Opinión

El indulto y un piso para cada uno, ¡qué menos!

Un brindis al respetable de un torero y su cuadrilla, cuya faena en beneficio de los delincuentes independentistas condenados por el Tribunal Supremo posicionará a España en la cumbre del liderazgo mundial

No hay que hacer caso a los agoreros. Los que se posicionan en contra de la loable iniciativa de conceder el indulto a los condenados por el Tribunal Supremo por delitos de sedición y malversación de fondos públicos lo hacen por pura envidia. 

Son incluso incapaces de comprender que las excelsas y acertadas medidas políticas y económicas que están en marcha desde junio de 2018 son el camino más atinado para que los españoles vivamos envueltos en prosperidad y felicidad durante los próximos años, décadas, incluso siglos, me atrevería a afirmar. Se permiten hasta dudar de los inconmensurables beneficios de la subida de las tarifas eléctricas y de las acciones manu militari encaminadas a frenar la COVID-19 ¿A dónde vamos a parar?

Qué le vamos a hacer si la inmensa mayoría de los ciudadanos de la piel de toro tampoco cuentan con la clarividencia ni la visión a muy largo plazo del jefe del Ejecutivo, que tiene la capacidad de prever lo que va a suceder durante los próximos 30 años, como acredita el documento titulado España 2050. Publicado hace menos de 20 días, ha tenido tal impacto mundial que está provocando el hundimiento y la quiebra de muchos de los ‘think tanks’ que están considerados como los de mayor prestigio del mundo.

La medida de gracia se aplicará previo acuerdo del Consejo de Ministros, cuyos miembros han sido elegidos por su alta capacidad de gestión, como es bien sabido
PHOTO/Pool Moncloa/Borja Puig de la Bellacasa - La medida de gracia se aplicará previo acuerdo del Consejo de Ministros, cuyos miembros han sido elegidos por su alta capacidad de gestión, como es bien sabido

Los miembros del Gobierno y sus asesores, permítanme decirlo, gozan de tales cotas de análisis prospectivo que conforman una especie de reencarnación de las columnas de Hércules que forman parte del escudo de España, el símbolo heráldico que figura en la bandera nacional. El presidente, las cuatro vicepresidentas y el batallón de ministros deberían plantearse añadir las palabras Plus Ultra al pie de sus respectivas firmas en los documentos oficiales.

Lo cierto es que los malandrines que se oponen a cara descubierta a la infinita magnanimidad que se ha instalado en el corazón y cabeza del Gobierno están inmersos en las profundidades del error. Las medidas excepcionales que el Ejecutivo está dispuesto a aplicar en beneficio de los delincuentes independentistas condenados por el Tribunal Supremo tendrán tal repercusión mundial que van a convertir a los 23 integrantes del Consejo de Ministros en firmes candidatos al Premio Nobel de la Paz, a la vez que les posicionarán entre las máximas figuras políticas de la Tierra e incluso del Sistema Solar.

Las medidas excepcionales que el Ejecutivo quiere aplicar en beneficio de los delincuentes independentistas condenados por el Tribunal Supremo convertirán a los 23 integrantes del Consejo de Ministros en firmes candidatos al Premio Nobel de la Paz
PHOTO/Jonas Ekstromer - Las medidas excepcionales que el Ejecutivo quiere aplicar en beneficio de los delincuentes independentistas condenados por el Tribunal Supremo convertirán a los 23 integrantes del Consejo de Ministros en firmes candidatos al Premio Nobel de la Paz
Hablar de tú a Barack Obama

El jurado que se constituye en Noruega para conceder una de las distinciones de mayor prestigio internacional está reformando sus instalaciones para recibir los millones de cartas y e-mail que se esperan para apoyar la candidatura del Consejo de Ministros español. Mucha de la documentación que llegará a Oslo parece ser que estará acompañada por las excelsas biografías de las cuatro vicepresidentas del Gobierno y los 18 ministros que, como es sabido han sido elegidos por el presidente por su reconocido liderazgo y alta capacidad de gestión, dejando por los suelos a Amancio Ortega, Juan Roig y Alicia Koplowitz, por citar tres ejemplos de emprendedores españoles de éxito.

Sin desdoro de sus posibles competidores, no me cabe duda que el Consejo de Ministros de España es el más firme merecedor de Premio Nobel de la Paz a título colectivo y con carácter extraordinario. De obtenerlo, situará a sus galardonados en la misma escala de reconocimiento global de la que goza el expresidente de Estados Unidos, Barack Obama, que lo ganó en el año 2009 y al que cualquiera de los laureados podrá hablar de tú a partir de la ceremonia de entrega del Nobel por parte del Rey de Suecia, Carlos Gustavo.

Pero sin más dilación voy a la parte mollar del asunto que provoca los desvelos del alto órgano colegiado. Como intuyen algunos miembros del Consejo de Ministros, no sería razonable conceder sin más el indulto ‒o una medida semejante‒ a aquellos hombres y mujeres que han sufrido en sus carnes lo indecible por promover la armonía entre todos los españoles. Me refiero a los condenados por alentar el proceso independentista de Cataluña y a aquellos otros que están encausados, pero que no han sido juzgados por decir “esperadme aquí, que voy a por tabaco y enseguida vuelvo” y luego tomar “las de Villadiego”.

La magnanimidad solicitada por el presidente Aragonés se resume en pasar página a los condenados, en que el señor Oriol Junqueras tome asiento en la mesa Madrid-Barcelona y en la rebaja o despenalización del delito de sedición
PHOTO/EFE - La magnanimidad solicitada por el presidente Aragonés se resume en pasar página a los condenados, en que el señor Oriol Junqueras tome asiento en la mesa Madrid-Barcelona y en la rebaja o despenalización del delito de sedición

A simple vista parece suficiente que al presumible indulto o amnistía se haya sumado la gracia de acceder a que el señor Oriol Junqueras tome asiento ‒en una silla o sillón acorde con sus dimensiones, claro‒ en la mesa de dialogo acordada con el nuevo presidente del Gobierno Autónomo de Cataluña. La amable sugerencia del señor Aragonés ha sido aceptada con agrado en el Palacio de la Moncloa.

A las reiteradas manifestaciones de “lo volveremos a hacer” por parte de los penados y encausados, diversos cargos del Gobierno han proclamado que van a propiciar la modificación a la baja del delito de sedición que recoge el Código Penal y, muy posiblemente, también el de rebelión. Es un auténtico detalle digno de encomio, muy a tener en cuenta por si “la vuelven a armar”. Si eso ocurre, lo que no es de descartar… ¡tranquilos, pelillos a la mar!.

La medida de gracia debería ir acompañada con un piso, un poquito más amplio y cómodo que el elegido por los pistoleros de ETA para mantener secuestrado a José Antonio Ortega Lara durante 532 días
PHOTO/Expansión - La medida de gracia debería ir acompañada con un piso, un poquito más amplio y cómodo que el elegido por los pistoleros de ETA para mantener secuestrado a José Antonio Ortega Lara durante 532 días
Un piso como Dios manda

La magnanimidad del Consejo de Ministro de España es de tal dimensión que, por el momento, se concreta en tres decisiones… y porque Aragonés no ha pedido más: acordar el indulto o algo semejante; dar cabida al señor Oriol Junqueras en una mesa teatral de dialogo-negociación entre el Gobierno de España y el Gobierno Autónomo de Cataluña; y la rebaja o despenalización de la sedición. Todo ello sin contrapartida alguna. Unos consideran que esa postura es de “canelos”. Otros que es un ejemplo de “caridad cristiana”.

Sin embargo, a mi modo de ver, todo lo anterior resulta a todas luces insuficiente. Mi humilde propuesta es que las medidas que se barajan para restañar el inmenso sufrimiento de los independentistas catalanes juzgados y condenados deberían estar acompañadas con “ponerles un piso”. Si, ponerles un piso. Es una ancestral medida que se aplica a la ‘amada bis’ ‒coloquialmente, “la querida”‒, como signo de “posibles”, de distinción, de elegancia. Es una decisión que los cientos de asesores que reciben sus nóminas de Moncloa no han tenido en cuenta en sus informes.

Ya sabemos que la entrega de un piso no es tan boyante como la botadura de un yate de lujo, un complemento al indulto que unos cuántos me han sugerido como regalo más idóneo. Pero se trataría de un piso que en cierto modo pueda compensar las escasas dimensiones de las celdas en las que han estado encerrados, cuál monjes de la Edad Media. Celdas impropias a todas luces de quienes se han sacrificado por el bien de la humanidad.

A las reiteradas declaraciones de “lo volveremos a hacer” por parte de los penados y encausados, diversos cargos del Gobierno responden con la modificación a la baja del delito de sedición que recoge el Código Penal, todo un detalle digno de encomio
PHOTO/EFE - A las reiteradas declaraciones de “lo volveremos a hacer” por parte de los penados y encausados, diversos cargos del Gobierno responden con la modificación a la baja del delito de sedición que recoge el Código Penal, todo un detalle digno de encomio

Añadir la entrega de un piso a cada uno de ellos sería como la guinda al pastel del anunciado y previsible acuerdo del Consejo de Ministros. Por supuesto, es evidente que tal decisión en ningún caso sería tomada con la sola idea de mantener el apoyo parlamentario de los partidos independentistas o anti sistema que respaldan al Gobierno ¿A quién se le ocurre pensar eso? En cambio, sería un detalle que, sin duda, agradecerán los indultados con exultantes vivas a España, en una clara muestra de respeto y afecto, en especial porque el Gobierno español no busca contrapartidas palpables o, al menos, no las ha hecho públicas. 

Pero, por favor, que no se trate de pisos “del montón”. Coincidirán conmigo que se merecen que el magno apartamento esté ubicado en un barrio céntrico, por supuesto en Barcelona, o bien donde cada uno de ellos disponga por conveniente. Si alguno lo sugiere, el Consejo de Ministros no debería tener inconveniente en que en lugar de un piso fuese una espaciosa planta baja, residencia o chalet, en una zona o urbanización de alto standing.

Pero eso sí, deben ser amplios, luminosos, de alrededor de 300 metros cuadrados, con al menos seis habitaciones y sus respectivos cuartos de baños, terraza, jardín, salón para recepciones, comedor con capacidad para un mínimo de 20 comensales, habitaciones del servicio y sala de planchar. Y ya puestos, con piscina, a ser posible climatizada. En otras palabras, un espacio un poco más amplio y cómodo ‒pero solo un poquito más‒ que el elegido que los pistoleros de ETA para mantener secuestrado a José Antonio Ortega Lara durante 532 días.

Y un último detalle. Si la entrega de las llaves de los pisos se produce con la presencia frente al portal de una Compañía de la Legión con Banda y Música, al compás de “Las Corsarias” y su archiconocido pasodoble “Banderita”, cada uno de los agraciados quedará eternamente agradecido al Gobierno español. ¡Ah! Por cierto, no hay que olvidarse de contar con la presencia de la cabra. Incluso derramarán lágrimas de emoción.