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Opinión

De las nuevas «revueltas del pan» en el mundo oriental a las revueltas ideológicas en Occidente

pan-libia

Este documento es copia del original que ha sido publicado por el Instituto Español de Estudios Estratégicos en el siguiente enlace

En la actualidad (2022), y respecto al período anterior 2020-2021, parecen incrementarse, de forma lenta pero sostenida, los descontentos, revueltas, y en algunos casos, actos violentos más cruentos, en ciertas zonas de Asia Occidental. A pesar de que estos trastornos tienen un marcado componente económico en casi todos los casos, en ciertos países (Irán, Líbano, Jordania), sociedades musulmanas con base en la sunna, shía, o con una mezcla de ambas, estos brotes parecen partir de unas condiciones socioculturales y religiosas muy específicas.

Al mismo tiempo, se desarrollan conflictos interreligiosos en el subcontinente indio, que muestran las líneas de ruptura de sociedades que no encajan bien dentro del modelo ideal del multiculturalismo.

Comparando patrones de comportamiento social de diversos países, el artículo concluye que, a pesar del énfasis que determinados modelos teóricos ponen sobre las cuestiones económicas como el supuesto «motor» de la historia, lo que muestran los datos es que los conflictos sociales tienen un fuerte componente ideológico. En la vida social de los pueblos todo gira en torno a la lucha por el monopolio ideológico de la verdad.

Introducción: ¿Hacia nuevas «guerras del pan» orientales?

Pocos años antes de la pandemia se hizo un notorio descubrimiento arqueológico en el Desierto Negro de Jordania; se encontraron restos de pan que fue cocido un par de milenios antes de la aparición del cultivo de cereales del período Neolítico1.

El hallazgo coincidía en el tiempo con un período en el cual se incrementaban los costes de pan y combustibles en el reino hachemita. Paralelamente, a finales del invierno de 2018 se engendraban nuevos levantamientos populares en Jordania. Tan solo un año antes, a finales del invierno del 2017 se habían producido protestas relacionadas con el aumento de los precios del pan en Egipto.

Por un efecto de contagio, este aumento de los precios llegaba al Líbano durante los primeros meses de la pandemia, llegando a causar revueltas callejeras2. En Irán simultáneamente esta reciente primavera se han producido disturbios callejeros relacionados con el encarecimiento de más de un 300 % en el precio de los cereales.
Viendo todo este panorama cuesta creer que la dispersión de estas protestas a lo largo de un arco de diversos países del Mediterráneo oriental no pueda estar interconectada. Pero en esta ocasión las protestas han alcanzado ciudades y territorios «occidentales» a lo largo del planeta.

En marzo de 2022 tuvieron lugar graves disturbios de la mano del independentismo corso en la isla francesa de Córcega; sin embargo, el punto de partida fue el apuñalamiento, y posterior muerte, de un icono del separatismo corso, Yvan Colonna, a manos de otro preso, salafista.

A nuestro juicio, los acontecimientos descritos deben estar interconectados entre ellos en diferentes ámbitos de carácter geográfico, social o ideológico; de tal modo consideramos que las relaciones entre los diferentes fenómenos y sus posibles consecuencias derivadas, pudiese tener un interés específico de estudio.

El salafismo como epicentro de algunas revueltas «orientales» 

Un suceso de vital importancia, a nuestro juicio, aunque poco atendido en los medios de comunicación occidentales, fue la batalla que tuvo lugar en Al-Hasaka durante diez días, a finales de enero de 2022, entre miles de soldados de las fuerzas de la confederación «democrática kurda siria» del nordeste de Siria y centenares de combatientes de las milicias afines al Dáesh.

La ofensiva supuso la muerte de un importante líder de las fuerzas democráticas sirias, Usman Mahmud Othman, además de la destrucción de la prisión de al-Sina y la fuga de prisioneros del Dáesh, en especial dos emires del mismo grupo terrorista. Pero la victoria final táctica de las fuerzas kurdas se consideró «notoria» sobre la base de que el jefe de las fuerzas del Dáesh en la zona, el emir Abu Abaida, fue capturado, así como gran parte de los prisioneros evadidos en un principio3. Sin embargo, muchos civiles inocentes de la ciudad murieron durante los combates4.

Las fuerzas kurdas recibieron la ayuda de la coalición internacional dirigida por los EE. UU. contra el Dáesh. Desde los comienzos del 2019 no se producían ataques relevantes del Dáesh en la zona.

Un día después del inicio del motín en la prisión, el 21 de enero, se ocasionaba la llamada «masacre del Diyala» tras el asesinato de once soldados del ejército iraquí mientras dormían. Una de las personalidades que condenaron la masacre, el presidente de Iraq, Barham Salih, sufrió un intento de asesinato por Ansar el Islam, semanas más tarde, el 2 de abril5. Se da la circunstancia de que Salih es una notoria personalidad kurda, miembro del partido de la Unión Patriótica del Kurdistán, que fundó el malogrado presidente iraquí, Yalal Talabani.

Sin embargo, la actividad de aquellas milicias salafistas en la región del Jábûr sirio, no se detuvo tras el fin de la mentada acometida de la prisión. A finales del Ramadán, el 28 de abril de 2022, se produjo otro atentado en la zona de Deir ez-zor, en Abu Jashab, que causó la muerte de un portavoz de las Fuerzas Democráticas Sirias, Nuri Hamish, y otras seis personas. Con posterioridad, el Dáesh se atribuyó la autoría y lo atribuyó a una especie de venganza tribal, como respuesta al deceso de dos emires salafistas, que clamaban supuesta pertenencia a la tribu quraish, aunque en realidad tenían un trasfondo turcomano y oscuro. No olvidemos que la tribu quraish tiene una gran importancia por ser la tribu de procedencia del profeta Mahoma.

Estos acontecimientos violentos se unieron a otros perpetrados durante los primeros meses del 2022 en varias zonas precisas de África, Asia Occidental y el subcontinente indio. Durante marzo y abril se produjeron diversos atentados en Somalia, en una comida de ruptura de ayuno durante el Ramadán se intentó asesinar, el 22 de abril, al comisionado de policía y diversos juristas, que escaparon de la algarada, esta acabó con el fallecimiento de seis civiles y miembros de las fuerzas de seguridad; el delito fue reivindicado por Al-Shabaab. Era la culminación de una serie de ataques coordinados que habían tenido lugar un mes antes en diversas ciudades del país y con diferentes localizaciones (aeropuerto, restaurante) causando el fallecimiento de más de sesenta personas. Los atentados fueron condenados no solo por las autoridades somalíes sino también por los ministerios de exteriores jordano y turco.

La violencia se extendió en fechas semejantes a la vecina Etiopía. Allí durante un funeral de un jefe tribal, el sheij Kamal Legas, fueron asesinadas más de veinte personas el 26 de abril en la población de Gondar; pero en este caso las autoridades musulmanas acusaron a «extremistas cristianos ortodoxos» como perpetradores de la masacre6.

Disturbios en el subcontinente indio

Los leones son parte del símbolo nacional de la Unión India, manifiestan que lo que se puede percibir como «una potencia media» regional, es en realidad una gran superpotencia, en rivalidad creciente con China. No debemos obviar que el país que ocupa geográficamente el subcontinente indio supone la quinta economía mundial en la actualidad, además del cuarto ejército en extensión del mundo. En cierto modo, por su posición geográfica la consideramos integrante del centro (sur) de Asia, por lo tanto, una parte muy importante del «pivote del mundo».

La antigua joya de la corona del Imperio colonial británico, además de contar con cobertura nuclear, cuenta con otra particularidad, nada desdeñable, de ser uno de los países del orbe que oficialmente tienen relaciones diplomáticas con todas las naciones que componen el planeta; si bien son turbulentas en el caso de China. Debemos tener en cuenta que la Unión India tiene además un nexo esencial con las repúblicas centroasiáticas, puesto que uno de los aforismos de sus relaciones internacionales se fundamenta en la política de «primero el vecindario»7.

No obviemos que las repúblicas centroasiáticas, aunque son formalmente multi- confesionales en varios casos (sobre todo Kazajistán y Uzbekistán), cuentan con una mayoría de población musulmana. Por todo ello, las «minorías» musulmanas se revelan un caso capital para la estabilidad de la Unión India. Pero conjuntamente es importante tener en cuenta que, con sus doscientos millones de musulmanes, India es uno de los países del mundo con mayor cantidad de población con fe musulmana.
En la actualidad hay un creciente nacionalismo hinduista, hindutva, en el marco del país del subcontinente. El 23 de febrero de 2022, fue asesinado un joven militante nacionalista hindú, Harsha Yingade, a manos de seis islamistas, en el estado de Uttar Pradesh. El fallecido se había opuesto de forma notoria en las redes sociales contra el uso del hiyab en las escuelas. Durante su funeral en Shivamogga, surgió una revuelta urbana con varios miles de participantes, y se extendió a los barrios musulmanes de la ciudad con notoria violencia callejera que produjo daños materiales en comercios y vehículos, así como diversos heridos.

La cuestión del hiyab escolar en la India había empezado mal durante los inicios del año, con una ley del estado de Karnataka, que prohibía el acceso a los centros educativos con esta prenda de vestir.

El pasado 4 de junio de 2022 acontecieron nuevas revueltas callejeras, entonces en la ciudad de Kanpur, también en el estado indio de Uttar Pradesh. La causa no era económica sino por un trasfondo religioso, y con fuertes raíces antropológicas, de patrimonio nacional, arqueológicas y culturales en general. Según las palabras de un
«populista» nacionalista indio, Nupur Sharma, por entonces portavoz del partido gobernante Bharatiya Janata Party, el conflicto estalla porque la histórica mezquita de Gyanvapi, que fue finalizada en Benarés durante 1669, y que habría sido construida sobre el supuesto lugar de un previo santuario hindú a Shiva8, es un centro de culto tanto para hindúes como para musulmanes. El edificio es muy relevante en términos culturales, puesto que, aunque pertenece al período del imperio Mogol, muy significado para varias repúblicas de Asia Central, incluso en la época actual, en realidad sus orígenes como templo religioso provienen de la tradición shivaísta. Pero para los nacionalistas hindúes pesa la controversia de que el complejo religioso fue levantado por un monarca mogol que extendió los dominios del imperio y la fe musulmana en el subcontinente indio, Muhi al-din Muhammad, más conocido por su nombre persa Aurangzeb, «ornamento del trono».

Se da la circunstancia de que existen otras dos mezquitas históricas en Benarés, e incluso con mayor antigüedad, Gany-e-Shahidan, construida en el 1034, y Chaujamba, de mediados del siglo XIV. Como resultado de los disturbios recientes, Nupur Sharma, supuesto instigador de los acontecimientos por sus palabras del 27 de mayo, fue cesado en sus funciones políticas. Además, varias decenas de activistas musulmanes fueron detenidos.

Sin embargo, la tornadiza cuestión de la mezquita mogol de Benarés viene desde mucho tiempo atrás, hace décadas9. Semanas antes de la polémica actual, se acababa de realizar otro descubrimiento arqueológico en el lugar, parte de un objeto de piedra, y que es interpretado de forma diferente, de acorde a hinduistas y musulmanes.
Sobre la permanencia del Imperio mogol de la India (1526-1857) en la memoria histórica actual de Asia Central, debemos recordar que este fue instituido en el siglo XVI por Babur, oriundo del valle de Fergana, provincia sustancial en la sociedad uzbeka. Igualmente, ese Imperio mogol dejó una huella ilustrativa indeleble en la Unión India, de hecho, uno de los símbolos culturales y visuales más reconocibles de la India, el mausoleo Taj Mahal, se construyó durante este período.

Frente a la fuerte tradición histórica de la Unión India aparece un fuerte rival regional, el Estado de Pakistán, país donde el Imperio mogol tiene un significado cultural y social muy tangible, tanto como en las repúblicas centroasiáticas, incluida Afganistán. El tema actual del hiyab en las escuelas indias ha sido muy contestado en Pakistán.
El nexo de India con Afganistán está muy arraigado, y a nivel de vecindario es la más sólida (al menos hasta la nueva subida al poder de los talibanes), si exceptuamos a Bután.

y Bangladés. No deja de ser paradójico, pues la India fue el único país no soviético de la región que reconoció, hace más de cuarenta años, la existencia del gobierno títere ruso en Kabul de la República Democrática de Afganistán.

Después de la primera caída de los talibanes en el período 2001-2002, la India se convirtió en un socio clave para Afganistán, convirtiéndose en el mayor inversor de la región.

Además, durante el período mencionado, Afganistán mantenía un tenso vecindario con Pakistán, con extensa frontera común, la línea Durand, con más de dos mil seiscientos kilómetros. La tirantez se debe especialmente a las razones obvias de los lazos tribales pakistaníes con los talibanes pastún, y a los cuales el histórico rival de India daba no solo cobijo sino libre paso por las fronteras y territorio pakistaní.

Asimismo, a lo largo de marzo y abril de 2022 se produjeron protestas, con un trasfondo económico que partía de una crisis mercantil y de la corrupción política local, en Sri Lanka, y se contagió a varias ciudades del mundo con presencia de sus oriundos; en ellas participaban estamentos expatriados de toda la sociedad cingalesa. Como consecuencia, en Sri Lanka fallecieron varias personas y dimitieron algunos miembros del gobierno.

¿«Revueltas del pan» en Occidente?

A fecha de la terminación de este estudio todavía no se han producido disturbios en Occidente a causa del aumento del precio de productos básicos. Aún no hay ninguna revuelta callejera o disturbios generalizados en la línea de aquellas diversas protestas que derivaron en violencia durante el epicentro de la pandemia del COVID-19.

Sin embargo, se ha notado cierto descontento generado por grupos extremistas, relacionado con el rol del islam dentro de las sociedades occidentales en determinados países. Y además coinciden con fechas similares a la de los sucesos violentos descritos en África o Asia Occidental. Los disturbios callejeros más notorios se produjeron en diversas ciudades de Suecia entre los días 15 y 17 de abril de 2022. Durante las festividades del Ramadán, el líder Rasmus Paludan del partido de extrema derecha danés Stram Kurs quemó un ejemplar del Corán.

Paludan había previamente lanzado proclamas islamofóbicas, se le prohibió la entrada en Suecia por haber incitado las revueltas de agosto del año 2020, que tuvieron lugar entre activistas antiinmigrantes y unos centenares de militantes musulmanes, en las ciudades de Malmö y Ronneby. En Noruega se produjeron en fechas análogas otra serie de levantamientos tras la profanación de un ejemplar del Corán en un mitin antiislam en Oslo.

Los detenidos en el verano del 2020 eran individuos que previamente tenían fichas policiales conectadas con robos y el tráfico de narcóticos10. Con posterioridad, los fiscales decidieron no continuar con las investigaciones debido a que, según la legislación sueca, la quema del Corán no representaba entonces un cargo de odio contra las minorías religiosas o étnicas11.

Sin embargo, sí se amonestó a Paludan tras los tumultos de abril de 2022 en Malmö, basándose en que incitaban a la violencia contra un grupo étnico12. Durante las asonadas callejeras de la primavera de 2022 en Suecia, los manifestantes promusulmanes tuvieron un cariz especialmente violento contra las fuerzas policiales; un sector de los revoltosos estaba vinculado a bandas criminales13.

La diferencia principal de estas revueltas callejeras violentas con las previas de 2022 es que recibieron diversa contestación de sectores periodísticos e intelectuales musulmanes locales, así como críticas negativas de países extranjeros con mayoría musulmana (Arabia Saudí, Irán, Iraq, y los Emiratos, entre otros), incluidos medios chinos y pakistaníes.

Es cierto que las comunidades africanas musulmanas escandinavas, en especial somalíes, se encuentran entre los grupos étnicos mayormente castigados durante la pandemia del COVID-1914, y ello ha creado especial resentimiento entre la comunidad. Pero el suceso de ataques violentos en fechas conformes en Somalia no disipa «el fantasma» de una presunta conexión entre ambos grupos de actos violentos, más allá de la instigación real de grupos extremistas de derecha.

Durante el mismo período 2020-2022 se han producido otros incidentes diversos de protestas callejeras con trasfondo racial, supremacista blanco en ocasiones, y dureza policial en EE. UU. En el caso europeo advertimos un estereotipo de tipo «musulmán» por el momento nulo en los EE. UU.

Sin embargo, un incidente se produjo a mediados de abril de 2022 en el barrio de Scarborough en la canadiense Toronto. Cinco musulmanes, que acababan de rezar sus oraciones de Ramadán en una cercana mezquita, fueron tiroteados y heridos desde la calzada. Se desconoce el motivo del ataque y sus responsables.

Reflexiones finales

Durante la actual pandemia de la COVID-19 (2020-2022) se han producido disturbios en varios puntos del globo, aunque en los dos primeros años remitieron los sucesos violentos en muchas sociedades con mayoría de población musulmana.

A diferencia de anteriores «revueltas del pan», que se producían sobre todo en contextos de África o Asia Occidental, los nuevos disturbios expresados en el mundo no solo abarcan territorios donde predomina el islam suní, sino que incluso se extienden a ciertos sectores ultraideologizados, xenófobos, y radicales de Occidente. En el caso de los disturbios en Europa, no son en ningún caso «revueltas del pan»: el inicio de esos disturbios callejeros en diferentes ocasiones no se debe al precio (en aumento) de los cereales. Se trata de acciones muy bien delimitadas de fomento de la intolerancia social, pero que, por su peligrosidad, no deben pasar inadvertidas.
En el caso del mundo islámico, pese al gran incremento de costos del pan en países del Mediterráneo oriental (aunque también extensible a Irán), las revueltas o protestas se habían iniciado con anterioridad a la pandemia de COVID-19.

Pero un patrón se repite: pese a un cierto parón durante el binomio 2020-2021, es decir el corazón de la pandemia, los incidentes violentos alrededor de sociedades del islam se han incrementado. Los musulmanes pasan a ser víctimas en muchos casos de estos episodios de violencia.

Por otra parte, los incidentes violentos que están teniendo lugar actualmente en la Mesopotamia siro-iraquí son signos evidentes de una vuelta de las milicias salafistas, 

que toman como diana específica a personalidades kurdas, y que han sido en especial muy activos contra la presencia de milicias de otros grupos étnicos en la zona.
India podría estar viendo el aumento de una serie de protestas violentas que pueden empañar su buena imagen en Asia Central.

Los disturbios de carácter musulmán en Occidente recientemente no tienen un trasfondo económico sino de segregación social y religiosa dentro de otras sociedades. Puesto que hay fuerzas crecientes de simpatías hacia la extrema derecha en sociedades occidentales, suponemos que se trata de posibles sucesos que se incrementarán en los próximos años.

En definitiva, estamos ante un nuevo incremento de actos violentos alrededor del encaje del islam dentro de sociedades que se proclaman multiculturales, o, como mínimo, interculturales. Es llamativo que en las sociedades musulmanas con amplia presencia shií los descontentos del 2022 tienen un punto de partida económico, por el aumento de los previos de elementos básicos de alimentación. También las protestas con trasfondo económico han tenido un cariz pacífico en una sociedad mayoritaria suní como la jordana. Por el contrario, las protestas, revueltas o actos más violentos en otras sociedades musulmanas, con predominio de credo suní, a lo largo del globo, sí tienen un mayor componente ideológico o religioso en su inicio.

En definitiva, tenemos un escenario comparado de difusión de protestas o actos violentos callejeros que van en aumento lento pero sostenido, con orígenes muy diversos, y con causas no solo económicas, sino también y prioritariamente, ideológicas. Una vez más, como venimos insistiendo en la última década, desde un estudio pionero en el año 2011 sobre las comunidades tribales en Libia15, las ciencias sociales se ven en la necesidad de aceptar que, a pesar del énfasis tecnoeconomicista del marxismo, la realidad de los conflictos sociales se juega en un terreno simbólico: la lucha por el monopolio legítimo de la verdad.


*Jesús Gil Fuensanta Director de Relaciones Internacionales

Escuela de Inteligencia Económica y Relaciones Internacionales (LaSEI)-Universidad Autónoma de Madrid

@JesusFuensanta

**Ariel James Profesor de Relaciones Internacionales en la Universidad Pontificia de Comillas (Madrid)
 

Bibliografía

1    ARRANZ-OTAEGUI, A.,   GONZÁLEZ   CARRETERO, L.,   RAMSEY, M. N.,   FULLER,   D. Q.,   RICHTER,   T.
«Archaeobotanical evidence reveals the origins of bread 14,400 years ago in northeastern Jordan», PNAS 115(31). 2018, pp. 7925-7930.

2 V. gr. «The bread revolts take Lebanon», The Limited Times. 30 de abril de 2020. Disponible en: https://newsrnd.com/news/2020-04-30-the-bread-revolts-take-lebanon.Byj6HsvK8.html (consultado el 17 de mayo de 2022).

3 Cf. KARAM, Z. «US-allied Syria force says if foiled major IS comeback plot», ABCnews.go.com. 31 de enero de 2022. Disponible en: https://abcnews.go.com/International/wireStory/us-allied-syria-force-foiled-major-comeback-plot- 82578267 (consultado 9 de febrero de 2022).

4 V. g. «Altahaluf alduwaliu yuelin maqtal 'aleaql almudabari' liaiqtiham sijn ghuyran fi alhaskati», NAS news.com. Disponible en: https://www.nasnews.com/view.php?cat=78806# (consultado 9 de febrero de 2022).

5       V. gr.     «Iraqi     Kurdish     leader     evades     assasins».     3     de     abril     de     2022.     Disponible     en:
news.bbc.co.uk/1/hi/world/middle_east/1909073.stm (consultado 17 de abril de 2022).

6 TSEGAYE, G. «News Update: Addis Abeba, Amhara state Islamic Affairs Councils demand justice as death toll in Gonder   rises   to   21;   thousands   rally   in   Addis»,   Addis   Standard.   27   April   2022.   Disponible   en: https://addisstandard.com/news-update-addis-abeba-amhara-state-islamic-affair-councils-demand-justice-as-death- toll-in-gondar-rises-to-21-thousands-rally-in-addis/ (consultado 19 de mayo de 2022).

7 Cf. BENAGLIA, S. «Indian Foreign Policy in an Increasingly Connected Eurasia», IAI Commentaries 19/64. IAI Istituto Affari Internazionali, Roma, 2019.

8 V. gr. ASHER, C. B. Architecture of Mughal India. Cambridge University Press, 1992; Ibíd. «Making sense of Temples
and Tirthas: Raiput Construction under Mughal Rule», The Medieval History Journal, 21 (1). 2020, pp-9-49.

9 Cf. DUMPER, M. «Hindu–Muslim Rivalries in Banaras: History and Myth as the Present», Power, Piety, and People: The Politics of Holy Cities in the Twenty-First Century. Columbia University Press, 2020.

10 LJUNGVIST, M. «Naem skadades i upploppet. De ville satta fyr pa kyrkan-P4 Blekinge», Sverigesradio.se. 31 de agosto de 2020. Disponible en: https://sverigesradio.se/artikel/7543474 (consultado 11 de mayo de 2022).

11 ANDERSON, J., CARLSSON, P. y GARPETUN, R. «Inget ätal efter koranbränning: “Gär inte att styrka brott”», SVT Nyheter. 16 de noviembre 2020. Disponible en: https://www.svt.se/nyheter/lokalt/skane/inget-brott-att-branna-koranen (consultado 11 de mayo de 2022).

12 «Beslut om Paludan väntas nästa vecka», SVT Nyheter. 20 de abril de 2022. Disponible en: https://www.svt.se/nyheter/inrikes/polisforbundet-om (consultado 12 de mayo de 2022).

13 TANNER, J. «Sweden links riots to criminal gangs that target police», CP24. 18 de abril de 2022. Disponible en:
https://www.cp24.com/world/sweden-links-riots-to-criminal-gangs-that-target-police-1.5865748 (consultado 15 de mayo de 2022).

14 V. gr. VV. AA. «Hacia la Segunda Ola: Economía y sociedad». Reports de LaSEI-UAM, volumen 6, p. 7, 2020;
VV. AA. «More Somalis are dying of coronavirus in Sweden than any other group», The New Arab. 25 March 2020. Disponible    en:    https://english.alaraby.co.uk/english/news/2020/3/25/somalis-are-dying-of-coronavirus-in-sweden (consultado 9 de junio de 2022); KEYTON, D. «Corona virus takes a toll in Sweden's immigrant community. The coronavirus has taken a disproportionate toll among Sweden's immigrants», ABC news. 9 May 2020. Disponible en: https://abcnews.go.com/International/wireStory/coronavirus-takes-toll-swedens-immigrant-community-70593594 (consultado 9 de junio de 2022).

15 GIL FUENSANTA, Jesús, JAMES, Ariel y LORCA CORRÓNS, Alejandro. Tribus, armas y petróleo. La transición hacia el invierno árabe. Algón editores, Granada, 2011.