Opinión

Condena a la Nación

Fachada del Tribunal Supremo

Permítanme que empiece pidiendo perdón a los golpistas. A los golpistas sin golpe. A unos ensoñadores románticos que querían romper España. Desde hace meses hemos venido transmitiendo en vivo y en directo lo acontecido en Cataluña. Tras la aprobación de las leyes de desconexión –una copia exacta de  la Ley Habilitante de Hitler del año 1933- relatamos el referéndum ilegal del 1-0 de 2017, acudimos a la histórica manifestación del 8-0 tras el llamamiento del Rey. Luego contamos el pleno de la proclamación de la República catalana aquel 27 de octubre por el escapista Puigdemont. 

Vivimos en el Senado la tarde aquella en la que se aprobó el 155 descafeinado, denunciamos la huida del poco honorable president y la encarcelación de los acusados mientras instruía la causa  el juez Pablo Llarena.  Evidenciamos la presión del gobierno sobre la Fiscalía General y la Abogacía del Estado y  tuvimos el privilegio de escuchar el acoso y derribo de Edmundo Bal –dimitió con honor y dignidad-,  y, finalmente, seguimos muy de cerca el juicio del proceso en el Alto Tribunal. Desde el pasado lunes, los presos no son golpistas; cierto,  pero jurídicamente hablando sí son unos delincuentes. Delincuentes y sediciosos.

El juez Pablo Llarena
El juez Llarena
La sentencia de Sánchez

Los hechos encajaban perfectamente en el artículo 472 del Código Penal como demostraron los fiscales con Javier Zaragoza al frente; un delito contra la Constitución cuyo supuesto específico es la de “declarar la independencia de una parte del territorio nacional”. Lo de violencia sí, violencia no se ha inclinado por el no. No hubo suficiente. La rebelión en caso de tentativa se descartó y en aras del consenso el presidente de la Sala, Manuel Marchena, optó por rebajar las penas hasta homologarlas con las peticiones del Gobierno. ¡Qué coincidencia! Esta es la sentencia de Sánchez y le proporcionará –le está proporcionando ya- grandes beneficios políticos. Con esto y con la exhumación de los restos de Francisco Franco, éxito asegurado el 10-N. La sentencia humilla al juez instructor, a los fiscales, al Monarca que puso en pie al país el 3 de octubre de hace dos años ante la inoperancia del Ejecutivo y de los partidos políticos y condena a la Nación y en especial a los españoles constitucionalistas que viven en Cataluña.

La fiscal general del Estado María José Segarra
La fiscal general del Estado María José Segarra
Un pasteleo judicial

Ya es vergonzoso que la sentencia se haya filtrado 72 horas antes,  desde el corazón mismo del Palacio de Justicia, siempre al mismo medio de comunicación, que ha apoyado a los rebeldes. El traidor estaba dentro de la Judicatura. Esta condena de los delincuentes políticos les libera del fantasma del golpismo y les convierte en alborotadores, (en héroes),  lo mismo que  hacen a estas horas en el Principado los CDR y los agitadores del “tsunami democrático” en esta semana de ira, asediando el aeropuerto y paralizando las calles en Barcelona. ¿Por qué el Gobierno no militariza este vandalismo para acabar con el proceso revolucionario? Marlaska, Ábalos y Sánchez mirarán para otro lado. Lo grave, lo más grave es que en España no existe el delito de secesión. Gracias Felipe González, gracias Juan Alberto Belloch, gracias Margarita Robles. Ni el de la convocatoria de referéndums ilegales. Gracias ZP, gracias José Antonio Alonso. 

Este pasteleo judicial es una cobardía que deja desarmado al estado de derecho en España. Si a ello le unimos el llamamiento a la desobediencia de las autoridades de la Generalidad –Torra es el representante del Estado en esa CCAA- estas penas mínimas ya no necesitan indulto. Todos a casa –“haciendo un Pujol hijo”- todos a casa por Navidad.  Los terminarán dando condecoraciones pensionadas. Ahora nos enteramos que los líderes del procès usaron la promesa de independencia como un señuelo. Es decir, todo era una broma, como sugiere el Supremo. Este ilusionismo buenista por unanimidad nos destruirá. La sentencia juzga ensoñaciones, no hechos. En suma, blanquea el golpismo. 

Las penas de entre 9 y 13 años son el mejor pasaporte para dar el golpe definitivo. Porque el proceso no ha terminado. La independencia es su estación término. 

Manifestaciones secesionistas
Manifestaciones secesionistas

Si  los siete magistrados  tan piadosos con los delincuentes como temerosos con Europa creían que esta rebaja amainaba al nazionalismo catalibán, se equivocan. Su generosidad pastelera ya ha sido descrita como una  venganza. Y la propaganda de Diplocat ya ha inundado de victimismo desde la BBC a Bloomberg, pasando por el NYT, The Guardian, Le Soir y Le Figaro,  los verdaderos generadores de opinión pública mundial. ¿Qué hace nuestra diplomacia en el exterior? Lo mismo que con Rajoy: nada de nada. Si perdemos la propaganda de la mentira nunca recuperaremos el relato de la verdad. 

Las reacciones internas

Los políticos en prisión cinco estrellas amenazan con la llegada del fin del mundo. Mientras la deslealtad no se castigue con penas de inhabilitación política y económica extensas, esto solo empeorará. El presidente del Gobierno ha salido a la palestra para decir que “garantiza el absoluto cumplimiento de la sentencia”. Una obviedad en español y en inglés. 

Casado y Rivera han ofrecido su leal colaboración al presidente en funciones para que cumpla  y haga cumplir la ley. Empezando por la Constitución. Continuando con que el castellano no sea perseguido en Cataluña. El líder naranja ha pedido, además, una reunión urgente en Moncloa con el doctor Sánchez y con el líder del PP para establecer una unidad de acción. Moncloa ha dicho no. Lo exige el hombre fuerte de Ferraz, Miquel Iceta. 

Si yo tuviera algo de influencia sobre los tres políticos, no solo les recomendaría cerrar una hoja de ruta constitucionalista sino que les pediría que explicasen la sentencia en el Congreso, ante el Pleno de Estrasburgo en el Capitolio para explicarle a sus señorías que quien le echa un pulso al Estado lo pierde. Y a continuación, los tres se  reunirían con la sociedad civil catalana  para decirle alto y claro  a los constitucionalistas que no están solos. Naturalmente que a esto último, también se opondría el primer secretario del PSC. Y les exigiría, además,   que reformaran en caliente y de una vez el CP  para evitar este bochorno judicial.

Ningún presidente ha viajado nunca a Barcelona para enviar este mensaje tan urgente y necesario a nuestros compatriotas abandonados en el noreste de España. Los encuentros de Rajoy-Soraya les llevaron  a confirmar  públicamente que “como eran ilegales los dos referéndums, no se celebraron nunca”. Unas lumbreras. Sánchez-Pérez Castejón, recibió en Moncloa a Torra con el lazo amarillo de los políticos presos y luego le tendió una encerrona con los 21 puntos de la vergüenza de Pedralbes –relator internacional incluido- que solo la manifestación de la Plaza de Colón logró parar.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez

Es lógico que Sánchez sienta agradecimiento a Pdecatos y a ERC que le auparon con UP y PNV al Gobierno de la Nación. Y ahí sigue. Ahora tendrá que decidir quiénes son sus compañeros de viaje, sobre todo tras conocer las reacciones de Iglesias –“frente a las derechas incendiarias y a un PSOE riverizado, Unidas Podemos representa el diálogo, la empatía y la fraternidad en Cataluña”. Este admirador del Che sigue apostando por el inexistente derecho a decidir y el referéndum. Errejón considera la sentencia desproporcionada y mantiene su filosofía populista de Más país, menos España. 

Abascal y Vox se personaron en el procés y ya han recurrido la sentencia al TC por considerarla impropia al descartar el delito de rebelión. Los peneuvistas y los herederos de Eta, en la misma senda de deslealtad con la Nación.

Enseñanzas de una sentencia perversa

Acatamos la sentencia porque proviene de un tribunal democrático y garantista; pero los hechos que vivimos no se reducen a la sedición. ¿No hubo al menos conspiración para la rebelión? ¿No existió rebelión en grado de tentativa? ¿Declarar la República de Cataluña en el Parlament no es secesión, aquí y en Pekín?

Los españoles pocas veces tenemos el valor de encarar con coraje el futuro. Con la ley en la mano, era el momento de parar los separatismos en País Vasco, de Navarra, Cataluña y en el resto de los paísos catalanes (Baleares, Valencia y Aragón. Lo del Rosellón francés va un farol. Lo más escandaloso es que todo les sale gratis total. 

La primera enseñanza que tenemos que sacar de este potaje jurídico que no contenta a nadie – pasó lo mismo con la sentencia del  11-M del arrogante y bizcochable Gómez Bermúdez- es que nunca se podrá aplicar el delito de rebelión contra los golpistas verdaderos. Momento para reformar el CP en profundidad. 

El fiscal Zaragoza
El fiscal Javier Zaragoza, durante el juicio al 'procés'

Ante tanta ausencia de lógica y de sentido común, convendría, además,   A) modificar la ley electoral para que en el Congreso solo se pueda entrar con un mínimo del 3 o el 4 % de sufragios a nivel nacional. B) instaurar el delito de secesión que combate directamente el separatismo en la Nación. C) Juramento único para todos los cargos electos (diputados, senadores, parlamentarios regionales, alcaldes, concejales, funcionarios  y cargos “digitales”) que no adquirirán la condición de servidor público si no acatan la Constitución y las demás leyes del Reino. Si no juras lealtad, no cobras. Y en el supuesto que esa deslealtad se manifieste se podrá inhabilitar sin empleo ni sueldo a cualquier funcionario que atente contra la unidad de la patria, colabore en ello o malverse fondos públicos. (Léanse ustedes las diez líneas de la enmienda XIV de la Constitución americana que han impedido que nunca haya habido una sola rebelión en los Estados Unidos). Y por supuesto, ni un indulto a los golpistas, corruptos y corruptores. 

¿Sabían que desde que comenzó el desafío secesionista en Cataluña no se ha legislado nada para poder neutralizarlo? Hace no mucho el presidente en funciones aseguró en un mitin que el camino en Cataluña es el diálogo entre los propios catalanes para vivir en comunidad (en convivencia), como si la soberanía nacional dependiera de ellos, y luego,  recomendó mucho diálogo y mucha ley. Ley y dialogo, por este orden. 

Los constitucionalistas estamos preocupados porque el PSOE –siempre el PSOE- es el que tiene la llave de la gobernabilidad. Y pocas veces cumple con su deber. O PSOE, PP, Ciudadanos y Vox se unen, o los nacionalismos excluyentes y los comunistas bolivarianos y populistas romperán España de parte a parte. “La independencia es el camino”, señalaba minutos después de conocer la sentencia Laura Borràs, portavoz del PDeCAT en el Congreso de los Diputados. En vez de inhabilitarla política y económicamente, le pagamos un sueldo. No nos lo tomamos en serio pero por eso ellos “lo volverán a intentar. 

El nazionalismo es el mayor cáncer de la democracia. Dice Sánchez –y Sánchez dicen que es un hombre honrado- que entramos en un tiempo nuevo. ¿Tiempo nuevo? Más hilo a la cometa, señor presidente. Todo es rancio. Todo medieval. Esta sentencia maldita abre la puerta de par en par al golpismo inacabado. Hasta aquí ha sido un ensayo general con todo. Mañana empezaremos a ver las representaciones en vivo y en directo de las sonrisas de odio.  Esto no es una “ensoñación” como declara el TS sino una “pesadilla  supremacista”. No es un delito de orden público sino un torpedo nazi contra la Constitución y contra la Monarquía Parlamentaria. Es la hora del constitucionalismo sin fisuras y sin complejos. España y Europa son nuestra esperanza. La Carta Magna, el único sendero.