Opinión

Biden tiene la victoria en su mano, Trump no se resigna

Donald Trump Joe Biden

A cuatro jornadas del día D (Election Day para los norteamericanos), no hay nada seguro en las presidenciales de Estados Unidos del 3 de noviembre. No sería una sorpresa el triunfo de ninguno de los dos candidatos, dada la vacuna de realismo que las encuestas recibieron hace cuatro años en la contienda perdida por Hillary Clinton, pero Joe Biden está cerca de ser el cuadragésimo sexto presidente del país más poderoso del mundo. 

Casi 80 millones de electores han votado ya, la mitad de los que lo hicieron en 2016. Hay una enorme movilización temprana del voto, lo cual ha encendido todas las alarmas en la candidatura de Trump, aunque son muchos los factores que pueden incidir en ese hecho incluido el temor a acudir al colegio electoral el día que más aglomeraciones habrá, y sortear así el riesgo al coronavirus. Pero eso va a provocar seguramente una demora en la contabilización de los resultados, con el efecto tremendo de que la noche electoral no termine con el anuncio del ganador y el suspense se prolongue durante días. Personalidades relevantes como Mark Zuckerberg ya han manifestado su temor aun estallido de violencia en las calles en este tiempo que dure la incertidumbre, y cadenas de tiendas como Wallmart han retirado armas y munición de sus estantes. ¿Exageración, o peligrosa realidad? El caldo de cultivo de los brotes radicales es la incertidumbre, y si se prolonga demasiado no sería extraño que las calles recibieran el mazazo de las protestas. 

Esa situación sería mucho más complicada aun si se produce el temido empate a 269 compromisarios. Las denuncias de posible fraude volarán sobre las cabezas de los estadounidenses, y la limpieza del proceso sería puesta en entredicho. Thomas Jefferson y John Quincy Adams saben bien de qué va esto. Pero antes de llegar a ese punto de esquizofrenia, conviene analizar los datos tal y como hoy los tenemos. 

Los ‘battleground states’ suman 133 votos electorales, en casi todos ellos gana por poca diferencia el demócrata, pero las cosas se están apretando a cada minuto que pasa. Las diferencias mínimas en los estados donde hay empate se han recortado aún más por parte del presidente: Iowa ha pasado en veinticuatro horas de una diferencia de dos puntos favorable a Biden a solo uno; Arizona está en empate total a 47% para cada uno, cuando Biden tenía tres puntos de ventaja hace dos días; en Carolina del Norte la ventaja de Biden era de dos puntos a mediados de semana y hoy está en sólo seis décimas; en Georgia, donde los dos puntos de distancia se han visto reducidos a cuatro décimas; y en Texas, donde ha aumentado la pírrica ventaja a favor de Trump, de dos puntos a 2,3. Ohio es el único de los dos estados con empate técnico en el que Trump ha bajado en las últimas horas, desde el punto de ventaja que mantenía sobre Biden a clavar los dos registros en 46,2. El otro es Florida, donde Biden ha intensificado su campaña semivirtual y donde ha arañado dos décimas a su rival. Lo cierto es que hay una tendencia de ligerísima subida favorable a Trump en esta recta final de la campaña. 

Georgia está en términos de empate, y si cayera del lado de Biden sería el primer candidato demócrata que gana en el estado de Atlanta desde que Clinton se impuso a Bush padre en 1992. No se está hablando mucho de este territorio, apagado por los titulares que concentran estados más disputados como Arizona, pero los 16 compromisarios que otorga le hacen en las actuales circunstancias un papel muy importante, aunque no decisivo.

La tragedia del republicano es que necesita ganar los estados ‘likely Trump’ como Kansas, Montana y Alaska, ganar en todos los estados con empate que hemos diseccionado, y aún así necesitaría arrebatar a su oponente alguno de los estados ‘likely Biden’ como Pensilvania, una de las joyas más codiciadas por sus veinte delegados. 

Pese a la distancia que dan los sondeos nacionales, Biden tiene muy ajustada su posible victoria, y necesita afianzar la victoria en los estados en los que su triunfo es sólo probable: Pensilvania, Michigan, Wisconsin, Minnesota y Nevada. No puede permitirse perder ninguno de ellos, porque sumados a los que tiene asegurados (19 en total) la cifra que alcanzaría sería de 279 compromisarios en el Colegio, demasiado justa para asegurarle la presidencia. Eso, suponiendo que Trump ganará en los mencionados siete estados donde hay empate técnico a cuatro días de las elecciones. Si de estos ‘tie-states’ Biden logra que caigan de su lado Florida, Carolina del Norte y Georgia, su victoria será segura, incluso si es sólo Florida. 

El resumen del análisis es un titular doble: Biden ganará las elecciones si afianza su triunfo en esos cinco estados, pero Trump no se da por vencido y está recuperando terreno, aunque sea de forma lentísima y milimétrica.