Opinión

China y los países musulmanes

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La vinculación de China con los países musulmanes asiáticos se ha conformado como un bloque en contra peso a Estados Unidos y a los países que mantienen relaciones con este. Huntington en su obra “Choque de Civilizaciones” ya hablaba de esta alianza Confuciano-Islámica y como, sin ser un frente directo, sí que supondría una pérdida de poder para Occidente. 

En la actualidad, es a través de programas como la Nueva Ruta de la Seda (The Belt and Road Initiative) que los acuerdos bilaterales entre la China y gran parte de los países musulmanes han crecido. Debemos tener en cuenta que es en Asia donde se encuentra el 65% de musulmanes, siendo el continente de nacimiento de la mayoría de estos como también de Estados autoproclamados islámicos. 

Para que China pueda seguir con su expansión tanto económica como de seguridad energética y de influencia, debe controlar Asia primero, tanto el Este, el Sur, el Oeste y el Sudeste Asiático.

China e Irán 

El 26 de marzo de 2021 se firmó el acuerdo sino-iraní que proporcionará durante 25 años inversión y colaboración China a Irán. Este acuerdo ampliaría la presencia de China en muchos sectores, desde la energía y la banca hasta las telecomunicaciones y las infraestructuras. También ofrecería cooperación militar, incluida la formación conjunta, así como investigación y cooperación en defensa. A cambio, China recibiría un fuerte descuento en su suministro de petróleo iraní durante los próximos 25 años. 

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AP Photo/Ng Han Guan - Este es uno de los campos de internamiento en la región de Xinjiang

Las relaciones entre ambos países no son nuevas, fue en el 1979 a partir de la implementación de la República Islámica de Irán y el comienzo de la transformación post-Mao de China que se normalizaron de nuevo. Ese cambió, provocó que Irán dejase de posicionar-se con el bloque “capitalista” o “pro -EUA” y diera paso a ampliar sus relaciones con países en desarrollo y “antimperialistas”. La victoria de la Revolución Islámica en Irán supuso un cambio fundamental en la política exterior del país, poniendo fin a la política pro-Occidente. Irán adoptó una perspectiva llamada revolucionaria en su política exterior, basada en lo que llegó a conocerse como el lema “Ni Oriente, ni Occidente”. La nueva política exterior, al mismo tiempo que tomaba distancia de los países occidentales y pro-occidentales, favorecía la ampliación de las relaciones con los países revolucionarios, no alineados y del Tercer Mundo. Simultáneamente, China también estaba experimentando cambios significativos en su política exterior en el marco de una transformación mucho mayor que estaba tomando forma dentro del Partido Comunista Chino, fue en el 1978 un año antes del cambió iraní, que en el XI Congreso del Partido Comunista Chino se decidió tomar una línea reformista en el gobierno. 

Se especula que el nuevo acuerdo podría traer a Irán una inversión China de 400$ billones, una cifra no escrita pero que seguiría la política China de comprar infraestructuras e influencia a través de grandes inversiones. Con ello, Irán afianza la relación con su principal comprador de petróleo y gana fuerza de cara a las negociaciones con Estados Unidos, teniendo de su lado a su principal rival. Una fuerza que podrá poner a prueba en las negociaciones para un nuevo acuerdo nuclear. 

El enfrentamiento entre países musulmanes existe, pudiendo diferenciar en la mayoría de las ocasiones entre dos bloques, chiíes y suníes, pero también entre pro-Occidente y los reticentes a este que coinciden con aquellos que tienen una buena relación con China. Para aquellos que se oponen al modelo occidental y a la presencia estadounidense en la región, China es un buen aliado, es un actor que rivaliza con los Estados Unidos y que les proporciona una baza para intentar posicionarse como líderes en su región como pretende Irán.

Pakistán y la entrada a Afganistán 

El 22 de mayo de 2021 se celebró el 70º aniversario de las relaciones bilaterales entre Pakistán y China, unos años que han consistido en cooperación económica y militar. Una cooperación militar cada vez mayor entre las dos naciones que incluye acuerdos armamentísticos, de defensa y ejercicios conjuntos. 

Esta amistad entre ambos países preocupa tanto a los Estados Unidos como a la India. Al primero por la entrada de China en Afganistán y el creciente y antiguo movimiento militar chino en Pakistán, un país vecino. Para la India, miembro del QUAD y aliada histórica de los estadounidenses, siempre es preocupante que haya inversión extranjera militar en Pakistán y más si es procedente de China. Ambos Estados son sus rivales directos y su alianza es una forma de bloquearla. La preocupación de la India va más allá del conflicto de Cachemira y se añade la cuestión terrorista, ya que esta acusa formalmente a Pakistán de financiar terrorismo dentro de su país. 

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PHOTO/REUTERS - Vista general del puerto de Gwadar en Pakistán

Los lazos de China con Pakistán no pueden explicarse simplemente como una función de equilibrio en el arco China-India-Pakistán, sino que va más allá. Pakistán no solo ha apoyado a China en sus conflictos internos, sino que también ha actuado como Estado tapón en las fronteras occidentales de China, frenando la expansión islámica en donde creía que operaban ciertos miembros uigures, ayudando a China con los uigures aun siendo musulmanes. 

Otro factor importante es la ubicación geográfica de Pakistán que consigue conectar China con el Asia Occidental, un territorio de paso para The Belt and Road Initiative (nueva ruta de la seda). El interés chino por Afganistán ha incrementado desde el anuncio de la salida de Estados Unidos del país, viendo la oportunidad de dominar la región. Ese interés no es nuevo, en 2019 el comercio bilateral entre China y Afganistán se duplicó, pasando de 338$ millones (2013) a 629$ millones (2019), según datos de las aduanas chinas. En 2013 la compañía china Overseaes Port Holding Company asumió la gestión del puerto de Gwadar (Pakistán), clave para el comercio afgano-chino y en toda el Asia Central, como también para la conectividad de las políticas de expansión china en la Península Arábiga y África.

La adquisición de la gestión del puerto se llevó a cabo de la misma manera que China lo ha hecho en el puerto de Valencia u otros puertos europeos y africanos. Es a través de empresas privadas de ciudadanos chinos o de expatriados de etnia china, los Huaqiao, que consigue dar un paso más en su expansión económica y de influencia en el mundo. Llegando el Gobierno chino a través de sus ciudadanos como arma geopolítica.

Sudeste Asiático – Malasia

Malasia un país de mayoría musulmana, con el islam como religión oficial, y con una población china significativa, tiene como mayor inversor extranjero a China y ve como su situación geográfica puede mejorar su relación con el gigante asiático. El propósito de la alianza sino-malaya es acelerar el comercio, reducir los atascos en las aduanas, atraer la inversión china en los puertos malayos y desarrollar el puerto de Malaca, que aspira a ser el mayor del Sudeste Asiático en 2025. Esta colaboración con Malasia conecta las mercancías chinas con Singapur y el resto del Indo-Pacífico, como también garantiza la circulación a través del Estrecho de Malaca del comercio chino.

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PHOTO/REUTERS - Carga en el primer buque portacontenedores chino que sale tras la inauguración del puerto del Corredor Económico Chino-Paquistaní en Gwadar (Pakistán), el 13 de noviembre de 2016

Para afianzar esta alianza habrá una colaboración constante entre diez puertos chinos (Dalian, Shanghai, Ningbo, Qinzhou, Guangzhou, Fuzhou, Xiamen, Shenzhen, Haikou, and Taicang) y seis malayos (Klang, Malacca, Penang, Johor, Kuantan and Bintulu). 

Para poder llevar a cabo su política de expansión económica y de influencia más allá de su región, China necesita controlar el Indo-Pacífico, para ello debe incluir a los países de la ASEAN en su estrategia y evitar pasar por puertos e infraestructuras de la India y de otros países del pro-Occidentales. Malasia es una solución para su ruta y una manera de estrechar vínculos con la ASEAN, en un momento que es posible una ofensiva del QUAD a la política expansiva de China.

Los uigures

En su política exterior, los países de mayoría musulmana suelen caracterizarse por la defensa y vinculación con otros musulmanes, grupos, Estados, minorías, entre otros. Su posición en conflictos armados o diplomáticos tiene por regla favorecer la parte musulmana, como ya pasa en el conflicto árabe-israelí. 

En cambio, en el caso de la persecución de los uigures en China es diferente. Países como Pakistán o Turquía han llegado a “retornar” exiliados uigures a China para mantener así su alianza económica y militar con el gigante asiático. El caso turco es el más peculiar, ya que a pesar de mantener grandes lazos culturales como el de compartir una lengua túrquica, una bandera muy similar y el constante apoyo del pueblo turco hacia los uigures, el Gobierno turco prima los acuerdos con China. 

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AP Photo/Ng Han Guan - Una mujer uigur descansa cerca de una jaula que protege a policías paramilitares chinos fuertemente armados que están de guardia en Urumqi, en la región noroccidental china de Xinjiang

Este caso nos ofrece un relato muy diferente al que se dio por parte de Pakistán y Turquía en la reciente escalada de violencia entre Israel y Hamás, ya que ambos países juntamente con Irán y Malasia se plantearon formar una alianza militar con el objetivo de proteger los palestinos. Estos hechos son un ejemplo del funcionamiento del bloque sino-islámico. En el ámbito internacional mantienen las mismas posturas, siendo más intransigentes con el bloque pro-Occidente y más tolerantes y permisivos con China.

Conclusiones 

El bloque sino-islámico se ha definido como la ofensiva u oposición a Occidente. Con China como líder erigiéndose como una superpotencia global tiene aún un gran recorrido por delante. A través del interés de expansión chino y su rivalidad con los Estados Unidos, los Estados Islámicos, como son el caso de Irán, Pakistán y Malasia tienen la oportunidad de desafiar el resto de los actores en su región y ganar una mayor influencia en ella. 

En la actualidad, Occidente sufre una pérdida de influencia global, seguido de tensiones y fracturas internas. No obstante, intenta e intentará obstaculizar el crecimiento chino y potenciar a aquellos Estados con los que tengan una mayor relación. Políticas como los Acuerdos de Abraham intentarán que Estados Unidos y sus aliados lideren la región, oponiéndose al bloque Sino-Islámico en este caso liderado por Irán. The Belt and Road Initiative será un punto clave a atacar por parte del QUAD y seguramente el más difícil, ya que es una de las políticas chinas más extendidas. La constante rivalidad entre la órbita de Estados Unidos y China aumentará y el bloque Sino-Islámico será clave para hacerle frente. 

Meritxell Perelló Pinto/ Colaboradora del área de Conflictos Armados y prevención del terrorismo de Sec2Crime.

Webgrafía:
  • https://thediplomat.com/2021/06/chinas-afghanistan-challenge-and-the-central-asian-dilemma/
  • https://asia.nikkei.com/Politics/International-relations/China-and-Pakistan-ink-military-MOU-to-counter-US-India-pact
  • https://carnegieendowment.org/2021/05/24/how-china-and-pakistan-negotiate-pub-84592
  • https://www.iiss.org/blogs/analysis/2021/04/china-iran-deal
  • https://www.clingendael.org/publication/new-map-belt-and-road-initiative
  • Shariatinia, Mohsen. (2011). Iran-China Relations: An Overview of Critical Factors. IRANIAN REVIEW of Foreign Affairs. 1.