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Opinión

Democracia frente a Trump

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Resulta absolutamente inaceptable y muy peligroso acusar de que se ha cometido fraude electoral cuando no te favorecen las decisiones de los ciudadanos. Crear esa desconfianza y animadversión sobre el sistema y quienes trabajan para que el complicado sistema de votación de Estados Unidos funcione, puede llevar al odio y al enfrentamiento violento como se demostró con el asalto del Capitolio en Washington. 

El sistema se ha dotado de los mecanismos de control necesarios para evitar cualquier tentación de infiltración o de manipulación para beneficiar a uno u otro partido durante el recuento de los votos. Por cierto, no hay un sistema federal para todo Estados Unidos, cada estado e, incluso, algunos distritos, tienen su propio mecanismo de votación y recuento y no tienen intención de cambiarlo para agilizar la obtención de los datos precisamente porque se trata de unos sistemas escrupulosos, pero lentos que pretenden garantizar que cada voto se adjudique al candidato correspondiente. Nada es perfecto y se han producido algunos casos controvertidos como en el estado de Florida con las papeletas mariposa, de dudosa reputación, y que dieron la Presidencia al republicano George Bush hijo, en detrimento del demócrata Al Gore. Nadie realizó una campaña posterior de deslegitimación del nuevo presidente, ni sostuvo durante años que se produjo fraude. El sistema no fue puesto en cuestión.

Ahora, Donald Trump pretende someter el sistema a sus intereses personales. Nadie ha podido probar las acusaciones de fraude de este peculiar expresidente que ha perseverado en sus descalificaciones hacia los demócratas y el presidente Joe Biden durante la reciente campaña de las elecciones parlamentarias de Midterm (mitad de mandato presidencial) para renovar la Cámara de Representantes, una parte del Senado, gobernadores y otros altos cargos de los estados. A pesar de los malos presagios de las encuestas, por el habitual desgaste del partido en el poder que registran estos comicios, los demócratas han resistido y han asegurado el control del Senado mientras los republicanos han recuperado la mayoría en la Cámara de Representantes, por los pelos.

Lo que parece muy claro es que Trump no ha logrado sus objetivos. Muchos de sus candidatos han sido derrotados y dentro del Partido Republicano emerge un serio candidato a la Casa Blanca para las elecciones del 2024 como es el gobernador de Florida Ron DeSantis. Además de los votos que ha conseguido, un apoyo arrollador, esta nueva figura política no tiene citas ni cuentas con la Justicia. Seguro que Trump se revuelve. Veremos si anuncia o no que se presenta para intentar ser el candidato republicano. Todavía resuenan las palabras del presidente Biden: “la democracia ha ganado. Hoy es un buen día para los Estados Unidos”, refiriéndose a la derrota de Trump que ha seguido con sus planes de presentar su candidatura a la Presidencia en las elecciones de 2024. Habrá que esperar a los resultados de las primarias porque entre los republicanos crecen los recelos frente a Trump. La justicia es lenta, pero llega.