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Opinión

Decisivo 2022

COVID-19

La percepción del tiempo y del espacio que tenemos en Europa es muy diferente a la que tienen en otras regiones del mundo como los países árabes, los americanos, los africanos o los asiáticos. En verdad, en cada lugar del planeta las costumbres, la forma de vida, la cultura, las creencias y la forma de ganarse el sustento cada día tiene sus propias características y peculiaridades, lo que obliga a filtrar siempre los análisis y comentarios a la hora de abordar una situación. 

En el caso del coronavirus, se trata de todo un desafío, uno de los mayores retos que ha enfrentado la humanidad y que ha obligado a los diferentes pueblos y regiones a adoptar medidas con decisiones más o menos arriesgadas, pero con el objetivo común de acabar con la maldita pandemia. Después de dos años de azote del coronavirus con sus diferentes variantes podemos considerar que la mejor manera de acabar con la pandemia que tantas víctimas mortales ha provocado, que tanto daño mental ha sembrado y con una crisis económica y de empleo desesperante en la mayoría de los países, sería vacunar a toda la población del mundo. 

Podemos hacer cuentas del alto coste y de los problemas logísticos que acarrea la vacunación de al menos el 85% de todos los habitantes del planeta, seguro que hay burdos intereses egoístas para poner pegas para hacerlo, pero los daños de todo tipo son muchísimo más graves y destructivos si cada cierto tiempo nos azota una nueva variante como ómicron y obliga a cerrar negocios, paralizar la economía, restar confianza en el sistema y autoestima en nosotros mismos y condicionar nuestra manera de relacionarnos en todos los sentidos, desde lo más personal y afectivo a lo económico y laboral. 

Este año 2022 se presenta decisivo a la hora de plantearnos acabar de una vez con la pandemia que, sin duda, es una de las causas más graves de nuestros problemas, pero tampoco podemos ni debemos engañarnos si solo situamos en la pandemia nuestros problemas. Tanto a nivel personal como de sociedad, la crisis de principios y valores acarrea desde hace años una degradación seria de nuestros comportamientos; la falta de esfuerzo y sacrificio en nuestra realización personal y colectiva abre puertas a lo superficial y absurdo difundido masivamente por las redes sociales y aprovechando las nuevas tecnologías; y estructuralmente llevamos retraso en la toma de decisiones clave para reforzar y defender nuestro sistema democrático basado un la democracia liberal que tanta estabilidad, progreso y desarrollo ha proporcionado en España, en Europa y muchas partes del mundo. Este 2022 comienza con Francia en la presidencia rotatoria de la UE. Los objetivos expresados por el presidente Macron son clave para el futuro de los europeos. 

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