Opinión

El Ever Given o la crisis de los gigantes

SUEZ

Una crisis de esta magnitud no tiene precedentes en el Canal de Suez. Los ojos del mundo se clavaron en el buque que encalló el 23 de marzo y cuya inmovilidad sacudió el comercio internacional ya afectado por una recesión mundial y marcado por el aumento de los precios de los fletes. La historia del portacontenedores Ever Given es una alegoría de nuestra época de excesos, en la que la necesidad de ir más rápido y más lejos es primordial, sin importar el coste. En los últimos veinte años, el tamaño medio de los barcos se ha triplicado. Las economías de escala sin preocuparse por los riesgos asociados al tamaño están a la orden del día.

Aparte del tiempo y de la tormenta que atravesó el canal y levantó su arena, se ha hablado de un error humano. Sí, uno casi se olvida de que las máquinas -impresionantes como son- están manejadas por seres humanos y que lo que se les impone está por encima de sus capacidades.

El mayor atasco del mundo provocó el bloqueo de 422 barcos cargados de mercancías, petróleo o ganado. 

El Ever Given tiene 400 metros de largo y 220.000 toneladas de peso, pero no es el único. Otros barcos de este tamaño ya están cruzando de nuevo el estrecho canal. 

Dicho esto, el Ever Given ya causó algunos problemas al personal naviero en 2019, cuando colisionó con un ferry cerca de Hamburgo y lo dañó gravemente, pero en ese momento no hubo señales de alarma y el portacontenedores de bandera panameña siguió navegando, transportando carga y cumpliendo sus funciones. 

El bloqueo de Ever Given, que sólo duró unos días, hizo que los precios del petróleo se dispararan un 5% y un día costó la friolera de 6.000 a 10.000 millones de dólares en pérdidas, según los expertos. 

Todo el mundo dice que, dada la actual escasez de equipos y carga, la inmovilización de Ever Given no podía llegar en peor momento. Pero tal vez sea un buen momento para reflexionar sobre nuestra economía y el modelo actual que ha mostrado sus límites una y otra vez, de los cuales la pandemia mundial es una manifestación. 

Si el Ever Given ha ralentizado el comercio mundial - como recordatorio, el 10% del tráfico marítimo internacional pasa por el Canal de Suez - la carga entre Asia y Europa podría pasar por el Cabo de Buena Esperanza, una ruta que puede alargar los plazos de entrega hasta 15 días. 

Rusia ha aprovechado esta crisis para recordar a los que puedan haber olvidado que la ruta marítima del norte es una opción segura. El volumen de carga en esta ruta se estimó en 32,97 millones de toneladas en 2020. Los rusos esperan alcanzar los 80 millones de toneladas en 2024. 

El 70% de la carga que pasa por el Canal de Suez es china, productos de los que todos dependemos, principalmente para teléfonos móviles y coches. 

Esto demuestra la importancia de esta ruta para el Reino Medio. Por ello, Pekín lleva varios años trabajando intensamente en la construcción de la nueva Ruta de la Seda, que debería unir Asia con Europa. 

El año pasado, el volumen de mercancías transportadas por esta nueva ruta aumentó considerablemente. China depende del transporte de mercancías por ferrocarril y su red es la más desarrollada del mundo. 

Por tanto, al Canal de Suez le interesa mantener su atractivo. Los ingresos que genera son la segunda fuente de ingresos de Egipto después del turismo. Este último está a media asta desde hace un año, por lo que no se trata de sacrificar los 500.000 dólares por pasaje, que equivalen a 5.500 millones de dólares anuales para el erario público egipcio. El presidente Abdel Fattah al-Sissi, que se enfrenta a una grave crisis económica, ha hecho todo lo posible por volver a poner en marcha el Cargo de Taiwán. Hubo que excavar el subsuelo rocoso y para ello se pusieron a disposición decenas de remolcadores. Al-Sissi, durante una visita a Ismailia, dijo que su país "proporcionará el equipo adecuado para evitar que se repita el incidente que bloqueó el Canal de Suez". El Ever Given ha vuelto a fluir, el "incidente" está casi olvidado. Egipto promete hacer más para permitir el paso de barcos aún más grandes.  Sí, pronto todo será tan grande que olvidaremos que son los pequeños ríos los que hacen los ríos. Pronto todo será tan grande, demasiado grande para nosotros.