Opinión

Contar las migraciones

Migrantes en España

Conocemos los sucesos que atañen a las migraciones y los migrantes a través de los medios. Las noticias, los reportajes o las crónicas nos dan cuenta de distintos “hechos” protagonizados por estos viajeros empujados a desplazarse: personas que intentan entrar en Europa o en Estados Unidos a través de las diferentes fronteras y de distintos modos (en precarias embarcaciones que cruzan el Mediterráneo o en trenes “de la muerte” que atraviesan México), impulsadas por razones de mera subsistencia, que huyen de la violencia o del hambre o de ambas cosas a la vez… La narración periodística, fáctica, se ciñe a la realidad mediante el lenguaje y las imágenes que la construyen.

Las migraciones y los migrantes están también presentes en otras formas de contar que, adscritas a lo que convencionalmente llamamos literatura, no constituyen sino un continuo con las narraciones periodísticas canónicas. Me gustaría referirme a dos ejemplos concretos de estas otras formas de contar las migraciones, formas vecinas a los relatos prototípicamente periodísticos y que, por la proximidad de lo que refieren a la actualidad puramente noticiable de estas semanas, han venido a mi memoria recurrentemente en los últimos días. 

Comienzo por el relato más reciente, Tirar del hilo, la última novela publicada en español (marzo de 2020) protagonizada por el comisario Salvo Montalbano, el personaje de ficción creado por el novelista italiano Andrea Camilleri, recientemente fallecido. Como el lector probablemente conozca, el comisario Montalbano ejerce su actividad en Vigàta, una localidad imaginaria (trasunto de Porto Empedocle, la ciudad natal de Camilleri) perfectamente ubicable en la isla de Sicilia. Esta novela policiaca, la vigesimonovena dedicada por Camilleri a Montalbano, recoge en una de sus tramas la constante llegada de pateras a las costas sicilianas, imbricando ficción y realidad: las personas anónimas de las noticias y reportajes de los medios tienen aquí nombre y voz: la ficción se nutre de la realidad y, a su vez, la enriquece con detalles que los relatos periodísticos no suelen proporcionar: los preparativos en tierra para acoger al barco que trae a puerto a los migrantes naufragados, el nerviosismo de estos ante el desembarco inminente, las rutinas policiales, etc. Asistimos a un relato migratorio referencialmente verosímil, inscrito en una modalidad de ficción. Un texto literario que da cuenta de acontecimientos que el lector reconoce como comunes en las costas del sur de Italia en nuestros días, y que acostumbra a ver en informativos de televisión y a leer en los diarios.

La realidad cotidiana me ha traído también a la mente una segunda lectura, esta un poco más alejada en el tiempo, el libro de Francesc Serés La piel de la frontera (publicado originalmente en catalán en 2014 y en castellano en 2015).  Este libro (un conjunto de relatos veraces en su intención, que recrean un mundo usando el lenguaje, pero sin apartarse de un compromiso de veracidad con los lectores, en una “frontera” ellos también, entre la literatura y el texto antropológico), nos permite acercarnos de una manera privilegiada (por próxima, delicada, ajustada y empática) a la realidad de los migrantes que recolectan la fruta en la comarca del Segrià, que la evolución de la COVID-19 ha colocado en el centro de la información en estas semanas. La situación de las personas que ahora vemos dormir en la calle o en polideportivos acondicionados ha cambiado poco desde la fecha de algunos de los relatos de Serés (datados en los primeros años de este siglo). 

Las páginas de La piel de la frontera nos conducen hasta el interior de las infraviviendas de estas personas, que han recorrido un largo viaje desde Mali, Sierra Leona o Guinea Conakry, hasta parar en Alcarràs, Torres de Segre o Zaidín (ya en Huesca), topónimos que comienzan a resultarnos familiares en este verano de 2020. Y más, nos adentran en sus deseos, en su historia contada por ellos mismos, sin voces interpuestas. Novela policiaca, ensayo literario, crónica, reportaje o noticia, todos relatos que con palabras (e imágenes) componen fragmentos de una realidad que se conforma con ellas, maneras complementarias de contar las migraciones, formas de conocer la “realidad”, de acceder a ella, de crearla al fin. 

 

Luis Guerra, catedrático de Lengua Española en la Universidad Europea de Madrid, es uno de los investigadores principales del proyecto INMIGRA3-CM, financiado por la Comunidad de Madrid y el Fondo Social Europeo
 

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