Opinión

El “sí” de Italia al MES, la rendición definitiva del Movimiento Cinco Estrellas

Atalayar_ Matteo Renzi

Tras más de un año de negativas constantes, finalmente la reforma del MES que se aprobó a finales del año pasado podrá comenzar a ponerse en marcha al haber recibido el “sí” definitivo del único país, dentro del llamado Eurogrupo, que se negaba a hacerlo, y que no era otro que Italia. Una negativa que se debía a la posición inamovible del Movimiento Cinco Estrellas, el principal miembro de la coalición de cuatro partidos que actualmente gobierna el país. Lo que supone, en la práctica, la rendición definitiva de un partido en descomposición que camina inexorablemente hacia su desaparición, desaparición que tendrá lugar cuando se concurra a las siguientes elecciones generales. Y se constata, de manera paralela, una victoria clara tanto del segundo partido de la coalición (el Partido Democrático) como del principal partidario de la aplicación del MES, que no es otro que el ex primer ministro Matteo Renzi.

En realidad, este “sí” de Cinco Estrellas era solo una cuestión de tiempo. El “no” que mantuvo durante más de un año respondía a una posición de enfrentamiento con la Unión Europea que tenía sentido cuando su aliado de gobierno no era el PD, sino la Lega de Matteo Salvini, conocido por su abierta oposición a la actual construcción europea. Pero, al haber pasado de estar con un partido que se alineaba con las principales formaciones antieuropeístas (Alternativa por Alemania, Demócratas de Suecia, etc.) a otro plenamente comprometido con la Unión Europea (nos referimos, claro está, a la formación de centroizquierda), no tenía sentido seguir dando largas a las autoridades comunitarias. En realidad, la posición antieuropeísta de Cinco Estrellas era algo a lo que se había dejado arrastrar en su momento por Salvini, ya que, antes de que ambos firmaran el célebre “contrato de gobierno” (mayo de 2018) que les permitió hacerse con la Presidencia del Consejo de Ministros, este partido había intentado, en vano, integrarse en las filas del grupo de los liberales en la Eurocámara, además de que nunca habían estado con las formaciones antieuropeístas amigas de la Lega de Salvini.

Además, mientras el ya ex viceprimer ministro hablaba abiertamente de la conveniencia del país de salir de la UE, el Movimiento Cinco Estrellas lo que hacía, en cambio, era pedir cambios, en cuestiones como, por ejemplo, la política migratoria: es decir, su posición natural era reformar desde dentro, y no hundirla desde fuera, como pretendía el líder de la Lega. Pero una cuestión era no hacer seguidismo de la política del PD (y menos aún de la línea defendida por Matteo Renzi, la persona de todo el centroizquierda a la que siempre más han detestado), lo que le había llevado a oponerse a dar el “visto bueno” a la aplicación del MES a pesar de que los otros tres partidos (PD, Italia Viva y LeU) lo pedían a gritos desde hace meses, y otra bien distinta era continuar en la sinrazón en la que estaban metidos desde hacía tiempo.

Atalayar_ movimiento 5 estrellas¿Dónde están las claves del cambio de posición de Cinco Estrellas? La primera de ella, en la generosidad con que las autoridades comunitarias se han comportado hacia la coalición desde que el PD comenzó a formar parte de ella. Porque, tras haber tenido a Mario Draghi al frente del Banco Central Europeo durante ocho años (2011-19), parecía evidente que, por la relevancia del país en la construcción europea (es la tercera economía por volumen de PIB tras Alemania y Francia), a Italia se le debía dar una buena comisaría cuando la presidenta Von der Leyen hubo de configurar su nuevo equipo. Sin embargo, no resultaba necesario darle una de las mejores, porque el país lleva años siendo un constante quebradero de cabeza por su elevadísimo nivel de endeudamiento y por su anémico crecimiento económico (a los años en que ha habido recesión, como 2009, 2012 o 2013, debe añadirse aquellos en que se ha crecido entre medio punto y punto y medio, que es el caso de la mayor parte). Sin embargo, las autoridades comunitarias decidieron darle una de las dos Comisarías más importantes: la de Asuntos Económicos, la más relevante junto con Competencia.

También ha jugado un papel importante la cantidad recibida por el país dentro del llamado Fondo de Reconstrucción Europeo: de los 750.000 millones que se repartieron, los italianos se llevaron nada más y nada menos que 209.000, casi el 30%. A lo que se añade otros fondos como el SURE para la cuestión del desempleo, así como su papel cada vez más determinante en la toma de decisiones por parte de las autoridades comunitarias.

Pero lo realmente decisivo para la cesión de Cinco Estrellas ha sido que el partido cada vez tiene menos relevancia en la llamada “maggioranza” política. Es cierto que esta formación suma ella sola más escaños que PD, Italia Viva y LeU juntos, pero resulta igualmente cierto que sin estos no podría seguir controlando el Gobierno y que, ante la imposibilidad de volver con un Salvini que les dejó literalmente tirados hace casi un año, ello hubiera llevado a una convocatoria electoral anticipada que hubiera supuesto la debacle definitiva para Cinco Estrellas. Hay que recordar, en relación con ello, que sigue vigente la ley electoral con la que se fue a los comicios de marzo de 2018 (la conocida como “Rosatellum bis”), y esa ley favorece a los partidos que se presentan en coalición.

Atalayar_Mateo SalviniEn el caso de Cinco Estrellas nadie hubiera hecho coalición con ellos (porque el PD, aunque se haya presentado conjuntamente con ellos a algunos comicios para el gobierno de regiones, lo que seguramente hará de cara a unas elecciones generales será fusionarse con LeU para agrupar a todo el voto de la izquierda) y, sabiendo que su único candidato real (Alessandro di Battista) seguramente se presentará con otro partido y que el primer ministro Conte no aceptará ser cabeza de cartel (¿para qué iba a exponerse el jurista a semejante derrota después de más de dos años y medio como primer ministro? Mucho que perder y muy poco que ganar), Cinco Estrellas se arriesgaba a revalidar, como máximo, un tercio de los parlamentarios actuales, y estos no van a renunciar, así como así a seguir viviendo de la política cuando a la legislatura le quedan más de dos años por adelante.

Añadamos a todo esto que hay que financiar la vacunación de alrededor de 60 millones de habitantes. Aceptar estar bajo el MES (que en el fondo no supone más que profundizar en la Unión Bancaria y Monetaria) supondrá recibir de inmediato en torno a 37.000 millones muy necesarios para un país tan endeudado. Así que el partido que pensaba cambiar la política transalpina no ha tenido más remedio que bajar los brazos y acabar aceptando. Y es que no hay que olvidar que, en realidad, todo lo que ha sucedido no era, en el fondo, más que cuestión de tiempo: por muy que ellos quisieron haberse vendido como el partido de la honradez, la formación cimentó su abultada victoria de marzo de 2018 sobre una gigantesca mentira, que era decir que hasta cinco millones de italianos recibirían un subsidio por valor de 780 euros (la llamada “renta de ciudadanía”) cuando sabían sobradamente que la Unión Europea jamás lo aceptaría porque, además de suponer un elevadísimo gasto, en realidad no suponía más que una mera compra de votos. Y esa “renta de ciudadanía”, que se llegó a aplicar pero que nunca alcanzó la cifra prometida, tiene, además, los días contados, con lo que Cinco Estrellas se estaba quedando sin su baza principal de cara al electorado.

Es la rendición definitiva de un partido incapaz de gobernar y que solo fue posible gracias a la tremenda desafección que existe y sigue existiendo hacia la clase política. Seguro que en este momento la plana mayor del PD y, sobre todo, Matteo Renzi, estarán sonriendo maliciosamente: el “sí” de Cinco Estrellas al MES constituye la “vendetta” que ambas partes llevaban tiempo esperando. Era solo cuestión de esperar, y el momento, finalmente, ha acabado llegando.

Pablo Martín de Santa Olalla Saludes es Doctor en Historia Contemporánea y autor del libro Italia, 2013-2018. Del caos a la esperanza (Liber Factory, 2018).