Opinión

California vota la destitución del gobernador

Gavin Newsom

Los 22 millones de californianos están convocados el próximo día 14 a participar en una votación sobre la continuidad en el cargo del gobernador del estado, Gavin Newsom. Contemplado desde nuestra óptica, podría decirse que la convocatoria de esta consulta popular es una mezcla de censura, referéndum y elecciones, porque de hecho lo incluye todo.

Los votantes tendrán que expresar en la misma papeleta si Newsom, del Partido Demócrata, debe ser destituido y, en ese caso, quién deberá sustituirle.  La consulta ha despertado un interés extraordinario en todo el estado y de manera especial en Sacramento, la capital y centro de actividad política. Cabe recordar que California estaría por sí sola entre los diez países más ricos del mundo a pesar de ser un estado dentro de Estados Unidos. 

La moción que lleva a la destitución del gobernador es en buena medida una herencia de la etapa presidencial de Donald Trump en la que fue objeto de permanentes ataques. La campaña de descrédito y acusaciones se ha mantenida cada vez más activa a lo largo de estos meses por el Partido Republicano. El proceso en marcha es descrito oficialmente como revocatorio.

Las encuestas pronostican que Newsom conseguirá mantener el cargo por un escaso margen de votos. Prácticamente todos los periódicos del estado respaldan su continuidad y rechazan las acusaciones lo mismo que la opinión pública también se muestra mayoritariamente a su favor. Se estima que la clave está en el voto hispano que representa un tercio del censo y está menos definido.

Al voto de destitución se suma la propuesta simultánea de elección del sucesor en el caso de que el puesto quedase vacante. Se presentan 46 candidatos, en su mayor parte republicanos e independientes, entre los que aparecen muchos nombres conocidos del cine y de la gran empresa.

Conforme a las normas establecidas, muy polémicas en los medios, Newsom sería destituido en el caso de no superar el 50% ni si dentro de la mayoría relativa de votantes que sostienen su continuidad alguno de los candidatos que aspiran a la sucesión alcanzase más votos. Su problema es que no puede figurar en la lista de candidatos a sucederle.