Opinión

Egipto lucha para hacer frente a la crisis

Egipto

Ya nada va bien en Egipto. El país está atravesando una crisis económica sin precedentes agravada por la pandemia del coronavirus. El número de contagios y muertes ha aumentado constantemente en los últimos días. Este martes se registraron 789 nuevos casos de la enfermedad COVID-19 en un día, lo que elevó el número total de infecciones a 18.756, la cifra más alta desde el comienzo de la pandemia. La aceleración de los casos en los últimos días se explica por la relajación de las medidas de seguridad. Los primeros en sufrir las consecuencias son los sanitarios que están pagando un alto precio. Hasta ahora, 19 médicos han muerto. El Sindicato de Médicos de Egipto deploró la inacción del Ministerio de Salud y su negligencia, que ha costado la vida a estos profesionales de la salud. El frágil sistema de salud de Egipto ya está saturado.   

Eid al-Fitr, que marca el final del Ramadán, ha sido una fiesta muy triste este año y en la memoria egipcia nunca ha habido una como esta, ni siquiera en tiempos de guerra. Mientras las mezquitas permanecían cerradas para las celebraciones del Eid, los egipcios se reunían en los tejados para rezar juntos. 

Los domingos, las calles atestadas de El Cairo estaban vacías. El transporte público fue cerrado. No más autobuses, metro o taxis. Una fuerza policial impresionante fue puesta en marcha. Sin embargo, solo unos días antes, tiendas, restaurantes y centros comerciales habían abierto de nuevo, pero el Ministerio del Interior egipcio registró 567 violaciones del toque de queda en solo dos días.

Egipto, al borde del colapso económico, ya no sabe qué hacer

En un momento en que las orillas del Nilo permanecen cerradas al público, así como los parques y las playas, más de 70 hoteles de cinco provincias han recibido el certificado de funcionamiento de “Seguridad Sanitaria”. El ministro de Turismo de Egipto ya está instando a los turistas a visitar centros turísticos en el Sinaí del sur, el mar Rojo, Alejandría, Suez y el Gran Cairo. La ocupación hotelera ha caído un 80% desde principios de año, según el Ministerio de Turismo y Antigüedades de Egipto. La compañía alemana de chárter Cóndor también ha anunciado que reanudará sus vuelos a Hurghada a partir de julio. Es una ecuación difícil para reconciliar el imperativo económico con la seguridad sanitaria.  

Para este año 2020, se estima que las exportaciones de Egipto se reducirán en un 25%. Cabe recordar que sus socios tradicionales son principalmente los países de la Unión Europea, Estados Unidos, China, Turquía, Emiratos Árabes Unidos y Arabia Saudí, con los que Egipto ha firmado un importante contrato de venta de electricidad. La pandemia está frustrando los planes del presidente Abdel Fattah al-Sisi, que pretende convertir su país en un importante centro de energía eléctrica. También se ha anunciado un año difícil para el sector textil, que depende de las importaciones de materias primas.

Abriendo, cerrando, Egipto improvisa. Esta semana, el ministro de Desarrollo Local, Mahmoud Shaarawi, pidió a los gobernadores del país que suspendieran la emisión de permisos de construcción. Sin embargo, los trabajadores de la construcción viven día a día y no se ha planeado nada para apoyarlos. Además, la tasa de desempleo está en constante aumento. Ha subido al 9,2% debido a las últimas repercusiones económicas, dijo el ministro de Planificación y Desarrollo Económico, Hala al-Saeed. Para hacer frente a la situación, el pasado mes de abril, Egipto solicitó al Fondo Monetario Internacional (FMI) un nuevo préstamo (el último fue en 2016). Si se concede este préstamo no revelado, pronto se anunciarán medidas de austeridad.

La toma de decisiones a nivel del Gobierno egipcio parece contradictoria y la falta de una visión global penaliza a los más frágiles cada día. 

El 20 de mayo se anunció a los egipcios una decisión aún más dolorosa: un gravamen del 1% sobre los salarios del sector público entrará en vigor a partir del 1º de julio. El proyecto ya ha sido validado por el Consejo de Gobierno. Según Egypt Today, esta medida debería durar un año. Los pensionistas no serán superados: una retención del 0,5% de sus ingresos mensuales será aplicable a partir de la misma fecha. Por otro lado, los salarios de menos de 2.000 libras egipcias no se verán afectados. 

El Gobierno egipcio, que inicia así severas medidas de austeridad, ha contabilizado unas 15.000 personas directamente afectadas por la crisis y en situación muy precaria. Hace un mes, el presidente Abdel Fattah al-Sisi anunció un plan de recuperación económica de 100.000 millones de libras egipcias (6.300 millones de dólares), pero está claro que no es suficiente y que la crisis no ha hecho más que empezar.