Opinión

Cómo influye la retirada de Estados Unidos de Oriente Medio 

AFP/ ANPREET ROMANA - Regimiento de Marines de la 2ª Brigada Expedicionaria de Marines en el Campamento Dwyer en la provincia de Helmand en Afganistán

Desde mayo, Estados Unidos ha iniciado la retirada de algunas de sus tropas estacionadas en Oriente Medio. Es bien sabido que las bases de retaguardia estadounidenses se encuentran principalmente en Arabia Saudí, Kuwait y Jordania, para gran disgusto de las poblaciones locales que nunca han aceptado la huella estadounidense en su suelo. Con la retirada de las baterías antimisiles en estos tres territorios, miles de soldados estadounidenses abandonan la región y se reducen las defensas antiaéreas en Oriente Medio. 

Es una segunda vida la que se les promete a estos ejércitos. En Estados Unidos, incluso más que en otros lugares, nada se pierde, todo se transforma. "Algunos de estos equipos se enviarán a Estados Unidos para que reciban el mantenimiento y las reparaciones que tanto necesitan. Otros serán redistribuidos a otras regiones", dijo lacónicamente Jessica McNulty en el Pentágono. El ejército estadounidense se está reorganizando, cambiando las prioridades y advirtiendo sobre un posible regreso. "También mantenemos la flexibilidad para enviar rápidamente fuerzas de vuelta a Oriente Medio si es necesario", continuó la misma fuente. Joe Biden y su administración están redistribuyendo las cartas y anunciando nuevos equilibrios en la región según sus intereses y los de Israel. Nadie ignora que el arsenal militar antimisiles estaba destinado a Irán. Washington consideró necesario controlar el espacio y en sus demostraciones de fuerza no escatimó en la profusión de medios. Sin embargo, bajo los auspicios del apaciguamiento, la administración del nuevo presidente espera restablecer los acuerdos de Viena. 

Más allá de Oriente Medio, es Asia la que preocupa hoy a Estados Unidos. En un momento en el que el Partido Comunista Chino celebra su centenario y Pekín extiende su poder e influencia por gran parte del continente, protegiendo regímenes totalitarios como el de la junta militar de Myanmar, Estados Unidos cambia de rumbo y se replantea su política de seguridad internacional, aunque ya había empezado a pensar en ello. A modo de recordatorio, antes de finalizar su mandato, Trump había esbozado un traslado de sus tropas al Pacífico para hacer frente a la amenaza china. Hoy se confirma esta dirección bajo Biden pero no olvidemos que en 2011 y bajo la administración Obama ya se había iniciado una política de enfoque en Asia. 

Estados Unidos es consciente de que se ha visto envuelto en múltiples conflictos y guerras en los últimos años. 20 años de guerra en Afganistán han costado la vida a más de 2.000 estadounidenses, pero "ha llegado el momento de poner fin a la guerra más larga de Estados Unidos", declaró recientemente el presidente estadounidense.

Hoy Washington no sólo se retira de estas guerras y suelta amarras al Pacífico, sino que anima a sus aliados a hacer lo mismo e incluso a recuperar a sus nacionales en Irak y Siria. "Estados Unidos sigue instando a los países -incluidos los socios de la coalición- a repatriar, rehabilitar y, en su caso, procesar a sus ciudadanos", había invitado el jefe de la diplomacia estadounidense, Anthony Blinken Europe, desde Roma.   

Francia, por ejemplo, el proveedor europeo de yihadistas a Daesh (1.200 salidas según cifras oficiales) no quiere repatriar a sus nacionales que combatieron en las filas del grupo terrorista. Esta posición es compartida por el Reino Unido y Suiza. Sólo Italia recupera a sus ciudadanos alistados en las filas del EI y los juzga en su territorio.  Según Human Wright Watch, más de 63.000 mujeres e hijos de combatientes del Daesh están retenidos en campos gestionados por las Fuerzas Democráticas Sirias dirigidas por los kurdos. Los detenidos son nacionales de 60 países diferentes. Y hay otros 10.000 combatientes extranjeros retenidos en Siria. 

La desvinculación de Estados Unidos del grupo terrorista Estado Islámico se refleja también en su retirada del Sahel junto a Francia. El EI, que ha perdido terreno en Irak y Siria, se está redistribuyendo masivamente en África. 
A modo de recordatorio, Francia ha anunciado recientemente el fin de la Operación Barkane en un momento en el que cada vez más países caen en manos de grupos terroristas afiliados al E.I. Se trata, por tanto, de una nueva arquitectura de seguridad global que se pone en marcha para los próximos años. El perímetro de intervención de Washington no se está reduciendo, sino que está cambiando de dirección. La potencia económica, cultural y militar estadounidense no tiene intención de ceder su lugar a Xi Jinping.