Opinión

Coronavirus y fusiones bancarias

Fusión de Bankia y CaixaBank

El plan de llevar a las instituciones de crédito de la Unión Europea (UE) hacia una nueva era ya estaba sobre de la mesa del Banco Central Europeo (BCE) desde que la francesa Christine Lagarde tomó posesión como nueva dirigente del organismo, en noviembre del año pasado; y la Vicepresidencia recayó en el español Luis de Guindos.

Se trata de ajustar el modelo bancario: la irrupción del SARS-CoV-2 que, además de la urgencia sanitaria, ha traído consigo daños colaterales en el sistema económico, ha puesto el caldo de cultivo para echar a andar, cuanto antes, las fusiones bancarias. La intención es permitir que las instituciones de crédito sorteen la crisis lo mejor posible, aunque el contexto original partía de la necesidad de tener una Banca más digitalizada, con cada vez menos oficinas y más operaciones virtuales; y hacer un modelo más efectivo, eficiente y con menores costes.

La pandemia ha venido a acelerar el proceso, si los bancos cuentan con mejores mecanismos contra la protección de riesgos de liquidez y de insolvencia, así como de cobertura por créditos y préstamos concedidos, hay instituciones que apenas respiraban tras la crisis financiera de 2008. Ha demorado una década  en ser controlada… y ahora aparece en la escena un nuevo enemigo invisible desatando  la caída del  consumo, la pérdida del empleo, junto con la del ingreso, así como las rebajas salariales. Muchas personas son deudoras de empréstitos.

Otra vez la pesadilla. El sistema  bancario mundial ha experimentado en los últimos 30 años una serie de cambios tratando de responder a los avatares que van dejando las crisis económicas al igual que las financieras: así se han dado fusiones, consolidaciones, quiebras, rescates bancarios e intervenciones gubernamentales unas veces para liquidar y otras para sanear a la institución de crédito y luego venderla.

En ese camino de transformaciones, los modelos han pasado de bancos múltiples, con instituciones mixtas; unos nacionales públicos que luego han sido privatizados y con el paso de los años se han abierto los países a fin de  aceptar la presencia de inversión privada extranjera. De la banca múltiple de la década de 1980 y 1990 se ha dado paso luego a la banca más especializada y el esquema actual encamina hacia una concentración mucho más pequeña de grandes instituciones.

Estos días España con la fusión entre  CaixaBank y Bankia atrapa la atención  internacional, diversos expertos señalan una serie de países con bancos débiles como  candidatos a las grandes fusiones. Se destaca el ahorro de costos, las afinidades y que será un acelerador para la digitalización de los servicios financieros; en el caso de CaixaBank y Bankia entre la búsqueda de sinergias habrá cierre de sucursales y reducción de la plantilla… hasta 8.000 empleados menos.

La unión sumará la mayor cuota de oficinas y de clientes con 20 millones de personas, es decir, casi la mitad de la población de España; su volumen de negocio será por 368.500 millones de euros y unos 555.400 millones de euros en recursos de clientes. Las cifras resultantes de esta unión dan escalofríos, sobre todo porque la experiencia nos ha dejado amargas lecciones: hemos visto quebrar bancos de inversión de raigambre y en el negocio financiero entre más grande es una entidad más grande deberá ser su rescate porque no imagino que un gobierno decida dejar quebrar a colosos de tal magnitud si estos, algún día y en algún momento del voluble ciclo económico, enfrentan cualquier contingencia.

A colación

El tamaño sí importa: entre mayor es el banco, mayor es el riesgo y mayor debería ser su rescate. En España, se habla de la “bondadosa fusión” porque el Estado dejará de ser el accionista principal de Bankia y se saca de la órbita de presiones de partidos de extrema izquierda como Podemos. Esto será apenas el principio de otras fusiones bancarias… La anterior crisis (la de 2008) redujo el tamaño bancario en el país ibérico de 54 a 12 instituciones, tal parece que el nuevo dimensionamiento apunta hacia dejar solo de tres a cinco bancos.

En la actualidad, los bancos más grandes (Santander, BBVA, CaixaBank, Bankia y Sabadell) acaparan el 70% del mercado español ya se habla de fusiones interesantes como BBVA con Sabadell o Liberbank o Abanca; o la de  Santander con Abanca y la de Unicaja con las restantes cajas de ahorro que quedan. Algunos hasta suman al BBVA con Santander lo que, de darse, crearía un titán colosal, pero Ana Patricia Botín es una banquera prudente; ya veremos hacia dónde encamina el sistema.