Opinión

De nuevo, el programa nuclear de Corea del Norte

F. Javier Blasco. Coronel en la Reserva

Hace tres años publiqué un extenso trabajo sobre Corea del Norte (CN) en el que titulaba al país como una amenaza permanente para la Paz Mundial [1]. En realidad, este problema emerge y se recrudece de tiempo en tiempo, pero no es nada nuevo como se puede deducir del repaso a la historia de sus movimientos y amenazas por parte de sus líderes con el tema de la proliferación y las posibilidades de empleo de sus Armas de Destrucción Masiva (ADM) –principalmente las nucleares- y los medios para su transporte y conducción.

Es por ello, que lleva siendo objeto de la atención mundial desde hace bastantes años y ha supuesto ingentes esfuerzos y numerosos acuerdos en apoyos de todo tipo (preferentemente comerciales para mejorar y desarrollar su economía) tanto por parte de las NNUU como del grupo, últimamente poco activo, denominado Six Party Talks (EEUU, Rusia, China, Japón y las dos Coreas).

EEUU siempre ha estado tratando de liderar las conversaciones, acuerdos y apoyos; así como, por contrario, la adopción de medidas coercitivas cuando CN no se avenía a cumplir con lo acordado. Por otro lado, estas y otras iniciativas han chocado con la ofuscación de CN a ceder en sus aspiraciones nucleares y con bastantes trabas para la firma de Resoluciones del CSNU mucho más potentes por parte de China – su principal aliado- y, en cierta medida, por Rusia.

El interés geoestratégico chino siempre ha estado basado en mantener una zona de amortiguamiento (buffer zone) entre sus fronteras y las muchas botas norteamericanas (29.000) desplegadas en Corea del sur. No le interesa una Península de Corea reunificada bajo la egida norteamericana ni que EEUU, debido a la tensión nuclear norcoreana, llegue a desplegar aún más importantes y efectivos sistemas de vigilancia antimisiles, ya que con ellos mantendría un fuerte control sobre sus propias actividades internas. Es precisamente por esto, por lo que ha tenido que acceder -con ciertos reparos- a la firma de ocho resoluciones condenatorias y bastantes las medidas restrictivas que se han podido aprobar por el CSNU donde, no lo olvidemos, China ejerce el derecho de veto.

Acababa dicho amplio trabajo o estudio de área sobre CN con una serie de conclusiones que, dada su trascendencia, casi total cumplimiento y por el mantenimiento en vigor de lo mencionado me permito trasladar íntegramente –con pequeñas actualizaciones- a este trabajo para que, con claridad meridiana, podamos volver recordar lo sucedido hasta la fecha y facilitar el análisis de las razones que les impulsan a tomar y mantener esta postura, así como las consecuencias derivadas de las mismas:

“El objetivo estratégico (Gran Estrategia) de CN consiste en: asegurar la continuidad de la dinastía Kim en el poder desde la firma del Armisticio en 1953 (Punto Decisivo), el férreo control sobre su población y mantener a raya a los “amenazantes” países de su entorno. Las Estrategias Particulares para alcanzar dicho objetivo estratégico, base de su seguridad nacional, son: el reconocimiento internacional como país nuclear con todos los derechos que ello implica, el mantenimiento de su capacidad de disuasión frente a cualquier tipo de amenaza externa y lograr la reunificación de la península pero, siempre que esto suceda bajo los preceptos y mandatarios que actualmente imperan en CN, siendo esta última lo que constituye lo que podríamos denominar la deseable Situación Final a alcanzar.

La realidad es que, a pesar de que CN no cuenta con muchas instalaciones nucleares en su territorio, que la mayoría de las conocidas se basan en tecnologías anticuadas y que gran parte de ellas no hayan llegado a su finalización o entrada en eficacia; les saca un rendimiento muy importante para la producción de material nuclear susceptible de ser usado como ADM. Durante años, la comunidad de inteligencia apuntaba a que habría conseguido material suficiente para unas diez cabezas de unos 30 kilotones, pero últimamente, algunas fuentes norteamericanas apuntan a que ya podrían almacenar hasta sesenta cabezas nucleares de dicho tipo [2].

Las amenazas directas a Corea del sur, EEUU, Japón y al resto del mundo han sido una constante durante muchos años, y muy posiblemente continuarán siéndolo. Cada vez que se les impone o trata de imponer cualquier sanción bilateral o internacional o como fase previa a todo tipo de negociación, reaccionan mediante: la rotura de relaciones, paro o congelación de los asuntos y acuerdos que funcionaban e incluso, mostrando su predisposición a una confrontación parcial o general. Pero, en cualquier caso, ellos son conscientes de que en el supuesto de que Pyongyang llegara a recurrir a un ataque nuclear, la destrucción del régimen sería segura -morir matando-.

Las conversaciones del paralizado pero no extinto Grupo Negociador Six Party talks [3] (desde agosto de 2003 a abril de 2009) con CN se han caracterizado por su enorme dificultad y complejidad o por ir precedidas de constantes amenazas, acciones de agresión, pruebas nucleares o lanzamientos de misiles desde CN apuntando y amenazando a su vecino del sur, las fuerzas americanas estacionadas en dicho país, Japón o la isla de Guam.

La nuclearización de CN no sólo fortalece la capacidad militar y prestigio de un régimen despiadado e impredecible y, por tanto, peligroso; sino que, además, podría fomentar una carrera de armamentos en la región aún mayor que la actual propiciando la proliferación nuclear, a pesar de las fuertes reticencias, en Corea del Sur, Japón, Taiwán y posteriormente en Vietnam.

Busca en el espionaje la observación del exterior y la aplicación de las Lecciones Aprendidas en otros países o conflictos como los de Oriente Medio o Afganistán-Pakistán, así como las fuentes para suplir sus deficiencias en el desarrollo de sus ADM y los medios de lanzamiento.

Emplea la propaganda interior y exterior con verdadero arte. Por ejemplo, la iniciativa de invitar formalmente hace unos años  a un conjunto de científicos americanos al complejo de Yongbyon donde les enseñó determinados progresos y sobre todo la planta de enriquecimiento de Uranio (elementos fundamentales que no habían sido localizadas por los servicios de inteligencia exteriores), no tuvo otro significado que poder demostrar sus capacidades de proliferación y dejar claro que, a pesar de ser un país constantemente bajo sospecha, control y vigilancia, es capaz de burlar a todos ellos.

A pesar de haber sido merecedores de las mencionadas ocho resoluciones condenatorias del CSNU, la última aprobada el pasado 5 de agosto del presente año [4] y con relativamente pocos medios, ha sido capaz de desarrollar sus propios programas de armamento, misiles y, fundamentalmente, el nuclear. Los múltiples lanzamientos de misiles de varios alcances, principalmente los de alcance intermedio, y las cinco pruebas nucleares hasta la fecha lo testifican.

El peligro o amenaza indirecta sobre sus vecinos y el resto del mundo parece bastante más importante que la propia amenaza nuclear. No cabe descartar la eventual exportación de armas nucleares y la venta de sus componentes o tecnología de fabricación a estados malhechores (rogue states) o, lo que es mucho peor, tampoco sería del todo inconcebible que Pyongyang fuese capaz de hacer llegar armas nucleares, sus componentes o su know-how a importantes grupos terroristas. A lo anterior, hay que añadir el ya mencionado peligro que reportan sus exportaciones en materia de misiles.

CN se ha convertido en una auténtica potencia en cibernética y ciberataques, por lo que tratará de mantener y mejorar dichas capacidades con la quíntuple finalidad de: estar enterado de lo que ocurre en su entorno, dificultar las actividades y capacidades económicas y militares de sus potenciales enemigos, obtener información industrial para sus programas de armamentos, detectar posibles amenazas sobre su territorio y controlar los movimientos y actividades de sus conciudadanos.

Su estrategia continúa estando enfocada en: el control exhaustivo de su seguridad interna, el mantenimiento de diplomacia coercitiva para obligar a la aceptación internacional de sus intereses diplomáticos, económicos y de seguridad y al desarrollo de capacidades militares estratégicas para disuadir cualquier tipo de ataque externo y, al mismo tiempo, continuar desafiando principalmente a Corea del sur y a su alianza con EEUU. Trata de elevar al máximo las tensiones en la Península, empleando diversos medios, para así poder alcanzar una posición de ventaja a la hora de cualquier negociación que le permita obtener facilidades económico-financieras mediante el intercambio de seguridad mundial por asistencia externa (alimentaria, energética, financiera, etc.) o, simplemente, para ganar el tiempo necesario para proliferar y mejorar sus medios todavía en desarrollo. No obstante, al igual que viene haciendo Irán, de momento, saben mantener los tiempos e intensidad de las amenazas y nunca llegan a provocar situaciones irreversibles.

Mantiene su dependencia de China y le considera como un benefactor clave en los aspectos diplomático, militar y económico ya que este país es el que le compra la mayoría de los productos que es capaz de exportar –principalmente minerales, pescado y mariscos-; aunque es consciente del malestar de China por sus avances en las capacidades nucleares y de misiles por ser estas razones de gran peso y suficientes para provocar a EEUU a atacar CN o desplegar más medios de vigilancia en Corea del sur.

CN probablemente, piensa que China está mucho más interesada en preservar la estabilidad regional y se abstendrá de castigarles severamente o llegar a cortar totalmente, algún día, sus lazos diplomáticos, económicos y de cooperación militar; aunque, tradicionalmente, esta última sea mucho más encubierta y discreta que las anteriores.

Sin embargo, tal y como se muestra internacionalmente hoy, China al tener intereses y sentimientos muy contrapuestos con respecto a la continuidad existencial de CN, suele ser muy reservada al opinar sobre el programa nuclear norcoreano, y a menudo ha expresado su deseo de la declaración de una "Península de Corea Libre de Armas Nucleares" y es por ello, que sea junto a EEUU los dos principales impulsores del restablecimiento y mantenimiento de las conversaciones y negociaciones en el seno del citado Six Party Talks, a pesar de los propios vaivenes de la actividad y eficacia del grupo. Por todo lo anterior, hay que considerar que China juega un importante papel en el conflicto y podría tener la llave final para solucionarlo (Punto Decisivo para la solución final).

No queda muy claro el papel que está jugando Rusia en esta situación, salvo que sea el de mantener por diversos medios -más económicos y diplomáticos, que apoyos militares efectivos- una situación de tensión sobre EEUU que además de presentarles como belicistas e intransigentes a nivel mundial, les distraiga de otro tipo de actuaciones propias. Papel al que parece también haberse sumado con mucho interés China para entretenerles y apartarles de meter sus narices en lo que respecta a su expansión por el Mar de la China del Sur y sobre sus grandes proyectos comerciales y económicos en y más allá de la zona [5].

El régimen de terror hacia sus ciudadanos y la toma de medidas coercitivas contra todo aquel que se oponga o amenace sus intereses o planes es una característica de la dinastía Kim. Técnica que ya ha sido empleada con mucho éxito por los antecesores del actual dirigente y que se ha convertido en el patrón de trabajo actual y para un futuro próximo. La ley del miedo a las peores represalias, les aparta de cualquier intento de golpe de Estado o sublevación contra sus dirigentes.

El control de las comunicaciones por todo tipo de medio es total, lo que impide a sus habitantes el conocimiento de la realidad exterior y facilita en mucho la labor de engaño y de lavado de cerebro en apoyo del régimen. Esto recuerda a lo que sucedía en Albania durante la hegemonía de la URSS.

La grave situación alimentaria y social que sufre CN suele emplearse como moneda de trueque principalmente con EEUU a la hora de entablar negociaciones internacionales sobre sus programas nucleares y de misiles. También supone un cargo de conciencia y un gran freno a la hora de adoptar la decisión de imponerle sanciones económicas de mucho calado porque afectan a la sufrida población norcoreana. Al parecer, dicha situación de penuria social ha mejorado algo en estos últimos cuatro años.

Las actividades mafiosas internacionales a base de: extorsiones, desfalcos, ventas de drogas, atentados, venta de armas convencionales y de destrucción masiva e intercambio de información clasificada sobre armas nucleares y tecnología de misiles están claramente adoptadas y usadas a nivel estado ya que le proporcionan importantes beneficios al mismo y al personal que orbita al amparo de la alta esfera del régimen. Aunque, tal y como se ha podido comprobar en muchas ocasiones pasadas y recientes, en CN nadie está a salvo de nada.

Si se analizan los esfuerzos norteamericanos por el número y calidad de fuerzas desplegadas en el área, se ve claramente que es indudable el valor estratégico que supone para EEUU el mantenimiento de la paz en la zona por las repercusiones que un conflicto de importancia podría tener para, la protección de su flanco Oeste y la defensa de los intereses propios y comunes con sus aliados (el mantenimiento de pujantes economías como la surcoreana y la japonesa).

Su verdadera amenaza proviene de: su ideología teocrática y política, el odio a sus vecinos del sur, EEUU y Japón; del hecho de contar con el cuarto Ejército del mundo (en número de integrantes) e invertir un alto porcentaje de su PIB en mantenerlo a pesar de que sus fuerzas armadas disponen de un material poco adecuado a los momentos actuales. No se sobrecoge ante cualquier amenaza y se permite el lujo de abandonar acuerdos internacionales –como el abandono del TNP en enero del 2003, único país que lo ha hecho hasta la fecha- y la mayoría de los planes externos en apoyo al desarrollo nacional por el mero hecho de mostrar, a modo de disuasión, que domina la situación y está dispuesto a todo al saberse ganador.

Tal y como están las cosas y, a pesar del conocido como espíritu de Shanghái [6] - que inspira entre otros objetivos el beneficio de sus miembros y está en favor de la paz y estabilidad regional- esto solo sería realmente posible, si se derrumbara el régimen de los Kim y Corea del sur procediera a la integración de sus vecinos y familiares del norte mediante un tipo de reunificación al estilo de lo que ocurrió en Alemania tras la caída del telón de acero. Una integración a la inversa es totalmente inviable dado el desarrollo y mentalidad de los surcoreanos que se opondrían a ir tan atrás en sus vidas y comodidades. Hecho este, que es sabido perfectamente por los dirigentes del norte y por ello, tratan de mantenerse en el poder a cualquier precio. 

Como resumen y conclusión final podemos decir que CN es un país que, con medios relativamente limitados y un bajo PIB, mantiene en permanente vilo a su población entorno a su líder mediante constantes amenazas a la Comunidad Internacional en general y a Corea de sur, EEUU y Japón en particular; que es objeto de una intensa vigilancia por parte del CSNU y, que China y Rusia deben realizar verdaderos equilibrios diplomáticos a la hora de tratar de protegerle.”

Conclusiones todas las expuestas, que podrían aumentarse de forma preocupante por el mero hecho de los conocidos progresos de CN en estos últimos cuatro años en materia de misiles – han comenzado a emplear el combustible sólido lo que acorta en mucho los tiempos de preparación del disparo, usan plataformas móviles para casi todos los tipos de misiles lo que les hace más rápida su entrada en posición y muy difícil su detección previa y los han mejorado considerablemente en ignición inicial, alcance y puede que en precisión- y en el casi pleno convencimiento de que ya han sido capaces o están a punto de lograr la miniaturización de sus cabezas nucleares para ser adaptadas a sus misiles de largo alcance o intercontinentales. Solo resta saber si la fase de reentrada en la atmósfera de estos misiles en su trayectoria final está lo suficientemente mejorada para que no se autodestruyan en dicho momento y puedan acercarlos aún más al objetivo programado; cosa que no es tan necesaria, si se trata de una cabeza nuclear por su amplio radio de acción tras la explosión de la misma.

Por lo ya visto, ante esta más que asegurada amenaza y tal y como venía anunciando en otro trabajo sobre el país titulado “CN, el malvado casi olvidado” -publicado a principios de septiembre del año pasado[7]-, CN constituye, sin ninguna duda, un punto muy caliente para la tranquilidad y la paz mundial del que, sin darnos cuenta o por ciertos interés ocultos que a mí se me escapan, nos olvidamos de vez en cuando, les  dejamos actuar y mejorar a sus anchas y periódicamente o cuando se vuelve a calentar la situación, reaparecen en el tablero de la seguridad mundial para convertirse en uno, si no el principal, foco de nuestra atención. Veremos lo que dura en esta ocasión.

En estos días estamos ante uno de dichos puntos de máxima tensión. Kim Jong-un ha iniciado su enésima ronda de amenazas sobre EEUU, Corea del Sur y la Isla de Guam y por otro lado, la estrategia norteamericana bajo la dirección de Donald Trump ha cambiado su tradicional manera de actuar sobre este tema y, ahora, en lugar de tratar de calmar los ímpetus del dictador y ofrecer alternativas económicas y políticas, la ha transformado en una serie de amenazas rayanas con la bravuconada publicadas en Twitter y, con ello, crear una especie de alta tensión que afecta de forma directa al mundo entero. Puede que, a la larga, este no sea un mal camino y sea la hora de dejarse de contemplaciones ya que, tradicionalmente, CN ha empleado estos largos espacios de negociaciones tras las diversas situaciones de tensión y entre ellas para mejorar sus capacidades –obtener tiempo para proliferar a cambio de sentarse en la mesa de negociación, aunque ya tenga decidido no cumplir con lo acordado-.

Un indicativo desfavorable y que muestra la preocupación y repercusión mundial estriba en el hecho de que las Bolsas de todo el mundo han pasado una semana de fuertes bajadas sin visos de cambio inminente; las primas de riesgo y el precio de determinadas materias primas han vuelto a subir; los movimientos diplomáticos a todos los niveles, a pesar de ser verano se han incrementado y se han acelerado los esfuerzos y despliegues militares para dar ciertas coberturas antimisiles u otro tipo de protección.

Bien es cierto, que este fenómeno no es achacable solo a la actitud y declaraciones de Trump; Kim Jong-un ha colaborado y mucho a que esto ocurriera por hacer caso omiso a las reclamaciones y afeos del CSNU y a los consejos de China además de haber realizado todo tipo de ensayos con cargas nucleares y lanzamientos de misiles; ha enardecido y movilizado a su pueblo en busca de su apoyo, tanto que están al borde de la locura colectiva –salvo que esto sea otra de sus patrañas publicitarias- y el mundo cercano y no tanto, se ha tenido que movilizar en busca de una nueva Resolución condenatoria del CSNU. Resoluciones, que cada vez tienen menos posibilidades de actuación y eficiencia ya que acogotar totalmente al régimen atacando sus escasas posibilidades económicas cortando sus exportaciones, puede tener consecuencias nefastas para la población norcoreana y servir de acicate para que su dictador busque elementos de apoyo y desesperación a sus alocadas pretensiones. 

La preocupación ante un posible ataque nuclear –aunque sea la lucha de David contra Goliat-  ha vuelto a llegar a las mentes de los norteamericanos y hoy en día se tiene amenazada a toda la población de la Isla de Guam donde sus residentes militares y civiles ya empiezan a poner en práctica medidas preventivas defensivas sobre posibles ataques nucleares al puro estilo de la guerra fría en sus momentos más álgidos. Japón, a pesar de sus reticencias al rearme, empieza a intentar desplegar sistemas antimisiles de nueva generación para tratar de derribar los misiles norcoreanos al paso por su espacio aéreo y las fuerzas conjuntas en Corea del sur se encuentran en estado de máxima alerta, así como se ultima el despliegue en sus tierras de sistemas antimisiles norteamericanos más eficaces y modernos que los tradicionalmente allí desplegados junto a otros más alejados en Guam y Alaska (THAAD).

Pero hay que decir que, basar la tranquilidad ciudadana solamente en la eficiencia de los sistemas antimisiles, es un punto un tanto arriesgado ya que por muy eficaces que sean en sus pruebas, al igual que ha ocurrido en Israel en varias ocasiones, no existen todavía sistemas de este tipo que sean totalmente infalibles, por lo que siempre hay un porcentaje de error y ante disparos masivos de misiles, alguno es capaz de alcanzar sus objetivos.

No se tiene que despreciar la corta distancia entre Seúl (capital de Corea del sur) y la zona desmilitarizada que separa las dos Coreas. Una gran y moderna capital que se encuentra bajo el alcance de miles de piezas de artillería convencionales norcoreanas, que están desplegadas y protegidas de forma permanente y dispuestas para entrar en eficacia en cuestión de minutos o segundos. Neutralizar todas estas piezas no es tarea sencilla sin que ello suponga importantes daños para la propia Seúl. Cosa, que también impide, o al menos dificulta enormemente, un ataque preventivo y selectivo sobre los supuestos lugares de asentamiento de armas nucleares y misiles de largo alcance norcoreanos, ya que además de estar fuertemente protegidos bajo tierra, no se conoce a la perfección todos sus potenciales asentamientos.

Cualquier reacción de CN contra un ataque preventivo o selectivo puede ocasionar graves consecuencias para los surcoreanos y los miles de norteamericanos estacionados o residentes en su suelo. El hecho de que, de momento, no se haya procedido a una evacuación de este personal ni en partes vitales de Corea del sur ni en Guam, es un importante indicativo de que EEUU no está barajando ningún tipo de enfrentamiento de carácter militar de forma inminente.

China, verdadero líder en la zona, ante su dicotomía, se encuentra un tanto atenazada porque no tiene bien claro cómo actuar. Cualquier opción les aporta algún grave inconveniente. Da la sensación que su niño malo, que les servía y mucho a sus intereses particulares, se ha pasado de la raya roja y ahora puede que tenga que tomar una parte más activa que la simple aceptación de una resolución de la ONU, aunque, por supuesto, esta salga pulida y cepillada al máximo antes de ser adoptada y publicada. Sus actuaciones de tipo diplomático deben dirigirse, al menos por igual, a los dos principales actores; de ahí las conocidas conversaciones entre los presidentes de China y EEUU; aunque de momento, se desconocen sus esfuerzos reales con el otro actor principal.

Siempre hay que tener presente que al jugar con fuego e incrementar sin límite el tono e intensidad de las bravuconadas por ambas partes en litigio, un error de cálculo por cualquiera de ellas, puede ser la mecha que encienda un castillo de fuegos de enormes dimensiones y muy difícil de parar. Son muchos los elementos militares desplegados por doquier y por muy grande y exigente que sea su sistema de control de movimientos, acciones y reglas de enfrentamiento, las situaciones de tensión son altamente propicias a que alguien interprete mal cualquier acción voluntaria o por accidente del que despliega o actúa en el bando contrario. Cualquiera de los muchos barcos, submarinos, aviones, drones o equipos de inteligencia contrarios que constantemente patrullan muy cerca, los unos de los otros, puede cometer un error, sufrir un accidente o que este ocurra en espacios aéreos o marítimos del contrario y sea interpretado errónea y rápidamente como una agresión y no como un accidente o error humano.

Hacen bien China y Rusia en pedirle calma y mucho sosiego a Trump; porque de este hombre tan explosivo, espontáneo que reacciona rápida y groseramente en Twitter y que generalmente escucha poco o nada a sus muy formados asesores políticos y militares, es posible esperar cualquier cosa tal y como ya hemos visto en anteriores ocasiones, aunque hayan sido de menor gravedad. Por ello, pienso que no es el momento de echar gasolina a un fuego que está ardiendo a buen ritmo por sí solo.

Desconozco cuál será el posible desenlace de esta situación que vivimos. Como ya sabemos, no es nueva –lleva así desde 2006-, aunque cada vez las cosas y las capacidades de acción y reacción por ambas partes van creciendo, así como el correspondiente nivel de irreflexiva chulería de dichos principales actores en esta tragedia es mayor que en cada situación anterior de crisis. Es muy posible, que sea de nuevo China la que tome las riendas porque son ellos los que más interés tienen en que esto acabe como siempre; en nada o en un proceso de acuerdos para mejorar las condiciones de los norcoreanos a cambio de rebajar sus intenciones de convertirse -por la fuerza y contra toda la Comunidad Internacional- en un país con armamento nuclear e incremente la situación de tensión en la zona por obligar a determinados vecinos a seguirle los pasos como medida de disuasión. No es bueno para nadie que esto ocurra, pero China se juega mucho –su liderazgo zonal- en esta complicada partida de ajedrez que, a pesar de todo el bombo y platillo propagandístico que se le está dando, tiene muy pocos visos de llegar a ser letal. A nadie se le ocurre, anunciar con días, semanas o meses de antelación cuáles serán sus planes ofensivos o de demostración militar como ha sido en este caso por parte de CN.

Trump debería seguir los pasos de sus antecesores, bajar el soufflé y dejar de anunciar medidas aterradoras al puro estilo de Sadam Husein o los diversos dirigentes iraníes. No es su papel, ni es el estilo internacional al que EEUU, como líder mundial, nos tiene acostumbrados y no debe abandonar o jugar. Buscar aplacar los ánimos con la mediación de China es la mejor opción. Una confrontación total con CN sería un grave error ya que pondría en peligro la vida de cientos de miles de coreanos y foráneos en la Península de Corea y en sus alrededores.

Por último, espero que no se caiga en la tentación de derrocar al dictador por medios poco ortodoxos, porque sus sistemas de protección personal y los complejos y ampliamente expandidos servicios de inteligencia del país podrían detectarlo a tiempo y las reacciones a tales iniciativas serían imprevisibles. La supervivencia del régimen es la razón de ser de todas estas locuras, aunque sea a costa de muchas vidas y represiones colectivas.  Por ello, no se debe olvidar que el dictador Kim no tiene sucesión conocida y que su estado de salud, a pesar de su juventud, no es tan bueno como debería ser. Puede, que bajar el tono y esperar a la caída de la manzana podrida por sí misma, sea la mejor opción para recuperar la salud del manzano. Su muerte sin un claro sucesor –él mismo se ha encargado de hacer matar a su hermano y al tío carnal- ocasionaría una lucha intestina de tales dimensiones que llevaría a CN a su propia autodestrucción interna.              

 

[1] https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/corea-del-norte-una-amenaza

[2] Un salto cuantitativo demasiado importante que podría ser empleado como justificación de potenciales acciones posteriores y asemejarse a la famosa existencia de numerosas ADM en Iraq antes de su invasión. (NOTA del autor).

[3] https://www.armscontrol.org/factsheets/6partytalks

[4] https://www.clarin.com/mundo/consejo-seguridad-onu-impone-duras-sanciones-corea-norte_0_SJTM7iQP-.html

[5] https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/la-formacion-de-los-nuevos-imperios

[6] http://spanish.xinhuanet.com/2017-06/06/c_136344589.htm

[7] https://sites.google.com/site/articulosfjavierblasco/corea-del-norte-el-malvado-casi-olvidado