reciben por su parte 126.000 millones más, para poder reabrir y dar una enseñanza sin interrupciones. Nulo intervencionismo cuando no hay emergencias, pero decisiones firmes para salvar el país cuando llegan los imprevistos. Un país admirable, éste al que Biden se dirige ésta noche, en todos los extremos que queramos analizar.

Es fácil imaginar el ritmo de trabajo que el presidente ha imprimido a sus primeros cincuenta días en la Casa Blanca. Nada que ver con el sleepy Joe que pintaba ridiculizante el ahora prejubilado Donald Trump durante la campaña. Ha dado sus primeros pasos además en política exterior, con importantes advertencias a China y a Irán, bombardeos incluidos. El mandato empieza hiperactivo, respondiendo a los deseos de Biden de romper con la etapa anterior y correr velos de esperanza sobre la mitad de la población norteamericana, dado que la otra mitad parece más o menos fiel al republicano y a sus formas. La semana que viene se producirá el primer encuentro de alto nivel de su administración con Pekín, con Anthony Blinken a la cabeza en una cita para la que se ha elegido como escenario la capital del estado de Alaska, Anchorage. En ella empezaremos a vislumbrar cómo de tormentosa será la relación con el gigante asiático en aspectos clave para las relaciones internacionales.