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Opinión

El adiós de Federer

Federer-tenista

En el deporte, la vejez llega muy pronto. Cuando aún se es joven para casi todo, comienza una cuenta atrás complicada en el que cada día se convierte en un reto nuevo. No quiero imaginar las veces que Roger Federer habrá pensado que ya era el momento de decir adiós hasta que ese pensamiento se ha convertido en un hecho, en una realidad. Y llegó el día. El tenista suizo ha anunciado su retirada y también cuál será su último torneo: la Copa Laver, que comienza el viernes de la próxima semana.  

La edad le iba avisando que se acercaba el momento. Esos años que pasan y también esas lesiones que se van acumulando y medio salvando hasta que las ganas puestas no son suficientes, ni la fuerza mental tampoco, para vencer al dolor físico que doblega, que te achica. 

Con sus 41 años cumplidos el pasado mes de agosto, el tenista suizo, deja el mundo de la competición con una maleta (o muchas) llena de trofeos y premios, como sus 20 Grand Slams; dos menos que Rafa Nadal y uno menos que Novak Djokovic. Vaya tres grandes. 

Nadal no tardó en hacer público su sentimiento tras conocer la decisión de “su amigo y rival”, como él mismo lo define. “Ojalá este momento nunca hubiera llegado”, señala el tenista español que también ha dejado ver su tristeza. La retirada de esta leyenda nos hace pensar, aunque no queramos, en que antes o después llegará también la del tenista español, cinco años menor, pero también tocado por graves lesiones. Pero no adelantemos lo que aún no ha sucedido y sigamos disfrutando hasta que él decida pronunciar ese adiós. 

Es duro dejar de hacer lo que uno sabe, a lo que le ha dedicado tanto esfuerzo, tiempo, sacrificios. La vida. No quiero tampoco imaginar el sufrimiento que puede causar esa decisión, aunque se sepa que es la adecuada. Aceptar que hay momentos y momentos también es un signo de inteligencia. Hay que saber decir hasta aquí y salir por la puerta grande como los toreros antes de que el deterioro físico y los detractores se encarguen de hacer un daño irreparable. Y eso habrá pensado el tenista suizo que tantas alegrías y buenos ratos ha regalado al deporte mundial. 

Unos salen para que otros entren, como el joven Carlos Alcaraz que tiene más de 20 años por delante para hacer todo lo que hizo este gran tenista del que públicamente se ha declarado ser “un fiel admirador”.  

Roger Federer, aunque se vaya, estará siempre presente. Su nombre lleva siendo muchos años historia.