Opinión

Continuamos con la guerra comercial

Guerra comercial.

La lucha para llegar a un acuerdo entre Estados Unidos y China pasa por que se realice la reunión programada durante el mes de septiembre para mantener conversaciones comerciales para acercar posturas entre Washington y Pekín. Ya que la propuesta china de retrasar los aranceles no fructificó entre los responsables del Gobierno estadounidense.

La calma dentro de los mercados no ha llegado, ya que no hay ningún tipo de avance en las conversaciones y las dos mayores potencias económicas del mundo aún no han llegado a un acuerdo sobre las condiciones básicas de la reanudación de las actuaciones y lo peor de todo es que ambas partes desconfían la una de la otra.

No se ha fijado aún la fecha de una visita de los funcionarios chinos a la capital estadounidense y mientras tanto el discurso de Trump no es del todo conciliador y la imposición de aranceles sigue siendo continuada.

Las dos partes no han logrado ponerse de acuerdo sobre dos puntos fundamentales, el establecimiento de nuevos parámetros para las nuevas conversaciones y el retraso de la ejecución de los nuevos aranceles.

Por su parte, el Gobierno chino parece estar preparado para capear las incertidumbres y las turbulencias económicas. Pekín se plantea presentar una queja ante la Organización Mundial del Comercio contra los aranceles de Estados Unidos en el marco del proceso de solución de conflicto de intereses.

Mientras tanto, las dos partes están siendo dañadas y la guerra que comenzó Estados Unidos parece haber causado más daño que ventajas. Un acuerdo sería mucho más fructífero para ambas partes, pero el camino de las negociaciones debe ser sincero y abierto, ya que la guerra no está siendo del todo limpia y debería de volver al consenso dentro del entendimiento entre las partes.

Los mercados financieros se están moviendo al ritmo que marcan las negociaciones y lo que menos desea es que las relaciones se terminen rompiendo, para ello las administraciones de ambos países están trabajando, ya que están comprobando que cualquier movimiento o giro inesperado en las negociaciones perturba la estabilidad del mercado.